Protección de las personas que denuncian irregularidades
La tercera esfera de actividad guarda relación con la protección de los funcionarios que consideran que fueron objeto de represalias por haber denunciado casos de falta grave o por haber colaborado en una auditoría o una investigación. En el desempeño de la función relacionada con la protección de las personas que denuncian irregularidades, el Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética facilitará el ejercicio de la facultad que todo funcionario tiene de referir los casos de desacato de las normas éticas sin temor a sufrir represalias.
El Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética no sustituirá empero a ninguno de los mecanismos de que dispone el personal para denunciar los casos de falta grave o resolver las reclamaciones. En los párrafos 17 a 20 de la Directiva de la Oficina sobre la ética en la Oficina se indican algunos de estos mecanismos. Esto equivale a decir que el Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética no actuará como depositario de las denuncias de casos de falta grave.
Conforme al Procedimiento de la Oficina :"La ética en la Oficina: la protección de los funcionarios que denuncian irregularidades", (IGDS Número. 186), el Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética hará un examen preliminar de las quejas presentadas por funcionarios sobre las supuestas represalias de que hayan sido objeto por haber denunciado casos de falta grave o por haber colaborado en una auditoría o una investigación.
Este examen preliminar puede conducir en última instancia a someter el asunto al Departamento de Desarrollo de los Recursos Humanos (HRD) con miras a una eventual medida disciplinaria. Podría pensarse que el resultado de la acción protectora del Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética es relativamente modesto, pero esa conclusión es, sin duda, incorrecta; en efecto, la posibilidad de someter el asunto al HRD con miras a una eventual medida disciplinaria es algo más que un simple "traslado" de expediente y ejerce, por tanto, cierto efecto.
Lo que se busca es deparar una protección adecuada no sólo al funcionario que haya alegado represalias sino también al funcionario que haya sido acusado, garantizándose al mismo tiempo la equidad y transparencia del procedimiento en todas sus fases, el respeto estricto de las normas de justicia natural y las debidas garantías reglamentarias.
El Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética no sustituirá empero a ninguno de los mecanismos de que dispone el personal para denunciar los casos de falta grave o resolver las reclamaciones. En los párrafos 17 a 20 de la Directiva de la Oficina sobre la ética en la Oficina se indican algunos de estos mecanismos. Esto equivale a decir que el Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética no actuará como depositario de las denuncias de casos de falta grave.
Conforme al Procedimiento de la Oficina :"La ética en la Oficina: la protección de los funcionarios que denuncian irregularidades", (IGDS Número. 186), el Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética hará un examen preliminar de las quejas presentadas por funcionarios sobre las supuestas represalias de que hayan sido objeto por haber denunciado casos de falta grave o por haber colaborado en una auditoría o una investigación.
Este examen preliminar puede conducir en última instancia a someter el asunto al Departamento de Desarrollo de los Recursos Humanos (HRD) con miras a una eventual medida disciplinaria. Podría pensarse que el resultado de la acción protectora del Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética es relativamente modesto, pero esa conclusión es, sin duda, incorrecta; en efecto, la posibilidad de someter el asunto al HRD con miras a una eventual medida disciplinaria es algo más que un simple "traslado" de expediente y ejerce, por tanto, cierto efecto.
Lo que se busca es deparar una protección adecuada no sólo al funcionario que haya alegado represalias sino también al funcionario que haya sido acusado, garantizándose al mismo tiempo la equidad y transparencia del procedimiento en todas sus fases, el respeto estricto de las normas de justicia natural y las debidas garantías reglamentarias.
Los datos financieros y en materia de resultados fiables y actualizados periódicamente son un componente esencial de la información, el seguimiento, la presentación de informes y la evaluación de los progresos hacia el logro del trabajo decente para todos y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Como organización orientada hacia los resultados, la OIT utiliza datos abiertos para compartir el progreso en materia de desempeño con sus mandantes, socios y el público en general. La OIT considera que la transparencia es parte del proceso más amplio de gobernanza informada y aprendizaje organizacional. La transparencia convierte a la OIT en un socio fiable y garantiza su rendición de cuentas.
Sobre la base de un plan de acción en varias fases, la OIT también está estudiando cómo puede mejorar sus propios sistemas y abordar cualquier laguna en su capacidad actual para recopilar, gestionar y publicar datos financieros y en materia de resultados.
La OIT tiene el firme compromiso de prevenir fraude y otras prácticas proscritas, y promover activamente una cultura de lucha contra el fraude entre funcionarios, colaboradores externos, beneficiarios de subvenciones, entidades asociadas en la ejecución y proveedores. La OIT aplica una política de tolerancia cero con las prácticas proscritas. Los procesos de la Oficina para denunciar diferentes tipos de prácticas proscritas y la subsiguiente investigación, revisión/recomendación, decisión y sanción (en su caso) se muestran en el diagrama de flujo siguiente:
Los esfuerzos de la OIT para la mejora continua se basan en una larga historia de apertura, transparencia y rendición de cuentas en todas las operaciones de la OIT, que incluye:
Mejorar la transparencia significa:
- establecer una base empírica para los resultados obtenidos;
- proporcionar información sobre cómo, dónde y para qué la OIT utiliza sus recursos;
- garantizar un uso óptimo de los recursos;
- mejorar la coordinación entre los que reciben y los que contribuyen al apoyo de la OIT y aumentar la coherencia en el sistema multilateral;
- poner en práctica principios internacionalmente reconocidos para una cooperación eficaz al desarrollo.
Sobre la base de un plan de acción en varias fases, la OIT también está estudiando cómo puede mejorar sus propios sistemas y abordar cualquier laguna en su capacidad actual para recopilar, gestionar y publicar datos financieros y en materia de resultados.
La OIT tiene el firme compromiso de prevenir fraude y otras prácticas proscritas, y promover activamente una cultura de lucha contra el fraude entre funcionarios, colaboradores externos, beneficiarios de subvenciones, entidades asociadas en la ejecución y proveedores. La OIT aplica una política de tolerancia cero con las prácticas proscritas. Los procesos de la Oficina para denunciar diferentes tipos de prácticas proscritas y la subsiguiente investigación, revisión/recomendación, decisión y sanción (en su caso) se muestran en el diagrama de flujo siguiente:
Los esfuerzos de la OIT para la mejora continua se basan en una larga historia de apertura, transparencia y rendición de cuentas en todas las operaciones de la OIT, que incluye:
- mejorar y desarrollar cuadros interactivos externos e internos diseñados para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, así como para proporcionar una visión general integrada de las actividades. Estos incluyen plataformas públicas sobre la Cooperación para el desarrollo, el descubrimiento i-eval y Resultados sobre trabajo decente, así como herramientas internas para permitir al personal directivo tomar decisiones basadas en datos.
- la presentación de informes periódicos y públicos al Consejo de Administración sobre los resultados y la utilización de los recursos por conducto del Programa y Presupuesto bienal y el Informe de aplicación del programa.
- un papel destacado para la evaluación, gestionada por la Oficina de Evaluación (EVAL) de la OIT en consonancia con la Política de evaluación y la Estrategia de evaluación de la OIT, como herramienta de rendición de cuentas y aprendizaje organizacional para ayudar a los mandantes y miembros del personal de la OIT a apoyar el trabajo decente y la justicia social;
- una política sobre la divulgación de información al público para garantizar que la información sobre las políticas, estrategias y actividades operacionales de la OIT esté disponible para el público más amplio posible;
- una Oficina de Auditoría Interna y Control (IAO) que evalúa los procesos de gestión de riesgos, control interno y gobernanza de la OIT, proporcionando garantías independientes al Director General y al Consejo de Administración de que esos procesos están en marcha y son eficaces, así como información y asesoramiento para mejorar cuando sea necesario. El mandato de la IAO también incluye la realización de investigaciones de determinación de los hechos en apoyo de la tolerancia cero de la OIT con respecto al fraude y la corrupción; y responder a las denuncias de explotación y abuso sexuales;
- un Comité en materia de responsabilidad y un Comité de Examen de los Proveedores, que examinan los casos de presuntas prácticas fraudulentas y otras prácticas prohibidas que involucran a funcionarios/ex funcionarios de la OIT o proveedores externos, y formulan las recomendaciones apropiadas al Director General o al Tesorero y Contralor de Finanzas para las medidas disciplinarias o sanciones.
- un Comité Consultivo de Supervisión Independiente que examina y supervisa las cuestiones de gobernanza, rendición de cuentas y éticas, informando al respecto al Consejo de Administración;
- un Funcionario Encargado de las Cuestiones de Ética encargado de fomentar una cultura de la integridad y la excelencia ética;
- la adhesión a las Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público (IPSAS); y
- colaborar con la Dependencia Común de Inspección del sistema de las Naciones Unidas, el órgano de supervisión externa independiente del sistema de las Naciones Unidas.