Uno de cada tres trabajadores del sector privado en el Líbano no trabaja debido a las hostilidades, según la OIT
Un nuevo informe revela graves pérdidas de empleo, disminución de los ingresos y un aumento de la inseguridad, lo que pone de relieve la necesidad de situar el trabajo decente en el centro de la respuesta a la crisis y la recuperación.
7 de julio de 2026
BEIRUT (OIT Noticias) – Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) constata que la reciente escalada de hostilidades en el Líbano ha perturbado gravemente los medios de vida de los trabajadores del sector privado, ya que uno de cada tres trabajadores encuestados había dejado de trabajar y se estima que los ingresos laborales medios habían disminuido un 40,4 por ciento al tener en cuenta tanto las pérdidas de empleo como la reducción de los ingresos.
El informe, titulado “El mercado laboral del Líbano en crisis: evaluación de los efectos del conflicto renovado y de la inestabilidad regional – Un enfoque en los trabajadores del sector privado”, forma parte de la respuesta de la OIT a la última escalada de hostilidades en el Líbano. Proporciona datos de los trabajadores para orientar medidas destinadas a proteger el empleo, los ingresos, los derechos laborales y los medios de vida como parte de los esfuerzos más amplios de respuesta a la crisis y apoyo a la recuperación.
La encuesta, realizada en mayo de 2026 en colaboración con la Confederación General de Trabajadores Libaneses (CGTL) y la Federación Nacional de Sindicatos de Empleados y Trabajadores del Líbano (FENASOL), abarcó a 2.485 trabajadores del sector privado que estaban empleados antes de la reanudación del conflicto en marzo de 2026. Incluyó tanto a trabajadores asalariados como a trabajadores por cuenta propia de distintos sectores y gobernaciones.
Los resultados muestran que el 33,0 por ciento de los trabajadores encuestados ya no trabajaba en el momento de la encuesta, incluidos un 28,2 por ciento que estaban desempleados y un 4,7 por ciento que habían salido de la fuerza de trabajo. Las pérdidas de empleo fueron especialmente graves entre los trabajadores de distritos afectados por las hostilidades en el sur del Líbano, alcanzando el 76,5 por ciento entre los residentes de la gobernación de Nabatieh y el 43,2 por ciento entre los residentes de la gobernación del Sur del Líbano.
Sin embargo, los efectos no se limitaron a las zonas de primera línea, ya que los trabajadores de otros distritos también se vieron afectados por el debilitamiento de la demanda, la reducción de la actividad empresarial, las presiones inflacionarias y las perturbaciones más amplias del mercado.
El desplazamiento surgió como un factor clave de la pérdida de empleo. Más de dos tercios de los trabajadores que seguían desplazados se encontraban sin trabajo. Entre los trabajadores encuestados, el 37,4 por ciento seguía desplazado en el momento de la encuesta y un 14,2 por ciento adicional había sido desplazado durante el conflicto, pero posteriormente había regresado a su hogar.
“La crisis actual en el Líbano no solo está destruyendo edificios e infraestructuras, sino también empleos, ingresos y los frágiles cimientos de la vida de muchas personas”, declaró Ruba Jaradat, Directora Regional de la OIT para los Estados Árabes.
“La OIT está trabajando con sus mandantes y asociados para apoyar la recuperación del mercado laboral en el Líbano. Esto significa proteger a los trabajadores, apoyar los ingresos y el empleo, fortalecer la protección social, generar datos y análisis fiables y oportunos, ayudar a las empresas a conservar a sus trabajadores y garantizar que las personas más vulnerables no sean empujadas aún más hacia la informalidad, la pobreza o la exclusión. La asistencia humanitaria salva vidas, pero el trabajo decente y la protección social ayudan a las personas a preservar su dignidad, reconstruir sus medios de vida y recuperarse”, aseguró Jaradat.
El informe constata que la crisis ha afectado de manera desproporcionada a los trabajadores que ya enfrentaban mayores niveles de vulnerabilidad. El desempleo fue especialmente elevado entre las personas con discapacidad, con un 71,4 por ciento; las mujeres, con un 44,3 por ciento; los jóvenes de 15 a 24 años, con un 42,4 por ciento; los refugiados sirios, con un 39,4 por ciento; y los trabajadores empleados en empleos informales, con un 37,7 por ciento. Los trabajadores sin contratos escritos, aquellos con menores niveles educativos y quienes trabajaban en empresas más pequeñas también tuvieron más probabilidades de perder su empleo.
Las consecuencias de la crisis fueron mucho más allá de la pérdida de puestos de trabajo. Entre los trabajadores que conservaron su empleo, los ingresos laborales medios disminuyeron un 14,8 por ciento, mientras que se estima que los ingresos laborales medios totales de la población encuestada disminuyeron un 40,4 por ciento al incluir la pérdida completa de ingresos de quienes perdieron su empleo. Los trabajadores que encontraron nuevos empleos a menudo lo hicieron en peores condiciones, con ingresos medios un 30,7 por ciento inferiores a los anteriores, y la mayoría pasó a empleos informales o al trabajo por cuenta propia.
Los hogares recurrieron ampliamente a sus propios recursos para hacer frente a la situación. Los ahorros fueron el mecanismo de afrontamiento más utilizado, mientras que más del 40 por ciento de los trabajadores libaneses, sirios y palestinos declararon haber retrasado el pago de préstamos o facturas. Muchos también redujeron el gasto en alimentos, lo que pone de relieve la creciente presión sobre el bienestar de los hogares y la seguridad alimentaria.
Las necesidades de recuperación siguen siendo importantes. Casi la mitad de los encuestados, el 45,5 por ciento, identificó la ayuda para encontrar un empleo estable como su principal necesidad, mientras que el 37,7 por ciento señaló que necesitaba apoyo para obtener ingresos más elevados o más regulares. El informe pide una respuesta que combine medidas humanitarias y del mercado laboral inmediatas con inversiones a más largo plazo en creación de empleo, protección social, desarrollo de competencias, recuperación empresarial y trabajo decente.
El informe recomienda programas de recuperación con alto coeficiente de empleo, subsidios salariales específicos, apoyo de emergencia para mujeres, personas con discapacidad, trabajadores por cuenta propia y microempresas, pequeñas y medianas empresas, una ampliación de la protección social, apoyo jurídico para trabajadores domésticos migrantes y el fortalecimiento de la gobernanza del mercado laboral.
A medio y largo plazo, pide sistemas más sólidos de datos sobre el mercado laboral, la activación de la Oficina Nacional de Empleo, enfoques de desarrollo económico local, formación profesional y desarrollo de competencias, una formalización gradual, protección frente al desempleo y una política nacional integral de empleo.
El informe fue elaborado por la Oficina Regional de la OIT para los Estados Árabes en colaboración con la CGTL y FENASOL, con cofinanciación del programa ENABLE de la OIT, financiado por la Unión Europea, y la asociación PROSPECTS, financiada por el Gobierno de los Países Bajos.