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Reflexiones sobre la Presidencia brasileña del G20: Afrontar la pobreza, la desigualdad y los retos financieros
Kee Beom Kim, Especialista en Políticas Macroeconómicas y de Empleo de la OIT, reflexiona sobre las iniciativas de la Presidencia brasileña del G20 para abordar los retos de la pobreza, el empleo, la desigualdad y la financiación.
20 de noviembre de 2024
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Kee Beom KimEspecialista en Políticas Macroeconómicas y de Empleo, OIT
Esta semana se produjo el traspaso de la Presidencia del G20 a Sudáfrica. El G20 se fundó en 1999 como un foro para que los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de 19 países y de la Unión Europea discutieran sobre cooperación económica internacional y estabilidad financiera, tras las diversas crisis económicas y financieras de la época. La Cumbre también marcó un hito en el 25.º aniversario de la Vía Financiera del G20.
Bajo la Presidencia brasileña del G20, en el 2024 se han conseguido numerosos logros. En este artículo, profundizo en tres de ellos: (1) el lanzamiento de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza; (2) la integración de la desigualdad en todas las discusiones de los grupos de trabajo del G20; y (3) la adopción de una Hoja de Ruta del G20 hacia Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) mejores, más grandes, y más eficaces.
La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza
La Presidencia brasileña ha lanzado la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, cuyo objetivo es hacer frente a estos retos mediante un enfoque coordinado y multilateral. Esta alianza llega en un momento crítico: tras los reveses sufridos durante la pandemia del COVID-19, es necesario un impulso renovado para cumplir los correspondientes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La alianza tiene como objetivo apoyar a los aproximadamente 240 millones de trabajadores de todo el mundo que ganan menos de 2,15 dólares al día (en términos de PPA). Igualmente preocupantes son los trabajadores «casi pobres» que ganan menos de 3,65 dólares al día, un umbral de pobreza laboral moderada que casi duplica el número de trabajadores extremadamente pobres. Con la Unión Africana uniéndose a los debates del G20 por primera vez bajo la Presidencia brasileña, la pobreza y el hambre seguirán siendo cuestiones críticas para el G20 en los próximos años. Dado que el empleo constituye la principal, si no la única, fuente de ingresos para la mayoría de los hogares, incluidos los pobres, la generación de oportunidades de empleo decente es el camino más seguro para salir de la pobreza.
Situando la desigualdad en el centro del G20
La cuestión de la desigualdad, un reto apremiante para el G20 (y un elemento impulsor de la Coalición Mundial para la Justicia Social liderada por la OIT), estuvo presente en todos los debates de los distintos grupos de trabajo.En el Grupo de Trabajo sobre el Marco Financiero se debatieron ampliamente las implicaciones de la desigualdad en los resultados macroeconómicos. Basándose en estos debates y en las aportaciones de la OIT y de otras organizaciones internacionales, se aprobó un menú de medidas políticas y recomendaciones para hacer frente a las presiones de la desigualdad. El menú señala, en particular, la importancia de aumentar la demanda agregada de oportunidades de empleo de calidad, lo que a su vez abre nuevas posibilidades para las políticas redistributivas. Esta atención a la desigualdad también llega en un momento crucial. La participación del trabajo en la renta nacional, una medida de la desigualdad, ha experimentado un declive a largo plazo desde al menos la década de 1980, con una proporción creciente destinada a los propietarios de capital. Esa tendencia ha continuado desde el 2004 hasta ahora, con la proporción en las economías del G20 disminuyendo en más de dos puntos porcentuales, equivalente a billones de dólares* (véase también OIT, 2024). Esta evolución puede debilitar el crecimiento a largo plazo y la cohesión social.
Una hoja de ruta hacia unos bancos multilaterales de desarrollo (BMD) mejores, más grandes, y más eficaces
Un tema central de la Cumbre fue la reforma de la gobernanza mundial, particularmente la necesidad de modernizar y hacer que los BMD respondan mejor a los retos actuales, y los líderes aprobaron la Hoja de ruta del G20 hacia unos BMD mejores, más grandes, y más eficaces. La hoja de ruta forma parte de los esfuerzos por reformar los BMD para incorporar mejor la voz del Sur Global. En el centro de la hoja de ruta se encuentra el reconocimiento de que las necesidades de financiación del desarrollo son inmensas, y que la reforma de los BMD es una vía para desbloquear financiación adicional que pueda apoyar a los países en desarrollo. Según una estimación, la brecha entre los recursos colectivos necesarios para cumplir los ODS y los recursos financieros reales disponibles para estos países (brecha de financiación) es de 4 billones de dólares anuales (UNCTAD, 2023). Este déficit de financiación es enorme y va en aumento: se estimaba en 2,5 billones de dólares al año justo antes de la adopción de los ODS en 2015. Esto también se hace eco del llamamiento de la coalición para la Justicia Social para superar las brechas financieras a fin de acelerar el progreso en los ODS, en particular el ODS8.
Mirando al futuro: La Presidencia de Sudáfrica
Bajo el liderazgo de Brasil, el G20 abordó algunas de las cuestiones más apremiantes del mundo con iniciativas tangibles que reflejan una visión de un futuro más equitativo y sostenible. Con la vista puesta en la próxima presidencia del G20 bajo Sudáfrica, los avances logrados este año en la Vía Financiera refuerzan las bases para seguir avanzando en las cuestiones de la pobreza, la desigualdad y la financiación del desarrollo.
* Durante las crisis (por ejemplo, la crisis económica mundial de 2008 y la pandemia COVID-19 de 2020), la proporción de las rentas del trabajo suele experimentar un aumento temporal, ya que los beneficios empresariales tienden a contraerse de forma más acusada que los salarios.
About the author
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Kee Beom KimMacroeconomic and Employment Policies Specialist, ILO
Kee Beom Kim is the Macroeconomic and Employment Policies Specialist at the Employment Policy, Job Creation and Livelihoods Department of the International Labour Office (ILO), based in Geneva, Switzerland. During his twenty year tenure at the ILO, he was also based in Bangkok and Jakarta. His work focuses on undertaking research on key macroeconomic and employment issues and on providing technical support in the design and implementation of economic, employment and labour market policies.