Competencias, conocimientos y empleabilidad en África
Cómo la formación contribuye al crecimiento de los sectores hortícola y lácteo en Malawi
En Malawi, un programa de formación apoyado por la OIT contribuye a mejorar la productividad agrícola, fortalecer las competencias de los formadores y crear nuevas oportunidades de empleo para los jóvenes en los sectores de la horticultura y la producción lechera.
6 de octubre de 2026
Malawi (Noticias de la OIT) – Un aula puede cambiar una vida. Pero cuando lo aprendido en ella se lleva la práctica en las explotaciones agrícolas, los centros de formación y las comunidades, puede contribuir a transformar sectores enteros.
En Malawi, la formación de formadores llevada a cabo en el marco del Programa Mundial de Competencias de la OIT, centrada en el currículo armonizado para los sectores hortícola y lácteo, ya está dando resultados concretos.
La formación reunió a 52 participantes de 14 instituciones, entre ellas centros de enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP), universidades, organizaciones no gubernamentales (ONG), entidades del sector privado y servicios públicos de agricultura y sanidad animal. Procedían de nueve distritos de las tres regiones del país, y el 30 % eran mujeres.
El objetivo era claro: convertir el currículo armonizado en una herramienta práctica que conecte el desarrollo de competencias con las necesidades de los agricultores, las empresas y los jóvenes.
Competencias que aumentan la productividad
En el sector lácteo, la aplicación de los conocimientos adquiridos ha contribuido a mejorar las prácticas ganaderas y aumentar la productividad. En algunos casos, los productores han registrado incrementos de la producción de hasta un 150 %.
Los grupos de acopio de leche de Chisitu, en el distrito de Mulanje, y de Thunga, en el distrito de Thyolo, figuran entre los que han comunicado mejoras.
Estos resultados demuestran cómo las competencias prácticas en alimentación animal, sanidad, reproducción, manipulación de la leche y gestión de las explotaciones pueden traducirse en mejoras de la productividad y de los ingresos de los hogares.
Transformar la formación en horticultura
En el sector hortícola, el Corporate Institute for Horticulture (CIH) está utilizando el currículo armonizado para reforzar la educación y formación basadas en competencias.
Este enfoque da mayor protagonismo al aprendizaje práctico, lo que permite a los jóvenes desarrollar competencias directamente vinculadas con la realidad del sector y del mundo laboral.
Al conectar el aprendizaje en el aula con la experiencia práctica, los centros de formación pueden preparar mejor a los jóvenes para producir, gestionar negocios, resolver problemas e innovar.
Un efecto multiplicador
Uno de los resultados más prometedores es el efecto multiplicador del modelo de formación de formadores.
En tan solo cinco meses, dos participantes, Clara Kamlomo y Thoko Mweneungu, ya habían transmitido los conocimientos y las competencias adquiridos a más de 200 jóvenes.
Esta experiencia pone de relieve el potencial del modelo: invertir en un grupo de formadores permite ampliar el alcance del desarrollo de competencias mucho más allá de la formación inicial, llegando a instituciones, comunidades, explotaciones agrícolas y programas dirigidos a los jóvenes.
Instituciones sólidas para un impacto duradero
La sostenibilidad de esta iniciativa también se ve reforzada por la implicación de las instituciones nacionales. El Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Trabajo y la Technical Education, Vocational and Entrepreneurship Training Authority (TEVETA) contribuyen a respaldar y dar continuidad al currículo armonizado.
La implicación de estas instituciones es fundamental para integrar los resultados de la iniciativa en los sistemas nacionales de desarrollo de competencias y formación agrícola de Malawi.
El apoyo de la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo (Norad) subraya también la importancia de invertir en competencias como motor de productividad, desarrollo económico y oportunidades de trabajo decente.
Medir el impacto más allá del aula
El éxito del programa no se mide únicamente por el número de personas formadas, sino también por los cambios que se producen después: mejoras en la producción láctea, una formación más práctica, la transmisión de conocimientos a cientos de jóvenes y la continuidad de la iniciativa con el apoyo de las instituciones nacionales.
Desde los 52 participantes formados hasta los más de 200 jóvenes alcanzados, y desde las aulas hasta las explotaciones agrícolas, la experiencia de Malawi muestra cómo unas competencias pertinentes y prácticas pueden impulsar la productividad, generar oportunidades y contribuir a la transformación del sector agrícola.
Cuando las competencias responden a las necesidades reales de la economía, la formación no termina al salir del aula: se convierte en un catalizador del cambio.
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Referencias
- DOI: N/A