Simposio Regional 30 Años Panorama Laboral

Fabio Bertranou: "El diálogo social es una herramienta esencial para construir un mundo del trabajo más inclusivo y justo en la región"

En entrevista con la OIT, el director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, se refirió a los principales avances y desafíos que enfrenta el mundo del trabajo en la región y las perspectivas de la protección social en un contexto de profundas transformaciones.

Opinión | 6 de noviembre de 2023
Santiago de Chile.- Ante los múltiples desafíos que plantea un mundo del trabajo en constante y rápida transformación, el director de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, Fabio Bertranou, destaca la importancia del diálogo social como herramienta para construir un mundo del trabajo más inclusivo. Además, alerta sobre los desafíos que enfrenta la protección social en la región, como la transición demográfica y la organización y gobernanza de los sistemas.

Fabio Bertranou, que lidera la organización del Simposio que realizará la OIT este 15 y 16 de noviembre en Santiago de Chile con motivo del 30º Aniversario del Informe Panorama Laboral, conversó en esta entrevista sobre los avances y desafíos del mundo del trabajo en América Latina y el Caribe y las perspectivas de la protección social en un contexto de profundas transformaciones.

¿Cuál es la relevancia del Simposio técnico al cual está convocando la OIT?, y ¿Por qué se realiza en Santiago?

El Simposio técnico es una oportunidad no solo para hacer un balance de los 30 años de continuidad en el trabajo de OIT para producir el Panorama Laboral regional de América Latina y el Caribe, sino también facilitar un espacio de conversación y diálogo sobre los desafíos actuales y futuros del mundo del trabajo y sus instituciones. La región enfrenta diferentes encrucijadas ante un contexto mundial complejo y rápidamente cambiante. Además, realizar en Simposio en Santiago de Chile nos entrega la posibilidad de reunir a expertos de una cantidad relevante de países de la región como de otras importantes agencias del Sistema de Naciones Unidas que tienen sus Oficinas Regionales en esta ciudad, como la CEPAL y FAO. También nos posibilita dar continuidad a esfuerzos de largo plazo que ha realizado la OIT en tener un “hub” de desarrollo de conocimiento en el Cono Sur, teniendo como antecedente el Programa de Regional de Empleo Para América Latina y el Caribe (PREALC) que inició a principios de los años setenta.

En relación a este balance sobre los últimos 30 años en materia laboral en la región ¿Qué destaca de estas últimas tres décadas?

En las últimas tres décadas, observamos un alto grado de heterogeneidad en el desempeño económico y laboral en América Latina y el Caribe, así como diferencias significativas en el desarrollo de las instituciones laborales. A pesar de los avances, persisten brechas notables y desafíos importantes. Los progresos en materia de crecimiento y trabajo decente, junto a otras políticas, han permitido reducir la pobreza y bajar modestamente la informalidad, aunque esta última muestra una gran persistencia. Uno de cada dos personas trabajadoras en la región continúa desempeñándose en la informalidad ante un contexto en donde los cambios productivos y en la organización del trabajo generan nuevas formas de empleo, relaciones laborales y modelos de negocios, que nos enfrentan con renovados desafíos para una apropiada regulación del trabajo.

Uno de cada dos personas trabajadoras en la región continúa desempeñándose en la informalidad ante un contexto en donde los cambios productivos y en la organización del trabajo generan nuevas formas de empleo."

Fabio Bertranou, Director OIT Cono Sur
También hay que destacar progresos sustantivos en el reconocimiento de los derechos laborales, especialmente en lo que respecta a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. Casi todos los países de la región han implementado estrategias para prevenir y reducir el trabajo infantil, por ejemplo.
Por otro lado, la participación de las mujeres y la reducción de las brechas de género siguen siendo insuficientes. La región es muy desigual en términos de distribución de ingresos, principalmente debido al bajo desempeño del mercado laboral y a la limitada capacidad redistributiva de la política y los instrumentos fiscales.
La migración laboral es un fenómeno que ha ganado relevancia en las últimas décadas. La búsqueda de oportunidades laborales ha llevado a un flujo creciente de personas en busca de empleo y una vida mejor. Esta movilidad plantea desafíos y oportunidades significativos. Por un lado, ofrece una fuente de remesas que beneficia a muchas familias y comunidades en la región. Por otro lado, requiere políticas y regulaciones efectivas para garantizar la protección de los derechos laborales y sociales de las personas migrantes, así como la integración de sus aportes a actividades económicas sostenibles en los países receptores.
En cuanto a las instituciones laborales, en las cuales se destacan la formación para el trabajo, el salario mínimo y la negociación colectiva, es necesario ampliar su cobertura, calidad, suficiencia y contenidos, para apoyar las políticas de desarrollo productivo y mejora de la productividad.
En lo que respecta a la protección social, ha habido avances notables en la ampliación de la cobertura de riesgos a lo largo del ciclo de vida, especialmente para la infancia, adolescencia y las personas mayores. Si bien la crisis desencadenada por la pandemia de COVID-19 resaltó la importancia de las políticas de seguridad económica, aún debemos ampliar y fortalecer los programas para abordar las consecuencias que generan los ciclos económicos en el empleo y los ingresos.

El diálogo social es una herramienta esencial para construir un mundo del trabajo más inclusivo y justo en la región, también aportando al fortalecimiento de las democracias."

Fabio Bertranou, Director OIT Cono Sur
En este contexto, cabe destacar que el diálogo social desempeña un papel crucial en los avances del mundo del trabajo en la región. Durante las últimas tres décadas, hemos visto que el diálogo entre los gobiernos, los empleadores y los trabajadores ha sido fundamental para abordar los desafíos laborales y promover soluciones efectivas. A través del diálogo social, se pueden forjar consensos en temas clave, como la mejora de las condiciones laborales, la promoción de la igualdad de género y la adaptación a los cambios económicos y tecnológicos. Este enfoque colaborativo no solo promueve una mayor cohesión social, sino que también contribuye a la formulación de políticas laborales más efectivas y equitativas. El diálogo social es una herramienta esencial para construir un mundo del trabajo más inclusivo y justo en la región, también aportando al fortalecimiento de las democracias.

¿Cuáles son las perspectivas para la protección social en el contexto de los actuales cambios del mundo del trabajo?

El desempeño de la protección social ya sea en sus dimensiones de cobertura y suficiencia como en lo que refiere a sostenibilidad, está condicionado por varios factores estructurales y coyunturales. Entre los primeros hay que destacar la conformación y comportamiento de los mercados de trabajo, en los cuales la estructura del empleo y la persistencia de la informalidad limitan el desarrollo de los sistemas contributivos que puedan otorgar cobertura universal y prestaciones adecuadas. La fiscalidad es otro factor de gran relevancia por el papel que juega en generar recursos suficientes para el desarrollo de programas de transferencias monetarias de naturaleza no contributiva que otorguen prestaciones para aquellas personas excluidas de trayectorias laborales formales o que alternan entre la formalidad, la informalidad y la desocupación, y que por lo tanto no logran una suficiente historia contributiva que permita lograr las condiciones de acceso a las prestaciones o, en el caso de las pensiones para algunos países, generen insuficientes ahorros previsionales para la vejez.

Si bien algunos países pudieron avanzar en la introducción y perfeccionamiento de la protección ante la desocupación, queda un largo camino por recorrer en ampliar coberturas para la población en edad de trabajar como también mejorar la articulación con las políticas activas de empleo."

Fabio Bertranou, Director OIT Cono Sur
La región estuvo durante los últimos treinta años influenciada por diferentes paradigmas de reforma y modelos de seguridad social. En los noventa, las reformas de la protección social llevaron a reformas en una cantidad importante de países, introduciendo cambios paramétricos y componentes de administración privada de los riesgos sociales. También tuvieron impulso los programas con prestaciones económicas focalizadas para maximizar su impacto principalmente en reducción de la pobreza extrema. Los años dos mil permitieron el resurgimiento de las políticas de carácter más universal de la mano de un contexto económico favorable. En la última década, con una economía más ralentizada, el proceso de aumento de la cobertura contributiva y la expansión de las prestaciones no contributivas también se desaceleraron, resurgiendo tensiones por las brechas de cobertura, los insuficientes niveles de las prestaciones y la creciente insostenibilidad financiera y social tanto de los esquemas públicos como los de administración privada.
En la actualidad, hay que destacar dos dimensiones de desempeño y de importante desafío para el futuro de la protección social en América Latina y el Caribe. Por un lado, la transición demográfica y el cambio de la estructura de edades en la población, con un creciente agotamiento del bono demográfico y una aceleración del proceso de envejecimiento, generando mayor presión en los sistemas de pensiones y salud, como también requiriendo el pronto y amplio desarrollo de los sistemas de cuidado. Por otro lado, los desafíos de la organización y gobernanza de los sistemas. Aun cuando se hayan dado progresos importantes en la unificación y mejor coordinación de los distintos subsistemas de seguridad y protección social, todavía persiste fragmentación y segmentación en los sistemas de transferencias monetarias, salud y pensiones.
Si bien algunos países pudieron avanzar en la introducción y perfeccionamiento de la protección ante la desocupación, queda un largo camino para ampliar coberturas para la población en edad de trabajar como también mejorar la articulación con las políticas activas de empleo para proteger las transiciones y mejorar la reinserción laboral, tanto de las personas trabajadoras en la economía formal como también aquellas en la informalidad. Asimismo, las instituciones de la protección social se deben continuar adaptando para enfrentar las aceleradas transiciones productivas, tecnológicas y ambientales que enfrenta la región.
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Fabio Bertranou

Economista graduado de la Universidad Nacional de Cuyo y Doctor en Economía de la Universidad de Pittsburgh. Sus áreas de especialización son el mercado de trabajo, la protección social, la seguridad social y las pensiones. Actualmente es Director del Equipo de Trabajo Decente de la Organización Internacional del Trabajo para el Cono Sur de América Latina en Santiago de Chile. Ha sido funcionario de la OIT desde 2001. Anteriormente trabajó en el ámbito académico, el Ministerio de Hacienda de la Provincia de Mendoza, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Argentina, en el Banco Mundial y fue consultor de organismos internacionales. Ha publicado artículos académicos y técnicos sobre los mercados de trabajo, la seguridad social, las pensiones y las reformas de salud en América Latina en revistas especializadas como International Social Security Review; World Development; Research on Aging, Health Policy; Journal of Social Policy; Desarrollo Económico, Revista de Economía Laboral y la Revista Internacional del Trabajo.

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