A boy uses a metal scoop to handle grain beside rows of large white sacks in a harvested field, while several other children and a young person stand nearby.

La pobreza y las barreras al acceso a la educación impulsan el trabajo infantil en las zonas rurales de Myanmar, según la OIT

Una nueva investigación señala la urgente necesidad de fortalecer los medios de vida, garantizar un acceso más seguro a la educación y mejorar la protección de los niños en situación de riesgo.

10 de septiembre de 2026

Children work in agricultural activities in a rural community. © Photodoc
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YANGÓN (OIT Noticias) – La pobreza, la vulnerabilidad económica y el acceso limitado a la educación están impulsando el trabajo infantil, incluido el trabajo infantil peligroso y las peores formas de trabajo infantil, en comunidades agrícolas y rurales de Myanmar, según un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El estudio Situation analysis study on the worst forms of child labour and education status in agriculture and rural areas of Myanmar (Análisis de la situación de las peores formas de trabajo infantil y del acceso a la educación en las zonas agrícolas y otras zonas rurales de Myanmar) examinó las condiciones en 17 aldeas de cinco municipios de las regiones de Sagaing y Mandalay, en el centro de Myanmar, del estado de Shan, en el este, y del estado de Mon, en el sudeste. El estudio cualitativo contó con la participación de niños y niñas, padres y madres, jóvenes, docentes, empleadores, organizaciones de la sociedad civil y representantes de las comunidades.

Las personas participantes señalaron la existencia de trabajo infantil, incluido trabajo infantil peligroso, en los sectores de la agricultura, la construcción, los servicios y otros oficios, y señalaron que los adolescentes de entre 12 y 17 años se ven especialmente afectados. Entre las formas de trabajo peligroso identificadas figuran la fumigación con plaguicidas sin equipos de protección, el transporte de cargas pesadas, el trabajo en altura y el manejo de maquinaria peligrosa.

El estudio también documentó casos de niños involucrados en actividades que constituyen otras peores formas de trabajo infantil en virtud del Convenio núm. 182 de la OIT, incluida la participación en conflictos armados, actividades ilícitas y la explotación sexual comercial.

Las dificultades económicas fueron identificadas como el principal factor que impulsa el trabajo infantil. Según los testimonios recogidos, las familias que afrontan ingresos inestables, endeudamiento, desplazamiento y pérdida de sus medios de vida recurren cada vez más al trabajo de sus hijos e hijas como estrategia para hacer frente a estas dificultades, mientras que el conflicto, la inseguridad y el terremoto de marzo de 2025 han agravado estas presiones.

El estudio identificó importantes obstáculos para que los niños permanezcan en la escuela. Entre ellos figuran los costos indirectos de la escolarización, las infraestructuras dañadas e inseguras, la escasez de docentes, los requisitos de documentación, las largas distancias hasta las escuelas secundarias y las interrupciones provocadas por los conflictos y los desastres naturales.

“Estos resultados muestran que el trabajo infantil no puede abordarse de manera aislada. Las familias necesitan trabajo decente y medios de vida sostenibles, los niños necesitan acceso a una educación segura y de calidad, y las comunidades necesitan sistemas más sólidos para identificar y proteger a los niños en situación de riesgo”, afirmó Yutong Liu, Oficial de Enlace/Representante de la OIT en Myanmar.

El informe hace un llamamiento a adoptar medidas integradas para mejorar el acceso a la educación y la permanencia en la escuela, fortalecer los medios de vida de los hogares y la protección social, prevenir el trabajo infantil peligroso y otras peores formas de trabajo infantil, y reforzar los sistemas de seguimiento, derivación y coordinación institucional.

El estudio se llevó a cabo en el marco del proyecto de la OIT Lograr la reducción del trabajo infantil en apoyo de la educación (ARISE), financiado por el Gobierno de Japón.