Del éxodo al empleo: Sirios construyen mejores vidas mediante el trabajo decente en el campamento de Zaatari en Jordania
Los servicios de empleo de la OIT están ayudando a refugiados sirios como Hanan y Malika a acceder a formación y conseguir empleo, al tiempo que apoyan a quienes desean regresar a su país.
7 de enero de 2026
CAMPAMENTO DE ZAATARI (OIT Noticias) – Hanan Khaled Al Khawalda recuerda con claridad el día en que ella y su familia dejaron su ciudad natal en Siria y llegaron al campamento de refugiados de Zaatari, en el noreste de Jordania.
“Llegamos el 23 de octubre de 2012, en los primeros días del conflicto en Siria. Cruzamos la frontera y alcanzamos el campamento, que entonces no era más que un puñado de tiendas”, recuerda Hanan. Tenía 20 años, acababa de casarse y no sabía qué le depararía el futuro.
El primer invierno fue duro. Las familias vivían en tiendas con calefacción mínima, y los veranos traían un calor extremo y frecuentes cortes de electricidad. A medida que el campamento creció, se instalaron unidades de refugio más duraderas y las condiciones mejoraron gradualmente.
Con oportunidades laborales limitadas en el campamento, Hanan y su familia, como muchas otras, dependían de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Permaneció desempleada hasta principios de este año, cuando se enteró a través de las redes sociales de la Oficina de Empleo de la OIT en Zaatari, que ayuda a los refugiados a acceder a oportunidades de formación y a conseguir empleo en Jordania.
“Un día decidí visitar la oficina. El personal me ayudó a presentar una solicitud de empleo”, cuenta. Poco después, ella y otras mujeres fueron llevadas a fábricas de la zona para entrevistas laborales, y Hanan consiguió un puesto como costurera en una fábrica de ropa en las afueras de la ciudad cercana de Al Mafraq.
Las oficinas, operadas por el programa PROSPECTS de la OIT con financiación de los Países Bajos, ofrecen servicios como prácticas de formación, intermediación laboral y apoyo en solicitudes de empleo en sectores abiertos a refugiados en Jordania, como agricultura, trabajo en fábricas, artesanías y producción de alimentos. El personal también brinda orientación profesional, asesoramiento y sesiones de sensibilización sobre derechos en el trabajo y seguridad y salud en el trabajo. Asimismo, las oficinas ofrecen sesiones sobre prestaciones de seguridad social y retiro de pensiones para retornados, en coordinación con la Corporación de Seguridad Social de Jordania.
Los ingresos de Hanan ahora le permiten contribuir al mantenimiento de su hogar y comenzar a planificar el futuro. Aspira a convertirse en costurera profesional independiente y ayudar a sus hijos a “alcanzar una buena posición en la vida”.
La OIT gestiona dos oficinas de empleo: una en el campamento de Zaatari y otra en el campamento de refugiados de Azraq, en el centro este de Jordania. En conjunto, ambas oficinas han atendido a más de 1.000 refugiados sirios desde julio de este año.
Malika Abdel Rahim Al Haraki trabaja junto a Hanan. Ella también se convirtió en refugiada en Jordania en 2012.
Tenía 29 años, hijos pequeños y un esposo herido en la guerra. Recuerda las mismas dificultades iniciales: inviernos fríos, veranos abrasadores, electricidad escasa y acceso muy limitado a servicios.
Durante años, Malika luchó por cubrir las necesidades básicas. Pero un anuncio de la Oficina de Empleo de la OIT en Zaatari cambió el rumbo de la vida de su familia. Ella y su esposo visitaron la oficina, registraron su interés y pronto recibieron asistencia para obtener permisos de trabajo. Finalmente, Malika fue contratada como costurera en la misma fábrica donde trabaja Hanan.
Su salario, dice, les ha devuelto algo de estabilidad, aunque su familia numerosa sigue bajo presión económica. “El trabajo es nuestro único sustento aquí. Sin él, no podemos comer ni sobrevivir.”
Malika espera simplemente ver crecer a sus hijos, que sigan carreras valiosas y construyan vidas dignas. “Quiero que estén mejor que yo”, afirma.
Tras el cambio de gobierno en Siria en 2024, las oficinas también están apoyando a los refugiados que se preparan para regresar voluntariamente, remitiéndolos a formación profesional, aprendizaje basado en el trabajo, reconocimiento de competencias y fortalecimiento de capacidades en desarrollo empresarial, en línea con las necesidades del mercado laboral en Siria.
La alianza mundial PROSPECTS, apoyada por los Países Bajos, reúne a la Corporación Financiera Internacional (IFC), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Banco Mundial para mejorar el acceso a la educación, la protección social y el trabajo decente para las personas desplazadas por la fuerza y las comunidades que las acogen.