Nota de políticas para la CMDS2

Promoción del trabajo decente en la economía del cuidado: Un componente esencial del desarrollo social

Esta nota subraya el papel crucial de la economía del cuidado en el fomento del trabajo decente, la igualdad de género y el desarrollo social. Exige inversiones audaces, coherencia política y acciones transformadoras para abordar las brechas en el cuidado y garantizar sociedades justas, inclusivas y sostenibles.

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Consideraciones principales para la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social

  • El cuidado es un aspecto central del bienestar humano, social, económico y ambiental y del desarrollo sostenible. El trabajo del cuidado, tanto remunerado como no remunerado, es esencial para realizar cualquier otro trabajo. Una economía del cuidado que funcione bien constituye un apoyo para los individuos y a las familias, contribuye a que los trabajadores estén más sanos, crea empleo, mejora la productividad y promueve la igualdad de género.
  • Los déficits sustanciales de las políticas, los servicios y las infraestructuras de cuidados en todo el mundo, junto con los usos sociales, contribuyen a una desigual distribución de las responsabilidades de cuidado no remuneradas, que recaen excesivamente sobre las mujeres limitando sus oportunidades de participación en un trabajo decente y en la vida económica, social, cultural y política en general. Se estima que, en 2023, 748 millones de personas estaban inactivas porque tenían que asumir responsabilidades relacionadas con el cuidado no remuneradas, lo que representaba un tercio de todas las personas en edad de trabajar inactivas. De ellas, 708 millones eran mujeres y 40 millones hombres. En los países de ingreso alto, las responsabilidades familiares contribuyen hasta en un 80 por ciento a la brecha de género en el empleo, y hasta en un 62 por ciento en los países de ingreso bajo.
  • Los trabajadores de la economía del cuidado —de los cuales el 65 por ciento son mujeres— están expuestos a déficits de trabajo decente en ocupaciones de poca categoría con bajos salarios, una protección social inadecuada, jornadas de trabajo excesivas, escasas oportunidades de desarrollar sus competencias profesionales y grandes riesgos para la seguridad y salud. Al mismo tiempo, la demanda de cuidados aumentará a medida que cambie la demografía, envejezca la población y se evidencien los efectos sanitarios y sociales del cambio climático. Para 2030 se prevé que 2 300 millones de personas necesitarán cuidados. Atraer y retener a una fuerza de trabajo calificada, capaz de satisfacer las necesidades actuales y futuras de cuidados y de aumentar la resiliencia de los mercados de trabajo, es una prioridad urgente. Unos servicios de cuidados de calidad requieren trabajo decente para los cuidadores.
  • La inversión en cuidados promueve de forma importante la igualdad de género, el trabajo decente y el desarrollo sostenible, y es un componente clave de la protección social universal. Podrían crearse casi 300 millones de empleos decentes de aquí a 2035 solo con inversiones en servicios universales de cuidado infantil y cuidados de larga duración.
  • Para crear sólidos sistemas de cuidados es necesario introducir coordinación y coherencia en un amplio conjunto de políticas de cuidados, protección social, protección de los trabajadores y no discriminación, migración, empleo, calificación profesional y aspectos macroeconómicos y ambientales, garantizando una financiación pública adecuada. La Resolución de la OIT relativa al trabajo decente y la economía del cuidado, de 2024, ofrece una clara orientación sobre la importancia de reconocer y apoyar la economía del cuidado como componente esencial del desarrollo social y económico, e invertir en ella.

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Referencias

  • DOI: doi.org/10.54394/ZING2834

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