Hafeeza Mai lleva un chal rosa estampado y gafas. Está de pie en un campo de algodón junto a un grupo de trabajadoras. Todas sostienen mechones de algodón y llevan sombreros de ala ancha con el logotipo de la OIT. (Pakistán 2025)

ILO Voices | Derechos en el trabajo

Una voz para las trabajadoras del algodón en Pakistán

Antigua trabajadora infantil, Hafeeza Mai lidera un sindicato en Pakistán y empodera a las mujeres del sector algodonero para que reclamen sus derechos, exijan igualdad salarial y protejan a sus hijos e hijas del trabajo infantil.

6 de marzo de 2026

© Muhammad Numan/OIT
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Me llamo Hafeeza Mai. Tengo 45 años y soy de Basti Pinjran, en la provincia de Punjab, Pakistán.

Cuando era niña, quería ir a la escuela, pero mis padres me enviaron a recoger algodón. Era muy pequeña. Mis hermanas y yo trabajábamos, mientras que nuestros hermanos iban a la escuela.

Trabajábamos todo el día en familia y solo ganábamos 150 rupias (0,55 dólares estadounidenses) por un maund de algodón (40 kg). Me picaban los insectos y sufría muchas lesiones trabajando en los campos, más de las que puedo describir. Una vez, me herí gravemente cerca de un poste eléctrico en el campo.

Cuando tenía 14 años, mis padres decidieron que había llegado el momento de casarme.

Me negué, pero insistieron. Les dije: “Nunca me educaron, nunca me orientaron y nunca me prepararon para la vida”. Mi madre me respondió: “No te niegues. Esta es nuestra tradición”.

Lloraba porque ni siquiera entendía lo que significaba el matrimonio. Pensaba que el matrimonio era simplemente sentarse juntos, como hacen los hermanos.

Cuando mi esposo se acercó a mí la primera noche de nuestro matrimonio, enfermé de miedo. La fiebre duró día y noche, y mi salud se deterioró.

Más tarde, mi esposo comprendió lo que había ocurrido y se arrepintió, al darse cuenta de lo joven e inocente que yo era.

El matrimonio y el trabajo arrebatan la infancia.

Hafeeza Mai, Presidenta del Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos

El matrimonio y el trabajo arrebatan la infancia. Todo lo que siempre quise fue una educación y liberarme de recoger algodón. Los sueños que me fueron negados intenté cumplirlos a través de mis cuatro hijos. Por eso los envié a la escuela.

Luego mi esposo enfermó y permaneció postrado en cama durante 16 años hasta su fallecimiento. Yo todavía era muy joven en ese momento. Todos mis hijos se vieron obligados a dejar la escuela y trabajar en los campos de algodón.

Primer plano de la mano de una recolectora de algodón que ha sido picada por un insecto y está roja e hinchada.
© Muhammad Haris/OIT
© Muhammad Haris/OIT
La recolección de algodón es un trabajo peligroso. Las picaduras de insectos pueden hacer que la mano se hinche y también provocar infecciones. (Pakistán 2025)

Luego la Organización Internacional del Trabajo llegó a nuestra zona. Apoyó a recolectores y recolectoras de algodón como yo, lo que hizo posible que nuestros hijos e hijas pudieran ir a la escuela.

Me aseguré de que mis hijos e hijas estudiaran hasta terminar la educación secundaria. La OIT proporcionó libros, uniformes, mochilas y materiales escolares. Incluso se entregaron zapatos.

Juntas, las recolectoras de algodón formaron un sindicato y, por primera vez, sentí una verdadera esperanza.

Hafeeza Mai, President, United Agriculture Workers Union

La mayoría de las personas que trabajan en el sector del algodón son mujeres. Es un trabajo agotador, mal remunerado y, en el pasado, nuestros salarios se retrasaban durante meses.

En aquellos días no teníamos ropa adecuada para trabajar en los campos de algodón. Después de largas horas de trabajo, nos picaban las manos, nos ardían los ojos y a veces nos sangraban los dedos. A menudo nos sentíamos mareadas.

Pensábamos que los fertilizantes eran como azúcar blanca. No entendíamos lo perjudiciales que eran los productos que se rociaban. Los niños confundían las botellas de fumigación con agua y enfermaban.

La toma de conciencia llegó solo después de conectarnos con la OIT. Aprendimos medidas básicas de seguridad y nuestros derechos. Comprendimos que estos productos químicos dañan la piel y causan efectos duraderos. La fumigación se volvió más regulada y más segura.

Hafeeza Mai recoge algodón en un campo de algodón. Lleva un sombrero de ala ancha de protección con el logotipo de la OIT.
© Muhammad Numan/OIT
© Muhammad Numan/OIT
Son principalmente mujeres quienes realizan la cosecha del algodón. (Pakistán 2025)

A través de las formaciones de la OIT también aprendimos a organizarnos y comprendimos que una sola persona no puede generar cambios.

Juntas, las recolectoras de algodón formaron un sindicato y, por primera vez, sentí una verdadera esperanza. A través del sindicato reunimos a las mujeres y hablamos de los problemas que enfrentan las recolectoras de algodón.

Ahora soy la presidenta del sindicato y sé que cuando permanecemos unidas podemos resolver nuestros problemas.

Voy de puerta en puerta explicando a las mujeres cómo la recolección de algodón afecta nuestra salud y las muchas dificultades que enfrentamos en este trabajo. Las animo a enviar a sus hijos e hijas a la escuela y a defender sus derechos.

Hafeeza Mai se dirige a un grupo de recolectoras de algodón en un campo y les habla.
© Muhammad Haris/OIT
© Muhammad Haris/OIT
Como presidenta de nuestro sindicato, me reúno regularmente con recolectoras de algodón. Mi mensaje es sencillo: conozcan sus derechos y defiéndanlos. (Pakistán 2025)

Hablo con mujeres que han permanecido en silencio durante años. Hablamos abiertamente de la violencia — por parte de terratenientes, familiares e incluso maridos.

Antes del sindicato, nuestras vidas estaban llenas de miedo. Los terratenientes nos amenazaban, a veces con armas o cuchillos, y no podíamos decir nada ni hacer nada al respecto.

También existe mucha discriminación entre el trabajo de hombres y mujeres. Los hombres ganaban alrededor de 1.000 rupias (3,58 dólares estadounidenses), mientras que las mujeres recibían solo 350 rupias (1,25 dólares estadounidenses) por el mismo trabajo. Creemos que a igual trabajo debe corresponder igual salario.

El sindicato nos ayuda de muchas maneras y nos protege, especialmente cuando se nos niegan los salarios. Ahora las mujeres acuden juntas ante el terrateniente cuando no se respetan nuestros derechos.

Los abusos y el desorden en los campos han disminuido, y las mujeres ahora tienen acceso a servicios básicos, como baños. Nuestras condiciones de trabajo son más seguras que antes.

Hafeeza Mai está sentada frente a su casa con otras mujeres y sus hijos e hijas.
© Muhammad Numan/OIT
© Muhammad Numan/OIT
Animo a las mujeres a educar a sus hijos e hijas. La educación es lo más importante. (Pakistán 2025)

Durante la mayor parte de mi vida, no tuve el valor de alzar la voz. Ahora, como presidenta de un sindicato, me hace muy feliz saber que alrededor de 1.200 mujeres están conmigo.

Mi mensaje para ellas es sencillo: conozcan sus derechos y defiéndanlos. Eduquen a sus hijos e hijas para que las injusticias que sufrimos a una edad temprana no vuelvan a repetirse.

Datos y cifras

  • Hafeeza Mai es beneficiaria del proyecto de la OIT «RISE for Impact: Principios y derechos fundamentales en el trabajo en la cadena de suministro del algodón – Una nueva fase, una nueva visión».
  • El proyecto se implementa en Pakistán, India y Uzbekistán, y está financiado por INDITEX.
  • Pakistán es el quinto productor mundial de algodón, y su producción alimenta las cadenas de suministro mundiales del sector textil – lo que hace que el trabajo decente en este sector sea fundamental tanto para los trabajadores como para los mercados internacionales.
  • El proyecto promueve el trabajo decente mediante la aplicación de un enfoque integrado a los cinco principios y derechos fundamentales en el trabajo en la cadena de suministro del algodón en Pakistán.
  • Estos incluyen la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva, la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio, la abolición efectiva del trabajo infantil, la eliminación de la discriminación en el empleo y la ocupación, y un entorno de trabajo seguro y saludable.
  • En Pakistán, son principalmente mujeres quienes cosechan el algodón. A través de la acción colectiva apoyada por el proyecto RISE for Impact de la OIT, las trabajadoras del algodón han formado y se han afiliado a sindicatos, han fortalecido las prácticas de seguridad, han abordado la discriminación salarial y de género, han prevenido el trabajo infantil y han aumentado la escolarización de los niños y niñas.
  • El 8 de marzo de 2026 se celebra el Día Internacional de la Mujer, bajo el lema «Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y las niñas».

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Man in a wheelchair inside a greenhouse. He holds a lettuce in his hands and smiles at the camera.

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