Convenio núm. 189
15 años de avances hacia el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos
Desde la adopción del Convenio núm. 189 en 2011, 40 países han ratificado el Convenio y diversas reformas han fortalecido los derechos y la protección social de millones de personas trabajadoras domésticas. Descubra 15 años de avances y los principales hitos que han marcado la aplicación del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos a nivel mundial.
16 de junio de 2026
GINEBRA (OIT Noticias) - Durante los últimos 15 años, el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189), ha impulsado reformas que han beneficiado a millones de personas trabajadoras domésticas mediante una mayor protección laboral, un mejor acceso a la seguridad social y un mayor reconocimiento de su contribución a las economías y las sociedades. La cronología que figura a continuación repasa los principales hitos que han marcado los avances en materia de derechos y protección de las personas trabajadoras domésticas en todo el mundo.
Por qué es importante el Convenio
Cada mañana, millones de mujeres, y también muchos hombres, se levantan temprano para cocinar, limpiar y cuidar de las familias y los hogares de otras personas. Durante generaciones, este trabajo permaneció invisible. El Convenio núm. 189 lo hizo visible. Las personas trabajadoras domésticas han sostenido los hogares y las economías mientras se les negaban derechos laborales fundamentales. Hasta la adopción del Convenio núm. 189.
El Convenio núm. 189 cambió la conversación: estableció que el trabajo doméstico es trabajo y que las personas trabajadoras domésticas tienen derecho a la dignidad, la protección y la representación, al igual que todas las demás personas trabajadoras. Deben disfrutar de los principios y derechos fundamentales en el trabajo y de las mismas condiciones laborales que los demás trabajadores. Hoy, gracias al Convenio núm. 189, más personas trabajadoras domésticas están cubiertas por la legislación laboral, aunque muchas siguen sin beneficiarse plenamente de las protecciones que este garantiza.
La demanda de cuidados sigue creciendo y, con ella, la necesidad de trabajo doméstico. Debemos asegurar que todas las personas trabajadoras domésticas estén protegidas, tanto en la ley como en la práctica. En este 15.º aniversario, es momento de renovar nuestro compromiso: ratificar y aplicar el Convenio núm. 189 para garantizar trabajo decente para las personas trabajadoras domésticas y servicios de cuidados sostenibles y de calidad para todas las personas.
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