La IA y el trabajo
Gobernar la IA en el mundo del trabajo: Lecciones de las directrices éticas globales
Un nuevo estudio de la OIT revisa 245 marcos éticos sobre IA a nivel mundial y examina cómo abordan cuestiones relacionadas con el trabajo y los derechos laborales, explorando en qué medida los enfoques actuales vinculan la gobernanza de la IA con el trabajo decente y los principios y derechos fundamentales.
14 de noviembre de 2025
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Daniel SamaanEconomista sénior, Organización Internacional del Trabajo
La inteligencia artificial (IA) está cada vez más integrada en nuestra vida profesional y social, con herramientas de IA generativa, grandes modelos de lenguaje (LLM) y sistemas de toma de decisiones algorítmicos que transforman las organizaciones, las tareas de las personas trabajadoras y los procesos de decisión [1]. Sin embargo, a medida que avanza la tecnología, los marcos de gobernanza integrales diseñados para garantizar un uso ético y socialmente responsable de la IA siguen fragmentados. La gobernanza de la IA tiende a apoyarse en mecanismos de “soft law”, como directrices voluntarias, estrategias nacionales o iniciativas internacionales. Las empresas, los gobiernos y los colegios profesionales han adoptado sus propios principios y códigos de conducta, mientras que las organizaciones sin fines de lucro han emitido declaraciones bajo las banderas de la “IA ética” y la “IA responsable”. Esto plantea preguntas cruciales sobre cómo conciliar la innovación y adopción de la IA con el trabajo decente, la equidad y los derechos fundamentales, y si los marcos éticos globales existentes ofrecen salvaguardias adecuadas para las personas trabajadoras y las empresas.
Una nueva revisión global de las directrices éticas sobre IA
El interés por la IA ética —entendida como un conjunto de principios normativos que orientan su desarrollo, implementación y gobernanza— ha crecido significativamente. Elaborar directrices éticas sobre IA es un esfuerzo multidisciplinario que reúne perspectivas de la economía, el derecho, la ética, la informática y otras áreas. No obstante, la participación de múltiples actores —cada uno con normas, valores y expectativas diferentes sobre la IA y sus implicaciones éticas— añade complejidad. Estas perspectivas diversas moldean, y a veces entran en tensión con, los esfuerzos por establecer una comprensión compartida de la IA ética, especialmente en el contexto del trabajo y de las organizaciones.
Un estudio reciente ofrece uno de los análisis más exhaustivos hasta la fecha de los marcos éticos sobre IA [2]. Mediante procesamiento del lenguaje natural (PLN) y LLM, los autores examinaron sistemáticamente 245 documentos de ética de la IA publicados en todo el mundo por organismos gubernamentales, actores del sector privado, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil. El estudio explora en qué medida las directrices éticas sobre IA abordan cuestiones pertinentes para el mundo del trabajo —incluidas las normas internacionales del trabajo, en particular los principios y derechos fundamentales en el trabajo (PRFET). Sus resultados ponen de relieve tanto cierto grado de convergencia en torno a principios éticos como vacíos notables a la hora de vincular la ética de la IA con la regulación laboral y del empleo.
Evolución de las directrices éticas sobre IA
Figura 1: Evolución de las directrices éticas sobre IA y entidades emisoras
Nota: La Figura 1 muestra la evolución de las directrices éticas sobre IA a lo largo del tiempo (panel izquierdo) y el número de emisores de directrices, por país de origen de la entidad emisora (panel derecho). Los datos de 2024 se limitan a directrices del sector privado emitidas por empresas Fortune 500 e incluyen observaciones solo hasta julio.
Fuente: Samaan et al. (2025).
El análisis muestra un fuerte aumento en el número de documentos de ética de la IA emitidos desde 2017. El repunte coincide con la aceleración del aprendizaje profundo y los primeros grandes debates públicos sobre sesgo algorítmico, privacidad y transparencia. La mayoría de las directrices se originan en economías avanzadas, especialmente en Estados Unidos y el Reino Unido, con un número creciente procedente de organizaciones internacionales y organismos regionales. Aproximadamente el 40 por ciento de las directrices han sido emitidas por actores del sector privado, lo que subraya el papel central que desempeñan hoy las empresas en la configuración del panorama ético global de la IA. El periodo inicial entre 2017 y 2019 marca la “fase fundacional” de la ética de la IA. Durante ese tiempo, numerosas empresas tecnológicas, grupos académicos y gobiernos publicaron sus primeras cartas éticas. Desde entonces, el ritmo se ha desacelerado ligeramente, pero el alcance geográfico se ha ampliado, con contribuciones crecientes de Asia, América Latina y África [3]. Los datos indican una transición de las declaraciones abstractas de intenciones hacia orientaciones más operativas, aunque el grado de exigibilidad sigue siendo limitado.
Temas y principios dominantes
Mediante modelización de temas y agrupación textual, el mismo estudio identifica siete grandes conjuntos temáticos en el corpus de documentos: Ética de los sistemas autónomos, Política de IA, Protección de datos y privacidad de datos como derechos humanos, IA en el sector financiero, IA responsable, Ética de la IA en la atención sanitaria y Gobernanza de la inteligencia artificial. Llama la atención que el mundo del trabajo no aparezca como un conjunto temático diferenciado, lo que sugiere que las preocupaciones laborales aún no ocupan un lugar central en el discurso ético global sobre la IA.
En el conjunto de documentos, cinco principios éticos se repiten con mayor frecuencia: beneficencia, no maleficencia, justicia, autonomía y explicabilidad [4]. La no maleficencia, la evitación del daño y el perjuicio, aparece en aproximadamente el 80 por ciento de las directrices, seguida de la beneficencia —la promoción del bienestar— y la explicabilidad. La justicia, vinculada a la equidad y la no discriminación, se menciona en alrededor del 60 por ciento de los documentos, mientras que la autonomía, el principio más estrechamente asociado a la agencia humana, aparece en aproximadamente un tercio. Estos patrones reflejan la arquitectura ética esbozada por primera vez por Floridi y Cowls (2019), lo que muestra una amplia alineación internacional en torno a referentes morales compartidos.
Pertinencia del mundo del trabajo y el vínculo ausente con las normas laborales
El análisis revela que, si bien muchas directrices éticas sobre IA abordan asuntos directamente relevantes para el mundo del trabajo, pocas hacen referencia explícita a la Organización Internacional del Trabajo o a sus instrumentos normativos. Las referencias al empleo, el trabajo o los contextos laborales aparecen relativamente con frecuencia en el corpus, lo que indica que las implicaciones de la IA para el trabajo son ampliamente reconocidas. Sin embargo, son raras las menciones explícitas a la OIT, a las normas internacionales del trabajo, incluidos los principios y derechos fundamentales en el trabajo (PRFET). En la mayoría de los casos, la conexión permanece implícita, reflejada en el tratamiento de principios éticos más amplios como la justicia, la equidad o la dignidad humana, más que en una alineación normativa directa con las normas laborales.
El marco normativo de la OIT —arraigado en la Declaración de Filadelfia y en los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo— ofrece una base ética y jurídica bien establecida para comprender los derechos en el lugar de trabajo. Sin embargo, estos principios están en gran medida ausentes de los marcos éticos sobre IA. Esta brecha deja cuestiones como la gestión algorítmica, la vigilancia de las personas trabajadoras, la contratación o el desplazamiento derivado de la automatización sin un anclaje ético claro. Cerrarla requeriría esfuerzos deliberados para integrar los derechos laborales en el debate ético global sobre la IA. La gobernanza ética no puede separarse de las cuestiones de justicia y diálogo social en el trabajo. Vincular la ética de la IA con las NIT podría proporcionar una referencia normativa concreta para las políticas nacionales y los mecanismos de rendición de cuentas empresariales.
Figura 2: Referencia explícita e implícita al mundo del trabajo en las directrices éticas sobre IA
Nota: La Figura muestra la proporción de directrices éticas sobre IA (acumuladas a lo largo del tiempo) que se refieren explícitamente a palabras clave relacionadas con el trabajo, como “OIT”, “normas laborales” o un conjunto más amplio de palabras clave vinculadas a “trabajo” (panel izquierdo). Los “Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo” generalmente no se mencionan de forma explícita, pero varios de sus principios se citan o discuten de manera implícita (panel derecho).
Fuente: Samaan et al. (2025)
Implicaciones para los responsables de políticas y reguladores
El debate global sobre la ética de la IA refleja una creciente conciencia de que la innovación tecnológica debe guiarse por valores humanos compartidos. No obstante, la convergencia ética en torno a ciertos principios es solo un primer paso. Sin un vínculo con marcos jurídicos e institucionales consolidados —incluidas las normas internacionales del trabajo—, estos principios corren el riesgo de ser demasiado abstractos para incidir en resultados concretos. A medida que la IA continúa transformando la organización del trabajo, la necesidad de coherencia entre ética, gobernanza y derechos probablemente se intensificará en los próximos años. Las iniciativas futuras podrían centrarse en desarrollar herramientas prácticas para evaluar sistemas de IA en entornos laborales, incorporar las normas laborales en los esquemas de clasificación de riesgos [5] de la IA y apoyar el fortalecimiento de capacidades de los interlocutores sociales. Samaan et al. (2025) proporcionan una base empírica importante para este empeño, ofreciendo evidencia de que, si bien el vocabulario ético de la IA se está ampliando, su conexión con el mundo del trabajo sigue siendo débil.
Para los responsables de políticas, los hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque integral de la gobernanza de la IA que vaya más allá de los principios éticos abstractos. Los marcos éticos son valiosos como orientación, pero sin mecanismos institucionales de implementación, seguimiento y cumplimiento, corren el riesgo de quedarse en aspiraciones. La OIT y sus mandantes —gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores— pueden desempeñar un papel decisivo para salvar esta brecha promoviendo enfoques basados en derechos para la gobernanza de la IA.
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Beauchamp, T. L., & Childress, J. F. (2013). Principles of biomedical ethics. (Seventh edition). Oxford University Press.
Del Rio Chanona, M., Ernst, E., Merola, R., Samaan, D., & Teutloff, O. (2025). AI and jobs. A global review of theory, estimates, and evidence. Pre-print. https://arxiv.org/pdf/2509.15265
European Parliament & Council of the European Union. (2024). EU AI Act: First regulation on artificial intelligence. Regulation (EU) 2024/1689 of the European Parliament and of the Council of 13 June 2024. Official Journal of the European Union.
Floridi, L., & Cowls, J. (2019). A Unified Framework of Five Principles for AI in Society. Harvard Data Science Review, 1(1). https://doi.org/10.1162/99608f92.8cd550d1
Samaan, D., Cabiddu, F., Di Lauro, S., & Tursunbayeva, A. (2025, July 31). Governing AI in the World of Work: An International Review of 245 Ethics Guidelines. https://doi.org/10.31234/osf.io/wsjuq_v1
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[1] Véase Del Rio Chanona et al. (2025) para una revisión reciente de los diversos impactos de la IA en el mercado de trabajo.
[2] Véase Samaan et al. (2025).
[3] El análisis abarca únicamente directrices en inglés, lo que probablemente subrepresenta a las regiones no anglófonas, especialmente Asia. Los documentos reflejan una muestra selectiva y no representativa. Los datos de 2024 incluyen solo directrices del sector privado de empresas Fortune 500 hasta julio.
[4] Estos cinco principios se basan en los cuatro principios de la ética biomédica (Beauchamp & Childress, 2013) y fueron adaptados por Floridi y Cowls (2019) al contexto de la inteligencia artificial, añadiendo la explicabilidad como principio habilitador. La beneficencia se refiere a la expectativa de que las tecnologías de IA promuevan el bienestar humano y preserven la dignidad humana. La no maleficencia advierte contra los posibles daños derivados del uso indebido o excesivo de la IA. La autonomía se refiere a la preservación del poder y el control de la toma de decisiones humanas. La justicia, como principio ético, se relaciona con la distribución equitativa de beneficios y recursos y la eliminación de discriminación injustificada. La explicabilidad posibilita los demás principios mediante la transparencia, la inteligibilidad y la rendición de cuentas.
[5] Como las establecidas en el Reglamento de IA de la UE (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2024).
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