Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social
Del socorro al desarrollo: Jordania, la OIT y el PNUD destacan el papel del trabajo decente en las comunidades afectadas por crisis
El Reino Hachemita de Jordania, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) unen fuerzas para promover la resiliencia y la recuperación mediante el trabajo decente, reafirmando que el empleo, los derechos y la justicia social son la base de la paz y el desarrollo duradero en las comunidades afectadas por crisis.
10 de noviembre de 2025
Doha (OIT Noticias) – El Reino Hachemita de Jordania, en colaboración con la OIT y el PNUD, convocó un evento de alto nivel en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (WSSD2), con el objetivo de impulsar a nivel mundial la integración de los principios del trabajo decente en los procesos de recuperación y resiliencia.
Basándose en la Recomendación núm. 205 de la OIT sobre el trabajo decente y el empleo para la paz y la resiliencia, y guiada por el nexo entre la acción humanitaria, el desarrollo y la paz (HDP), la discusión exploró intervenciones escalables y estrategias de colaboración para promover el empleo, defender los derechos laborales, ampliar la protección social y abordar retos como el trabajo infantil y la informalidad.
«La creación de empleo, la protección de los trabajadores y el fortalecimiento de las instituciones no son opcionales, sino que constituyen la base misma de la paz, la recuperación y la dignidad humana», afirmó Francesco d'Ovidio, Director de la Oficina de la OIT para el Estado de Qatar.
«El trabajo decente transforma la recuperación de una respuesta temporal en una vía sostenible hacia la estabilidad y la cohesión social, proporcionando a las personas dignidad, estabilidad y un propósito, al tiempo que ayuda a las comunidades a recuperarse, reducir las desigualdades y prevenir nuevos conflictos», añadió.
En su discurso inaugural, la Excma. Sra. Wafaa Bani Mustafa, Ministra de Desarrollo Social del Reino Hachemita de Jordania, destacó que, a pesar de los recursos limitados y de un contexto geopolítico delicado, Jordania ha logrado equilibrar con éxito la respuesta humanitaria con el desarrollo sostenible, manteniendo la estabilidad y fomentando la cooperación internacional. «La experiencia de Jordania demuestra cómo la resiliencia institucional, la planificación proactiva y las alianzas entre múltiples partes interesadas pueden transformar las crisis en oportunidades», afirmó.
La Excma. Sra. Hind Kabawat, Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales de Siria, subrayó el papel crucial de los repatriados sirios en el impulso de la recuperación y el desarrollo sostenible de la nación. «La mayor inversión de Siria reside en su capital humano, un valioso activo que se refleja en el éxito de nuestras comunidades de la diáspora», afirmó. «Nuestro enfoque garantiza que las iniciativas de protección social y empleo estén alineadas para promover el crecimiento inclusivo y fortalecer la cohesión social».
El debate también puso de relieve el papel fundamental de las empresas privadas en la transición del apoyo a corto plazo a soluciones sostenibles a largo plazo.
El Excmo. Sr. Embajador Tarek El Nabulsi, de la Liga de los Estados Árabes, señaló que el apoyo a proyectos para que las personas con discapacidad y las familias productivas pongan en marcha iniciativas empresariales refleja un cambio desde la prestación de asistencia directa al empoderamiento de las personas para que alcancen la autosuficiencia y la participación económica mediante la formalización de las empresas. «Este enfoque refleja un movimiento más amplio hacia la integración de los principios del trabajo decente en los sistemas de mercado, garantizando que los esfuerzos de recuperación se traduzcan en medios de vida duraderos y cohesión social», afirmó.
La sesión reafirmó la importancia de incorporar los principios del trabajo decente en las estrategias humanitarias y de desarrollo para lograr una recuperación centrada en las personas.
La Sra. Sheri Ritsema-Anderson, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Jordania, destacó la necesidad de situar a las personas en el centro de la recuperación. « Las personas que viven en entornos frágiles y afectados por conflictos quieren apoyarse y protegerse a sí mismas y a sus familias. Nuestra función es ayudarles a lograr medios de vida sostenibles», afirmó. «El cambio de la asistencia humanitaria hacia enfoques a largo plazo debe comenzar lo antes posible».
Los participantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores y la sociedad civil compartieron experiencias y lecciones aprendidas en Jordania, Siria y Ucrania, destacando cómo el trabajo decente puede fomentar la estabilidad, fortalecer las comunidades y transformar la recuperación en resiliencia a largo plazo.
El Sr. Vasyl Shylov, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales de la Federación de Sindicatos de Ucrania, señaló que el diálogo social se ha convertido en un «salvavidas» para proteger a los trabajadores en condiciones extremas. Explicó que los sindicatos desempeñan un papel fundamental en la coordinación de los esfuerzos entre las autoridades locales, las empresas y los trabajadores. «La recuperación no solo debe ser rápida, sino también justa», afirmó, y pidió un contrato social renovado basado en la equidad y la inclusión.
El Sr. Mohammed Fakhri Farhn Mogdadi, jefe del Consejo Nacional de Asuntos Familiares de Jordania, habló de la importancia de un marco integral para abordar el trabajo infantil, basado en una legislación sólida, medidas de prevención coordinadas y sistemas de protección social. Este enfoque intersectorial ilustra cómo la colaboración entre múltiples partes interesadas puede traducir las políticas en resultados tangibles para los más vulnerables.
Un representante del ACNUR destacó que «promover la autosuficiencia desde el principio del desplazamiento significa alinear la respuesta humanitaria con el desarrollo, integrar tanto a los refugiados como a las comunidades de acogida y preparar el retorno proporcionando acceso al empleo y la formación». Esto significa pedir una acción temprana y coordinada para fortalecer la resiliencia, fomentar la inclusión y crear medios de vida sostenibles para las personas desplazadas y sus comunidades de acogida.
Reconociendo el apoyo de Suecia, los Países Bajos y Alemania, los ponentes subrayaron la necesidad de asociaciones sostenidas e inclusivas para ampliar las soluciones prácticas que tienden puentes entre la ayuda humanitaria y el desarrollo a largo plazo. El diálogo concluyó con el compromiso compartido de fortalecer la colaboración entre sectores y acelerar el progreso hacia el trabajo decente en las regiones afectadas por crisis.