Fografía de una mujer joven: Briseida es caficultora y presidenta de una cooperativa de café dirigida por mujeres en Veracruz, México.

Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Juventud que transforma: Desarrollo de capacidades y trabajo decente para romper el ciclo de la pobreza

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la OIT presenta las historias de Patricia (Perú) y Fátima (México), dos jóvenes que muestran cómo la formación y el trabajo decente pueden romper el ciclo de la pobreza.

17 de octubre de 2025

Briseida es caficultora y presidenta de una cooperativa de café dirigida por mujeres en Veracruz, México. 31 de junio de 2021. © Francisco Cruz Anaya/OIT
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LIMA (OIT Notícias) - Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la erradicación de la pobreza implica garantizar trabajo decente para todas las personas, especialmente para las y los jóvenes que enfrentan mayores barreras. Para ello, promovemos juntamente con nuestros mandantes tripartitos, gobiernos, empleadores y sindicatos, el desarrollo de habilidades, la empleabilidad, la formalización y la inclusión laboral como motores del desarrollo sostenible.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, celebrado cada año el 17 de octubre, la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe pone en valor las voces de dos mujeres jóvenes de la región que demuestran cómo la formación, la cooperación, las oportunidades laborales y el empleo decente pueden transformar vidas y comunidades y romper el ciclo de la pobreza.

Patricia (Perú), joven técnica en ofimática y diseño gráfico

Ilustración digital inspirada en una fotografía de Patricia y su mamá.
© OIT
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Ilustración digital inspirada en una fotografía de Patricia y su mamá.

Desde los 17 años, Patricia, sobreviviente de trata de personas, fue acogida por las profesionales del Centro de Acogida Residencial del Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (INABIF) en Lima, Perú. Allí participó activamente en el piloto de integración económica del Proyecto Alianzas en Acción para Terminar con la Trata de Niñas, Niños y Adolescentes, implementado por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Ministerio de Trabajo de Perú, con la asistencia técnica de la OIT (2017–2024) y el apoyo del Gobierno de Estados Unidos.

Hoy, más de dos años después de egresar del Centro, Patricia comparte su historia:

Cuando llegué al Centro y recibí el cariño y la protección de las personas que trabajaban allí, por fin pude detenerme y reflexionar sobre todo lo que había vivido.

"Durante mucho tiempo, creí que merecía la violencia que sufrí, que no tenía ninguna capacidad ni recursos para salir adelante. Pero ahí aprendí que fui una víctima, que fui explotada, que tenía derechos y que podía empezar de nuevo.

Me enseñaron sobre educación financiera y comprendí que también había sido explotada económicamente, incluso a través de los supuestos ‘préstamos’ que me hacían. Más adelante, en los talleres de emprendimiento, elaboré mi primer plan de negocios. Recuerdo la emoción cuando nos dijeron que participaríamos en un concurso para que una empresa apoyara nuestros proyectos.

Pensé en mi madre. Ella siempre trabajó como comerciante ambulante de verduras en Huánuco, y yo soñaba con que algún día pudiera tener su propia bodega. Incluí la compra de una refrigeradora en mi plan y, cuando me preguntaron por qué, respondí que era para que mi mamá pudiera conservar mejor sus productos y no perder ingresos. Gracias al apoyo de INABIF, la OIT y la empresa BELCORP, ese sueño se hizo realidad. Cuando salí del Centro, inauguramos juntas nuestra bodega, que creció poco a poco y hoy es atendida por mi madre, quien dejó el comercio ambulatorio.

Han pasado más de dos años desde que dejé el Centro. Con el apoyo de American Airlines, ALTERNATIVA y la OIT, estudié ofimática y diseño gráfico y recibí mi laptop. Hoy trabajo en ventas de telefonía, me siento competente y motivada, y mi meta es abrir una nueva tienda con mi hermana; estamos reuniendo el capital. También quiero seguir estudiando contabilidad y marketing digital.

Antes no tenía acceso a oportunidades laborales, pero la formación técnica me abrió las puertas a mi primer emprendimiento y luego a un empleo formal. Estoy orgullosa de mí misma. Ahora mi familia y yo no nos sentimos pobres, y sé que esto es solo el comienzo.”

— Patricia, 21 años, Perú.

Fátima Gaytán (México), CEO de CONCORA

Ilustración digital inspirada en una fotografía de Fátima Gaytán (México), CEO de CONCORA.
© OIT
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Ilustración digital inspirada en una fotografía de Fátima Gaytán (México), CEO de CONCORA.

“Mi madre me contó que trabajó desde muy pequeña para salir adelante. Cuando nacimos mi hermano y yo, siempre la vimos esforzarse para darnos las oportunidades que ella no tuvo. Verla cumplir su sueño de obtener una maestría a los 40 años fue profundamente inspirador: comprendí que mi mamá era una de esas mujeres que rompen barreras para transformar su historia… y su ejemplo me hizo entender que yo también debía hacer algo para cambiar la mía y la de otros. Actualmente estoy terminando de estudiar el último semestre para obtener la doble licenciatura en Derecho y Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey, México”.

Durante la pandemia, Fátima se unió a un grupo de jóvenes de toda América Latina que, de manera virtual, ofrecían talleres de salud mental, educación y desarrollo productivo para sus pares.

"Ahí viví el poder que tenemos los jóvenes para cocrear, acompañarnos y generar oportunidades reales.”

Entendí que cuando los jóvenes nos unimos, podemos cambiar el rumbo de nuestras comunidades y contribuir a erradicar la pobreza.

Así nació CONCORA, una iniciativa creada en plena pandemia por un gran grupo de jóvenes con el propósito de escuchar a las juventudes, comprender sus necesidades y poner a la persona en el centro.

“Nuestra visión es que el talento latinoamericano deje de ser la excepción y se convierta en la nueva norma.”

CONCORA es hoy una plataforma virtual de formación y capacitación para el empleo, que ayuda a las juventudes a identificar sus competencias, intereses y aspiraciones. A partir de ese diagnóstico, se les brinda una “ruta brújula” personalizada para fortalecer sus habilidades y conectarlas con oportunidades de trabajo decente.

“Trabajamos también con empresas aliadas que ofrecen oportunidades laborales y capital semilla. Ya hemos becado a más de 70 jóvenes para programas en el extranjero, y muchas y muchos de ellos hoy tienen un empleo decente y un proyecto de vida renovado.”

Fátima reconoce que el camino del emprendimiento social no está exento de desafíos.

“El financiamiento es una dificultad constante, y ser mujer joven lo hace aún más retador. Pero cada historia de cambio que acompañamos nos confirma que vale la pena.”

En 2024, Fátima fue ganadora del Ideatón de la Justicia Social, organizado por la Oficina Regional del a OIT para América Latina y el Caribe, lo que le permitió obtener una beca para participar en la Academia de Empleos Decentes para Juventudes en Turín, en julio de 2025.

“Esa experiencia me permitió conocer a jóvenes de todo el mundo que, como yo, están creando oportunidades de empleo decente para otros. Aprendí que el camino del emprendimiento social y la incidencia no se recorre sola: lo hacemos juntos, escuchándonos y construyendo una historia colectiva, donde las juventudes somos autoras y protagonistas del cambio.”

— Fátima Gaytán, 23 años, México.

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