Reforma de la OIT: Preguntas frecuentes
En respuesta a los cambios globales y a las presiones financieras, la OIT está llevando a cabo una reforma para reforzar su capacidad de cumplir con su mandato de promover el trabajo decente en pro de la justicia social. Esta sección de preguntas y respuestas se actualiza periódicamente; la fecha que figura a continuación indica la última revisión.
9 de abril de 2026
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La reforma tiene por objeto reforzar nuestra capacidad para cumplir el mandato fundamental de la OIT de promover el trabajo decente en pro de la justicia social. Su objetivo es hacer que la OIT sea más ágil y resiliente, con una mayor eficiencia operativa, un enfoque estratégico equilibrado y una prestación eficaz de servicios, así como una capacidad técnica reforzada en las regiones.
En un período de profunda transformación del mundo del trabajo, de mayores expectativas respecto de las instituciones multilaterales y de condiciones de recursos cada vez más restrictivas, la reforma presenta una respuesta con visión de futuro al cambio mundial, al tiempo que reafirma la pertinencia perdurable del propósito fundacional, los valores y las ventajas comparativas de la OIT.
La reforma de la OIT fue iniciada por el Director General en 2025. En noviembre de 2025, el Consejo de Administración apoyó la visión estratégica de la reforma y solicitó que se siguiera desarrollando y se presentaran propuestas para reordenar las prioridades. El Consejo de Administración debatirá estas cuestiones en marzo.
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La OIT, al igual que el resto del sistema de las Naciones Unidas, opera en un contexto mundial en constante evolución, caracterizado por unas exigencias cada vez mayores a las instituciones multilaterales, limitaciones de recursos y unas expectativas crecientes por parte de los mandantes y los donantes en cuanto a la demostración de su impacto.
La OIT debe adaptarse a este contexto cambiante para seguir siendo un actor fiable y eficaz en el cumplimiento de su mandato y sus prioridades. Para ello, es necesario reafirmar el carácter tripartito único y la función normativa de la Organización, modernizar sus operaciones y resultados para seguir respondiendo a las necesidades, orientándose a los resultados y siendo financieramente sostenible, al tiempo que se garantiza el bienestar y las capacidades de su personal.
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La reforma abarca todo lo que hacemos y cómo lo hacemos. Su objetivo es hacer que la OIT sea más ágil y resiliente, mediante la mejora de la eficiencia operativa, un enfoque estratégico equilibrado y la prestación eficaz de información y servicios.
La reforma reafirma los puntos fuertes fundamentales de la OIT: la elaboración y supervisión de normas, el tripartismo y el diálogo social, el asesoramiento de calidad en materia de políticas y el fortalecimiento de la capacidad institucional en los cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente.
La reforma reordenará las prioridades del programa de la OIT y centrará sus actividades en su mandato fundamental. La estructura organizativa se reajustará en consecuencia y se reforzará la capacidad técnica en las regiones. La reforma también buscará una mayor alineación estratégica y coordinación entre la sede y la estructura de las oficinas exteriores.
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La reforma se estructura en torno a tres pilares:
- Reorganización y redefinición de las prioridades de la Oficina;
- Refuerzo de la capacidad sobre el terreno y mayor armonización estratégica y sinergias entre la sede y el terreno;
- Fortalecimiento de la planificación estratégica, los servicios de apoyo y la infraestructura de la Oficina.
El Director General ha designado varios equipos de trabajo para que elaboren propuestas sobre aspectos específicos de la reforma, que serán examinadas posteriormente por el Director General.
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La reforma está impulsada por una visión estratégica destinada a garantizar el impacto y la resiliencia futuros de la Organización. También reconoce que, en un contexto de reducción de recursos, la OIT debe centrarse más en su mandato fundamental y reforzar tanto su eficiencia como su eficacia.
Consciente del riesgo de escasez de recursos y de un entorno económico difícil, la reforma incluye medidas para aumentar la eficiencia y reducir los costos. En el bienio actual, la OIT ajustará la ejecución de su Programa y Presupuesto de acuerdo con nuestras posibilidades financieras.
Para los dos próximos bienios, la reforma propone una reducción gradual de las asignaciones del presupuesto ordinario que supondrá un ahorro del 12,5 % del presupuesto aprobado para 2026-27. Esto incluirá una reducción gradual de alrededor de 120 puestos de trabajo mediante una combinación de terminaciones de contratos por consentimiento mutuo y la no sustitución de algunas jubilaciones.
La Oficina también introducirá medidas adicionales de eficiencia de costos en su administración global y la prestación de servicios. Estas propuestas se presentarán en el documento GB.356/INS/7, que será examinado por el Consejo de Administración en marzo de 2026.
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Una situación en la que la OIT experimentara un déficit significativo en los ingresos presupuestados colocaría a la Organización en una situación muy diferente a la del escenario de reforma esbozado en el documento GB.356/INS/7. Teniendo en cuenta este riesgo, y en consonancia con su gestión prudente de los recursos, la Oficina está preparando planes de contingencia.
El documento GB.356/PFA/4 del Consejo de Administración presenta las repercusiones financieras de la reforma de la OIT en el presupuesto ordinario aprobado para 2026-2027 y describe el impacto de las medidas temporales adicionales que sería necesario aplicar en caso de que se produjera un déficit de ingresos de hasta el 20 % en las contribuciones asignadas para el bienio.
Si se produjera tal déficit, el Director General tendría que tomar decisiones sobre medidas específicas tras una evaluación exhaustiva de la situación financiera. La respuesta a un déficit presupuestario implicaría necesariamente importantes medidas de ahorro, entre ellas la congelación de las contrataciones, una reducción adicional de los gastos no relacionados con el personal y la posible supresión de hasta 350 puestos a partir de enero de 2027, además de los 60 puestos que se prevé suprimir en 2026 como parte del proceso de reforma. La decisión de pasar a este escenario debería tomarse a más tardar en el tercer trimestre de 2026.
Si se tuviera que considerar tal escenario, se consultaría al Sindicato del Personal en una fase temprana sobre las medidas de contingencia y su posible impacto en el personal. Cualquier separación se llevaría a cabo de conformidad con el Estatuto y el Reglamento del Personal, garantizando la transparencia, la equidad, el debido proceso y el deber de diligencia. Se basaría en criterios negociados con el Sindicato del Personal en el marco de la Comisión Paritaria de Negociación.
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En un contexto de reducción de recursos, la reforma buscará un modelo operativo coherente y sólido, basado en una clara división de responsabilidades entre la sede y las oficinas exteriores, que respalde una visión y una agenda comunes.
Un equipo de trabajo está examinando las opciones para un Centro mundial de servicios y formulará recomendaciones para la consolidación, normalización y modernización de las funciones transaccionales, operativas y de apoyo en toda la Oficina.
El equipo de trabajo formulará recomendaciones sobre las esferas administrativas y operativas, incluidas las adquisiciones, las finanzas, la tecnología de la información, la logística, las funciones de apoyo a la programación, las evaluaciones de la calidad de la cooperación para el desarrollo y el apoyo administrativo a los proyectos de cooperación para el desarrollo, de conformidad con las prácticas del sistema de las Naciones Unidas.
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La reforma también promueve una visión de la OIT como una organización verdaderamente global, firmemente basada en un profundo conocimiento de las realidades regionales y nacionales.
Se ha nombrado un equipo de trabajo para analizar y formular propuestas sobre cómo la reforma reforzará la capacidad técnica en las regiones, entre otras cosas mediante la reasignación de puestos de especialistas técnicos de la sede a las oficinas exteriores, y mejorará la capacidad de respuesta a las necesidades de los Estados Miembros y los interlocutores sociales.
En el contexto del proceso ONU80, la OIT también está debatiendo cómo puede contribuir a la racionalización del modelo de prestación de servicios de las Naciones Unidas en los países.
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Como organismo especializado de las Naciones Unidas, la OIT contribuye activamente al proceso ONU80. En el marco de las transformaciones más amplias del sistema multilateral, incluida la iniciativa ONU80, la reforma posiciona a la OIT como un contribuyente constructivo y distintivo a una arquitectura de las Naciones Unidas más coherente, eficaz e integrada. Su objetivo es reforzar el papel de liderazgo de la Organización en la configuración de las respuestas mundiales a los retos a los que se enfrenta el mundo del trabajo.
Nuestra participación en el proceso ONU80 brinda oportunidades para aprovechar las alianzas, mejorar la coordinación en todo el sistema y amplificar el impacto. La Oficina seguirá participando de manera proactiva en las iniciativas relacionadas con el proceso ONU80, haciendo un uso práctico de los mecanismos emergentes cuando sea apropiado y asegurándose de que dicha participación respalde la obtención de resultados para los mandantes, respetando plenamente el marco de gobernanza y la orientación estratégica de la OIT.
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La labor de la OIT seguirá guiándose por su estructura tripartita, en la que los representantes de los gobiernos, los empleadores y las organizaciones de trabajadores tienen la misma voz en sus deliberaciones.
Esta estructura garantiza que las opiniones de los interlocutores sociales se reflejen en las normas, políticas y programas de la OIT. En consecuencia, la reforma propuesta se centra en reforzar:
- la pertinencia, la eficacia, el impacto y la autoridad de las actividades normativas y no normativas de la OIT en la sede y en las oficinas exteriores;
- la capacidad de las organizaciones de empleadores y de trabajadores para configurar las transformaciones del lugar de trabajo hacia el trabajo decente;
- las instituciones y los sistemas relacionados con el trabajo para traducir y adaptar los compromisos compartidos a las realidades nacionales y locales.
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La Oficina mantendrá la política y los resultados previstos en el Programa y Presupuesto para 2026-2027 aprobado por la Conferencia Internacional del Trabajo como prioridades para el bienio. Estos resultados están claramente vinculados a las cuatro áreas prioritarias del Plan Estratégico de la OIT para 2026-2029.
Sin embargo, tras un ejercicio de replanteamiento de prioridades llevado a cabo por la Oficina a petición del Consejo de Administración, algunas áreas de trabajo se consolidarán, ajustarán o suspenderán, mientras que los proyectos de cooperación para el desarrollo se alinearán más estrechamente con el mandato y las prioridades estratégicas de la OIT. Las áreas propuestas para la redefinición de prioridades se detallan en el documento GB.356/INS/7. El impacto potencial de estas medidas en el personal de la OIT formará parte del diálogo social con el Sindicato del Personal.
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La reforma brinda la oportunidad de consolidar aún más la excelencia de la OIT en materia de establecimiento de normas y supervisión, al tiempo que refuerza su capacidad de asesoramiento en materia de políticas y de creación de capacidad institucional en los cuatro pilares de la Agenda de Trabajo Decente —empleo, derechos en el trabajo, protección social y diálogo social—, prestando especial atención a la realización efectiva de los principios y derechos fundamentales en el trabajo. El liderazgo normativo y el apoyo técnico de alta calidad se refuerzan mutuamente y juntos constituyen el núcleo del valor añadido de la OIT.
La OIT reorientará sus esfuerzos hacia sus principales puntos fuertes: el apoyo normativo en las fases iniciales y el desarrollo de la capacidad institucional.
La reforma reforzará la labor estratégica, oportuna y sólida de investigación y estadística para reforzar la base empírica y la influencia normativa de la OIT, al tiempo que consolidará el papel de la Organización como centro mundial de excelencia en el ámbito del trabajo.
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La OIT está reorientando sus esfuerzos hacia sus principales puntos fuertes: el apoyo a las políticas en las fases iniciales y el desarrollo de la capacidad institucional. La OIT dejará de prestar servicios humanitarios directos, y nuestra participación en la transición justa se limitará específicamente a abordar los efectos sobre los trabajadores y las empresas, en lugar de extenderse a la gestión medioambiental o a la prestación de servicios centrados en la adaptación.
La OIT reorientará el Programa de Inversiones Intensivas en Empleo (PIIE) hacia marcos institucionales y de políticas ascendentes. Esto supondrá limitar la ejecución de proyectos a nivel micro a los contextos más críticos, ya que otras entidades de las Naciones Unidas están en mejores condiciones para proporcionar infraestructuras a gran escala. En estos casos, la OIT seguirá colaborando con sus socios para garantizar el respeto de los principios del trabajo decente y demostrar cómo el asesoramiento de alto nivel en materia de políticas se traduce en resultados tangibles sobre el terreno.
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La OIT racionalizará y reorganizará la estructura de su sede, incluido su equipo directivo superior, y fusionará algunos departamentos de políticas. Se prevé que la nueva estructura organizativa esté plenamente implantada a finales de 2026.
La OIT también está revisando la distribución de algunos puestos de especialistas técnicos con miras a reforzar su capacidad sobre el terreno. Esto será objeto de consulta/negociación con el Sindicato del Personal. El proceso de nombramiento del Director General Adjunto está en curso, de conformidad con los procedimientos de gobernanza establecidos por la OIT.
A la espera de la confirmación del Director General Adjunto, los directores de los departamentos de políticas rendirán cuentas a la Oficina del Director General. Se facilitará más información al personal una vez que haya concluido el proceso.
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La Oficina llevará a cabo una revisión de los cuatro programas de acción prioritarios antes de junio de 2026. Los resultados de esta revisión se integrarán en la reestructuración de las prioridades del programa de trabajo que se está llevando a cabo actualmente.
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La sede de la OIT en Ginebra seguirá siendo el centro estratégico y político de la Organización, que continuará colaborando estrechamente con las autoridades del país anfitrión y garantizando las sinergias con las demás organizaciones y misiones permanentes de los Estados Miembros ubicadas en la zona de Ginebra.
Si bien se mantendrá la capacidad básica en Ginebra, la reforma propone un traslado gradual de puestos. Se están barajando varias opciones:
- el traslado de determinados puestos de especialistas técnicos de la sede para reforzar la capacidad regional;
- el traslado de cierto personal de proyectos de la sede a las regiones;
- el traslado de la Oficina Regional para Europa y Asia Central y la Oficina Regional para los Estados Árabes a otras ubicaciones;
- la consolidación de los servicios de apoyo en un centro mundial de servicios.
Estas opciones de reubicación y sus consecuencias en las condiciones de empleo del personal están sujetas a consulta/negociación con el Sindicato del Personal.
La Oficina ha decidido suspender la reubicación de equipos o unidades específicos de los departamentos de la sede mencionados anteriormente en la sesión del Consejo de Administración de noviembre de 2025. Se volverá a evaluar teniendo en cuenta los primeros resultados obtenidos con la reforma, la evolución de la situación financiera y las nuevas orientaciones del Consejo de Administración.
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El Director General ha nombrado un equipo de trabajo para analizar y formular recomendaciones con miras al establecimiento de un Centro mundial de servicios, con el fin de racionalizar la prestación de servicios transaccionales, administrativos y de apoyo en un modelo coherente de servicios mundiales.
El equipo de trabajo examinará las actividades conexas realizadas por los departamentos y unidades de servicios, las unidades de apoyo a la gestión en la sede, así como en las regiones y oficinas exteriores, a fin de determinar las posibilidades de reubicación y centralización de las funciones administrativas y de apoyo. La evaluación se basará tanto en la identificación de los procesos que ya están centralizados como en la evaluación de otros procesos con un fuerte potencial de centralización. También se ajustará a los debates de la ONU80, incluido el paquete de trabajo sobre servicios unificados y otras medidas de eficiencia.
El ámbito de actuación del Centro mundial de servicios podría abarcar áreas como recursos humanos, adquisiciones, finanzas, tecnología de la información, logística, funciones de apoyo a la programación, evaluaciones de la calidad de los centros de desarrollo y apoyo administrativo a proyectos de cooperación para el desarrollo.
Las propuestas relacionadas con las condiciones de empleo del personal serán objeto de consulta/negociación con el Sindicato del Personal.
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El Director General se ha comprometido a garantizar una consulta continua y estructurada con el personal como principio fundamental de la reforma, a través de una plataforma de ideas en línea, múltiples consultas, reuniones y asambleas públicas, así como mediante el diálogo con los representantes del Sindicato del Personal. También participa en los equipos de trabajo para la reforma una amplia gama de personal.
La reforma reconoce el papel central del personal en el cumplimiento del mandato de la OIT y la importancia de mejorar la agilidad y la resiliencia de la organización, fomentar la innovación y promover una cultura de colaboración y aprendizaje continuo.
La Oficina está plenamente comprometida con el cumplimiento de su deber de cuidado. Todas las cuestiones que puedan afectar a las condiciones de empleo del personal son objeto de un diálogo social y de negociaciones continuas con el Sindicato del Personal.