Rana Plaza, dos años después

Reconstruir la vida después del Rana Plaza: Historias de sobrevivientes

Dos años después del trágico colapso de las fábricas de la confección del Rana Plaza en Bangladesh, la OIT ha proporcionado apoyo a varios sobrevivientes para que rehagan su vida. Entre ellos están estos dos emprendedores que tienen grandes planes para su futuro.

20 de abril de 2015

Contenido también disponible en: English français

Una pequeña tienda construida sobre grandes sueños

Herido gravemente mientras participaba en el rescate de sus colegas atrapados bajo los escombros del Rana Plaza, Shahjahan Selim quedó discapacitado para siempre. A través de la asistencia médica y de competencias comerciales de la OIT, Selim ha superado la adversidad para abrir una pequeña tienda que, sólo un año después de actividad, duplicó su tamaño. El apoyo de la OIT a Selim fue posible gracias a un programa financiado por Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido.

Could not retrieve the remote URL (https://www.youtube.com/watch?v=iframe):

En la fábrica New Life se siente la alegría de vivir desde el mismo momento en que se entra. Seis mujeres cosen, conversan y sonríen mientras dos hombres jóvenes ordenan los tejidos sobre una mesa recubierta con un material de colores vivos. El ambiente es agradable y propicia la concentración, el aire caliente del verano sube hasta el techo de bambú.

“Después del colapso del Rana Plaza, decidí abrir mi propia fábrica, un tipo distinto. Una donde todos los trabajadores pudiesen ser propietarios y todas las ganancias compartidas”, explicó Naseer. “Una fábrica que nos empleara, a mí y a otros sobrevivientes, pero también una que pudiese crecer lo suficiente para dar trabajo a todos los sobrevivientes. El edificio debería ser de una sola planta y las metas de producción no tan exigentes. Cuando recibí el dinero de la indemnización, establecí la fábrica, y en tan sólo un año nuestras dos máquinas de coser de segunda mano, han pasado a ser ocho.”

Naseer sólo tiene 27 años y es uno de los dos propietarios de New Life. El otro dueño es su amigo Jahangir. Ambos son sobrevivientes del Rana Plaza, y también lo son las seis mujeres que emplean. Naseer afirma que la comunidad a abrazado lo que ellos intentan hacer.

“Los compradores nos han dado su apoyo. Aceptaron pagarnos por adelantado porque saben que de otra manera no tendríamos los fondos para cubrir los gastos. Por ahora, todos los pedidos provienen del mercado Polybiddud en el Centro de Savar. Los márgenes de ganancia no son malos – obtenernos en promedio 180 taka por cada pieza y en el mercado se venden en alrededor 220 taka.”

Las seis mujeres que trabajan en New Life intentaron regresar a trabajar en las fábricas de la confección convencionales pero no lograron soportar los objetivos de producción.

“Cuando el Rana Plaza colapsó, tenía dos meses de embarazo”, contó Firoza. “Mi hijo ahora tiene casi dos años y viene siempre conmigo a la fábrica. Me gusta trabajar aquí, nadie me regaña, no es estresante y tengo ganas de hacer mi trabajo porque nadie me agobia ni me presiona. Es tranquilo. No necesitamos metas, nosotros llegamos, poco a poco.”

Naseer dirige la fábrica como una cooperativa, todos reciben la misma remuneración, afirma que “esto permite compartir la titularidad entre todos, un factor esencial para el éxito de New Life”.

“En la fábrica, todos somos como hermanos y hermanas. Aún cuando tengamos 100 trabajadores será igual. Todos somos trabajadores, y las ganancias son utilizadas para desarrollar la empresa. Nuestros trabajadores reciben un salario de 7000 taka, la misma cantidad que Jahanghir y yo recibimos. Algunas veces no alcanzamos nuestros objetivos, pero cuando sucede, automáticamente, todos nos esforzamos más para ponernos al día. No necesito presionarlos. Cada quien tiene su responsabilidad y el dominio de lo que hace o no produce. Todos somos pobres. Si no trabajamos, no podemos comer, así que todos deseamos que la fábrica tenga éxito.”

Gracias a la orientación profesional y el apoyo psicológico financiados por la OIT y a los grupos de autoayuda, Naseer tiene grandes ambiciones para New Life y elabora estrategias para alcanzar estos objetivos.

“Dentro de poco comparemos un generador, apenas ahorremos un poco más dinero, ya que pronto llegará el verano y los cortes de electricidad serán más frecuentes”, explicó Naseer. “Además reduciremos el tamaño de la mesa para cortar y hacer patrones a fin de ganar espacio y poner otras máquinas de coser. En cinco años, tendremos dos líneas de producción, lo cual significa 64 máquinas.”

Contenido relacionado

Inspectora de fábricas, un trabajo desafiante pero honrado

Rana Plaza, dos años después

Inspectora de fábricas, un trabajo desafiante pero honrado