Día Internacional de la Juventud

Aprender para trabajar y trabajar para aprender

Un programa de la OIT en Bangladesh muestra que una formación profesional de calidad puede ser un medio eficaz no sólo para mejorar la competitividad de un país y reducir la pobreza, sino también para ayudar a los jóvenes a encontrar un trabajo decente.

10 de agosto de 2015

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DHAKA (OIT Noticias) – Los padres de Amir Hamza eran agricultores en una pequeña aldea rural situada en el distrito Faridpur de Bangladesh. Según la tradición, él habría tenido que seguir sus pasos.

Pero Amir Hamza quería “hacer algo diferente” y fue el primer miembro de la familia que completó la educación secundaria y cursó estudios superiores en busca de competencias que le permitiesen encontrar un trabajo enseguida.

“Escogí la impresión porque es una actividad que se ejerce en todas partes y la demanda de impresores está aumentando. En Bangladesh, la producción de embalajes impresos todavía es algo nuevo, pero cada día se crean más y más productos impresos”, explicó Hamza.

Fue admitido en el Instituto de Artes Gráficas, su primera elección. Se mudó a Dhaka y tenía buenos resultados en sus estudios, pero pronto sus padres no podían seguir financiando sus estudios y pidieron un préstamo a un familiar. El realizaba diversos empleos a tiempo parcial, pero estos esfuerzos no eran suficientes para cubrir los costos de vivir en Dhaka.

Afortunadamente, el Instituto de Artes Gráficas, una entidad del gobierno, había instaurado hacía un mes su primera asociación público-privada con una imprenta, la Shamustshuk Printers Ltd, que decidió ponerse en contacto con los impresores. En unas semanas, Hamza fue contratado a tiempo parcial. La atención a los detalles y la dedicación que demostró en su formación dio sus frutos y en poco tiempo estuvo a cargo del control de la calidad, un puesto intermediario privilegiado entre la empresa y el Instituto.

“Puse en práctica mis conocimientos a fin de garantizar la calidad de los productos impresos. En el Instituto tenía que poner más atención al aspecto práctico, mientras que en el trabajo al aspecto teórico. Mis conocimientos me ayudaron en el trabajo y el trabajo contribuyó a mi formación y actualmente puedo cubrir los gastos de vivir en Dhaka”.

El trabajo profesional a tiempo parcial no es común en Bangladesh, pero las industrias y las empresas que colaboran más estrechamente comienzan a cambiar las cosas y a facilitar los contactos entre los pasantes y los empleadores. Esta interrelación es un objetivo clave del Proyecto para el empleo y la productividad, financiado por el Gobierno de Canadá, que busca promover que las competencias profesionales en Bangladesh sean reconocidas a nivel nacional, que sean accesible a todos, que estén directamente vinculadas a trabajos y que sean de alta calidad.

Combinar la formación y el trabajo

“Amir es el único pasante del primer año que tiene un trabajo profesional a tiempo parcial, pero muchos otros pasantes han comenzado a buscar una actividad profesional mientras estudian”, explicó Mofakarul Islam, un instructor del Instituto de Artes Gráficas.

“Nuestros cursos han sido estructurados en dos turnos de manera que los alumnos puedan trabajar si lo necesitan. Los estudiantes siempre han aprovechado de esta oportunidad, pero antes aceptaban empleos informales como conductores de rickshaws o vendedores ambulantes”, agregó.

Sheikh Abu Reza, director del Instituto, señaló que estos cambios positivos no habrían sido posibles sin el nuevo sistema de desarrollo de competencias apoyado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Bangladesh.

“Nuestro instituto ha experimentado muchos cambios desde que fue instaurado el nuevo sistema nacional de competencias: nuevas maquinarias que respetan las normas del sector, equipos y servicios multimedia, cursos breves que responden a las exigencias de la industria, capacitación interna y en la empresa, relaciones con las empresas, nuevos materiales didácticos y un sitio web donde los pasantes pueden acceder en línea a los documentos del curso. Todos estamos muy entusiasmados con la idea de seguir mejorando: los aprendices, los formadores y la institución”, declaró Sheikh Abu Reza.

El valor añadido de las asociaciones público-privadas

Las asociaciones público-privadas entre las instituciones de formación profesional financiadas con fondos públicos y las empresas privadas son una parte integral del nuevo sistema de desarrollo de competencias. El Instituto de Artes Gráficas fue la primera de las cinco instituciones de formación técnica seleccionadas por la Dirección de Educación Técnica de Bangladesh para poner en práctica las asociaciones público-privadas.

La OIT colabora actualmente con el Gobierno de Bangladesh para reformar el sistema de desarrollo de competencias a través de dos importantes iniciativas: el Proyecto para el empleo y la productividad, financiado por el Gobierno de Canadá y el Proyecto de Reforma de la EFTP, financiado por la Unión Europea.