Asitha Seneviratne

Historia de impacto

Superar las barreras de género en el sector marítimo de Sri Lanka

Una asociación de la Organización Internacional del Trabajo y la Academia Marítima y Portuaria Mahapola de Sri Lanka ha permitido a Nayomi Amarasinghe convertirse en una de las pocas mujeres marino del país.

25 de junio de 2024

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COLOMBO, Sri Lanka (OIT Noticias) – Hace dieciséis meses, Nayomi Amarasinghe se convirtió en marinera tras participar en un curso de formación respaldado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

"Mi amor por la industria marítima es evidente por el tatuaje de un ancla en mi antebrazo", declaró. "Estoy encantada de haber podido superar las barreras de género que podrían haberme impedido ser marina".

Tras terminar la enseñanza secundaria, Amarasinghe quería ser periodista. A pesar de realizar varios cursos de formación en periodismo, tuvo dificultades para encontrar trabajo. Pero no se rindió. Intentó trabajar con su hermana, que tenía un negocio, y también empezó a formarse como peluquera. Entonces se enteró de la oportunidad de formarse como marinera.

Al principio, sus padres no querían que su hija se hiciera marinera. "Mis dos hermanos sirven en la marina de Sri Lanka. Fue un esfuerzo conseguir la bendición de mis padres para ingresar en la academia marítima", explica Amarasinghe. "Es difícil trabajar en este sector, sobre todo si eres mujer".

Nayomi Amarasinghe, una marinera frente al mar en Sri Lanka
© Asitha Seneviratne / OIT
© Asitha Seneviratne / OIT
Cuando hice mi formación hace 16 meses en la Mahapola Ports & Maritime Academy mucha gente me criticó por querer trabajar en la industria marítima. Esto me motivó aún más para completar mi formación. (2023)

Su punto de partida fue el proyecto de la OIT “Skilling Sri Lankan Migrant Workers Affected by COVID-19 for Employment, Decent Jobs, and Entrepreneurship” (Capacitar a los trabajadores migrantes de Sri Lanka afectados por la COVID-19 para el empleo, el trabajo digno y el espíritu empresarial). Este proyecto facilitó la mejora de las cualificaciones de los aspirantes a trabajadores migrantes afectados por la pandemia COVID-19, así como de los que regresaban a su país. Se centró en las oportunidades de empleo decente en el sector marítimo mediante la colaboración con el Sindicato Nacional de Marinos de Sri Lanka. El sindicato se asoció con la Mahapola Ports & Maritime Academy para formar a 21 jóvenes y tres mujeres, entre ellas Amarasinghe, como marinos.

Fue un esfuerzo conseguir la bendición de mis padres para entrar en la academia marítima. Es difícil trabajar en este sector, sobre todo si eres mujer.

Durante la formación, Amarasinghe aprendió el papel de la gente de mar y cómo desempeñar las responsabilidades que tendría en un buque. Se dio cuenta de que la seguridad era la máxima prioridad. "También recibí formación sobre operaciones de emergencia, por lo que sé qué pasos hay que dar al fondear un buque", afirma.

A pesar de su entusiasmo, su formación estuvo llena de retos. "Muchas personas, incluso familiares, me criticaban por querer trabajar en el sector marítimo", explica. "Muchos de ellos no confiaban en mi capacidad para desempeñar mi trabajo como mujer. Sus críticas me motivaron aún más para terminar el programa de formación".

Primer plano del tatuaje de un ancla en la cara interna del antebrazo de Nayomi Amarasinghe.
© Asitha Seneviratne / OIT
© Asitha Seneviratne / OIT
"Mi amor por la industria marítima queda patente en el tatuaje de mi antebrazo", dijo Amarasinghe. (2023)

Desde que terminó su formación, Amarasinghe ha recorrido el mundo trabajando como marinera en Carnival Cruise Line. La marinería es un sector dominado por los hombres, y aunque a menudo ha sido la única mujer de la tripulación, su experiencia hasta ahora ha sido positiva.

"Me encanta trabajar como marinera", afirma. "He trabajado con gente de Alemania, India, Indonesia, Italia y Filipinas. Son amables y nunca me siento sola. La formación fue teórica, pero ahora estoy poniendo en práctica mis conocimientos y aprendiendo más cada día.

Mi función principal a bordo del barco es asegurarme de que las compuertas laterales de a bordo, incluidas las de todos los barcos pequeños, estén bien engrasadas para que no se atasquen y podamos abrirlas siempre".

Nayomi Amarasinghe al timón de un "tender"
© Nayomi Amarasinghe
© Nayomi Amarasinghe
Hace poco piloté un "tender", que es la pequeña embarcación que lleva y trae a los pasajeros del crucero al puerto. Fue una de las mejores experiencias de mi vida en el mar hasta el momento. (2024)



Amarasinghe dice que la mejor experiencia de su vida en el mar hasta ahora la vivió a principios de este año, cuando estaba al timón de uno de los barcos auxiliares que transportan a los pasajeros desde y hacia un crucero. "Estábamos en un puerto de Escocia, hacía mucho viento y el agua estaba agitada", cuenta, "pero conduje el barco sano y salvo hasta la orilla y los pasajeros me dieron la mano y me dijeron que estaban orgullosos de mí".

Nayomi Amarasinghe, una marinera mirando con prismáticos en un barco
© Nayomi Amarasinghe
© Nayomi Amarasinghe
Mis planes de futuro son presentarme a los exámenes para ser oficial. (2024)

Con dieciséis meses de experiencia, la marinera de 30 años ya tiene planes para su futura carrera. "Cuando termine mi próximo contrato de seis meses, que empieza en septiembre, pienso presentarme a los exámenes para ser oficial. Algún día quizá me convierta en capitán de barco".

Para más información, póngase en contacto con:

Asitha Seneviratne, Oficina de la OIT para Sri Lanka y Maldivas: [email protected], Tel: + 94112592525.

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Photo of a transatlantic liner next to a smaller vessel in the water.

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