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América Latina y el Caribe debe priorizar el aprendizaje permanente para evitar que las transformaciones del trabajo profundicen las desigualdades
Un nuevo informe de la OIT advierte que, sin sistemas inclusivos de formación a lo largo de la vida, las transformaciones digital, verde y demográfica podrían profundizar las desigualdades en América Latina y el Caribe, una región marcada por altos niveles de informalidad y brechas persistentes en el acceso a oportunidades.
5 de mayo de 2026
LIMA (OIT Noticias) - A medida que la digitalización, incluida la inteligencia artificial (IA), la transición ecológica y los cambios demográficos reconfiguran los mercados laborales, un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que América Latina y el Caribe necesita situar el aprendizaje permanente en el centro de sus políticas públicas para evitar que estas transformaciones profundicen desigualdades ya existentes.
El informe global Aprendizaje permanente y competencias para el futuro, junto con un compendio regional para América Latina y el Caribe, advierte que, sin sistemas sólidos, inclusivos y bien financiados, los cambios en el mundo del trabajo corren el riesgo de ampliar las brechas tanto entre países como dentro de ellos. En una región marcada por altos niveles de informalidad y brechas persistentes en el acceso a oportunidades, este desafío adquiere especial urgencia.
En este contexto, el informe subraya también que las políticas públicas para el desarrollo de competencias deben abarcar todas las etapas de la vida, desde la educación en la infancia y la juventud hasta la experiencia laboral. Ello implica reconocer tanto la formación formal como el aprendizaje que ocurre en el trabajo y en la vida cotidiana como componentes esenciales del aprendizaje permanente.
En América Latina y el Caribe, donde persisten importantes déficits de trabajo decente, invertir en sistemas inclusivos de aprendizaje es esencial para lograr una transición justa y no dejar a nadie atrás
Ana Virginia Moreira Gomes, Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe.
“El aprendizaje permanente conecta las oportunidades laborales actuales con las del futuro. En América Latina y el Caribe, donde persisten importantes déficits de trabajo decente, invertir en sistemas inclusivos de formación es esencial para lograr una transición justa y no dejar a nadie atrás”, afirmó Ana Virginia Moreira Gomes, Directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe.
Transformaciones globales, desafíos estructurales regionales
Las tecnologías digitales, la transición hacia economías sostenibles y el envejecimiento de la población están transformando la demanda de competencias en todo el mundo. En América Latina y el Caribe, estos cambios interactúan con desafíos estructurales como la informalidad —que afecta a cerca de la mitad del empleo— y las desigualdades por género, edad y territorio.
Estos factores limitan el acceso de muchos trabajadores a oportunidades de formación de calidad. Aunque la participación en aprendizaje estructurado en la región es similar al promedio mundial (alrededor del 16 %), el acceso es muy desigual: los trabajadores en empresas formales tienen muchas más probabilidades de recibir formación que aquellos en la economía informal o en micro y pequeñas empresas.
Esta brecha también refleja diferencias entre empresas: mientras las firmas más grandes y formales suelen contar con más recursos y estructuras para ofrecer capacitación, las micro y pequeñas empresas —donde se concentra una gran parte del empleo en la región— enfrentan mayores limitaciones para invertir en formación.
Como resultado, muchos trabajadores —especialmente aquellos con menor nivel educativo— adquieren competencias principalmente “haciendo”, sin acceso a formación estructurada ni certificaciones reconocidas. Esto limita sus oportunidades de acceder a empleos de mayor calidad.
Más allá de las competencias técnicas
El informe subraya que centrarse exclusivamente en competencias técnicas, como las digitales o verdes, no es suficiente. En América Latina y el Caribe, al igual que en otras regiones, los empleadores demandan cada vez más perfiles de competencias integrales que combinan habilidades cognitivas, socioemocionales y técnicas.
Datos de vacantes en línea en países como Brasil y Uruguay muestran que las competencias socioemocionales —como la comunicación, el trabajo en equipo y la atención al cliente— representan una parte significativa de la demanda laboral. Estas habilidades, junto con competencias cognitivas básicas y digitales, están estrechamente asociadas con mejores condiciones de trabajo y mayores salarios.
Sin embargo, muchas de estas competencias, especialmente en sectores como el cuidado, siguen estando infravaloradas y mal remuneradas, a pesar de su creciente importancia en sociedades que envejecen rápidamente.
Transiciones que pueden ampliar o reducir brechas
El informe advierte que las grandes transformaciones en curso no generan automáticamente empleos de calidad. Por ejemplo, aunque la transición ecológica puede crear nuevas oportunidades laborales, estas no siempre se traducen en mejores condiciones de trabajo sin políticas adecuadas.
De manera similar, la digitalización y la IA están cambiando la organización del trabajo en la región, pero sus beneficios no se distribuyen de manera uniforme. Los trabajadores con mayor nivel educativo y en sectores formales tienden a beneficiarse más, lo que puede reforzar desigualdades existentes.
Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población está aumentando la demanda de servicios de cuidado, un sector clave en la región donde las condiciones laborales suelen ser precarias, lo que refleja una insuficiente valoración de las competencias asociadas.
Sistemas fragmentados y necesidad de inversión
A pesar del creciente reconocimiento de la importancia del aprendizaje permanente, muchos países de la región cuentan con sistemas fragmentados y con financiamiento insuficiente. Si bien algunos países como Chile, Colombia, Costa Rica y México han avanzado en una comprensión integral del aprendizaje permanente, persisten desafíos en la implementación efectiva, la coordinación institucional y el financiamiento sostenible.
A nivel global, incluso en países de ingresos altos, una proporción significativa destina menos del 1 % de su presupuesto educativo al aprendizaje de adultos, lo que refleja una brecha estructural en la inversión en competencias.
Un llamado a la acción
El informe hace un llamado a gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, y proveedores de formación a fortalecer los sistemas de aprendizaje permanente mediante políticas más inclusivas, mejor financiación, mayor coordinación institucional y un diálogo social efectivo.
También destaca que los programas de formación bien diseñados —especialmente aquellos que combinan formación técnica con habilidades socioemocionales y experiencia práctica— pueden mejorar significativamente los resultados laborales, en particular para las mujeres en la región.
Sin medidas decididas, concluye el informe, las transformaciones que están dando forma al futuro del trabajo podrían dejar atrás a amplios segmentos de la fuerza laboral. En cambio, con políticas adecuadas, el aprendizaje permanente puede convertirse en un motor clave para promover el trabajo decente, la inclusión social y un crecimiento sostenible en América Latina y el Caribe.
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