Historia de impacto
Una renovación liderada por la OIT transforma un mercado en el sur de Somalia en un centro de dignidad y oportunidades
Anteriormente descuidado y deteriorado, el mercado de Sigaale se ha convertido en un centro dinámico de comercio y dignidad, gracias a un proyecto de renovación que restauró infraestructuras esenciales, ayudó a mejorar los medios de vida y trajo nueva esperanza a comunidades desplazadas y vulnerables en Baidoa, en el sur de Somalia.
4 de agosto de 2025
BAIDOA, Somalia (OIT Noticias) – Con el amanecer sobre Baidoa, en el sur de Somalia, y el llamado a la oración matutina resonando en la ciudad, Amina Mohamed, madre de cuatro hijos y desplazada interna, se prepara para otro día de comercio en el recién renovado mercado de Sigaale. Esta ha sido su rutina durante el último año, y es un testimonio de la notable transformación del mercado.
Antiguamente un espacio descuidado, el mercado de Sigaale es ahora un centro vibrante de actividad. Sus puestos rebosan de productos coloridos, herramientas artesanales brillan bajo el sol matinal y sus pasillos, antes desiertos, laten con vida. El mercado se ha convertido en el corazón palpitante del renacimiento de la comunidad.
Amina coloca cuidadosamente tomates en su puesto de madera. “Hace dos años, este lugar estaba casi abandonado”, recuerda. “El techo tenía goteras, el suelo siempre estaba mojado y los clientes no venían.”
Su historia refleja la de muchos en Baidoa, especialmente repatriados y familias desplazadas. Años de conflicto y fenómenos climáticos extremos habían dejado la infraestructura en ruinas y la esperanza, escasa. El mercado de Sigaale, en otro tiempo arteria comercial de la ciudad, se había deteriorado hasta quedar como una carcasa en ruinas. Para personas como Amina, la supervivencia era una lucha diaria.
Pero en 2024 llegó el cambio. A través de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con financiación del Banco de Desarrollo KfW, el Programa de Inversiones Intensivas en Empleo (EIIP, por sus siglas en inglés) lanzó una iniciativa, no solo para reconstruir, sino para reimaginar los espacios públicos como el mercado de Sigaale.
La iniciativa transformó el mercado, de un espacio descuidado a un centro vibrante de comercio y dignidad. Esto incluyó la expansión del mercado para acomodar a más vendedores y la mejora de la estructura, de modo que los comerciantes pudieran continuar su trabajo sin interrupciones, incluso durante la lluvia.
“La gente ha acogido con entusiasmo esta hermosa estructura”, dice Abdi Abdullahi Keinan, funcionario nacional de la OIT con base en Baidoa.
“Antes, los comerciantes se marchaban cuando llovía. Ahora continúan su trabajo sin interrupciones. También ampliamos el mercado para acomodar a más vendedores que antes tenían que soportar el sol abrasador. Hoy en día, casi todos los puestos del mercado están ocupados y el ambiente está lleno de energía. Esta iniciativa generó empleos para quienes no tenían a dónde acudir”, añade Keinan.
En otra sección del mercado, los herreros fabrican y afilan herramientas esenciales. Aweys Maalim Hilaal, uno de los comerciantes, reflexiona sobre los cambios: “La diferencia entre el mercado viejo y el nuevo es como la noche y el día. Antes no teníamos baños, ni puestos adecuados, ni protección contra la lluvia. Ahora, tenemos todo eso.”
Aweys, que mantiene a una familia de 15 personas, señala que, aunque sus ingresos se han mantenido estables, sus condiciones de trabajo han mejorado drásticamente. “Ahora trabajo con confianza. No hay robos, ni violencia, solo paz”, explica.
La renovación también ha traído dignidad y seguridad. Con puestos sólidos e instalaciones sanitarias, los comerciantes operan en espacios más limpios y organizados. “Damos la bienvenida a la comunidad con calidez”, añade Aweys. “Este mercado nos pertenece a todos.”
Hawo Ali Mohamed, una comerciante de 39 años y madre de ocho hijos, comparte su sentir. “El negocio va mucho mejor ahora”, dice. Aunque sus ingresos no han aumentado significativamente, aprecia la infraestructura mejorada y el flujo constante de clientes. “La limpieza y el mantenimiento son excelentes”, afirma.
Al igual que Amina, Hawo fue contratada durante la rehabilitación del mercado. Registrada a través del sistema de gestión del campo, ganó un salario justo y encontró un nuevo propósito en el proyecto.
La mayoría de los ocupantes aquí son personas mayores y vulnerables, muchas de clanes minoritarios. El 68 % son personas mayores, el 13 % son mujeres, y en total, 93 personas trabajan ahora aquí.
La revitalización del mercado de Sigaale no se trata solo de beneficios económicos. También se trata de confianza comunitaria y reconciliación. Personas desplazadas, repatriadas y habitantes locales trabajaron codo a codo, forjando no solo un mercado, sino un espacio de sanación y unidad.
“Cuando miro este mercado ahora, me siento orgullosa”, dice Hawo. “Cada ladrillo, cada camino me recuerda que lo construimos nosotros. Lo hicimos posible.”
Hoy, el mercado de Sigaale es un testimonio de la resiliencia, el espíritu comunitario y el poder de la oportunidad. Más que un mercado, es el corazón palpitante de un nuevo comienzo.
Sobre el proyecto y los socios
La renovación del mercado de Sigaale fue posible gracias a los esfuerzos conjuntos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Gobierno Federal de Alemania a través del Banco de Desarrollo KfW, y el Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Trabajo del Estado del Suroeste. Implementado bajo el Programa de Inversiones Intensivas en Empleo (EIIP), la iniciativa no solo revitalizó un espacio económico crucial, sino que también ejemplificó cómo la infraestructura puede servir como plataforma para el crecimiento inclusivo, el empoderamiento local y el empleo digno. Al trabajar mano a mano con líderes comunitarios, ancianos y autoridades locales, el proyecto garantizó que la transformación del mercado reflejara las necesidades y aspiraciones de las poblaciones más vulnerables de Baidoa.