La agricultura: un trabajo peligroso

El sector agrícola emplea a alrededor de 1.300 millones de trabajadores en todo el mundo, lo que representa la mitad de la fuerza de trabajo mundial. En términos de fallecimientos, lesiones y problemas de salud relacionados con el trabajo, es uno de los tres sectores de actividad más peligrosos (junto con la construcción y la minería).

Lista de recursos | 23 de marzo de 2015
Según estimaciones de la OIT, al menos 170.000 trabajadores agrícolas mueren en el lugar de trabajo cada año. Esto significa que los trabajadores de la agricultura corren el doble de riesgo de morir en el trabajo que los trabajadores de otros sectores. Las tasas de mortalidad agrícola se han mantenido en un nivel alto en la última década en comparación con otros sectores en los que, en general, ha habido una disminución en las tasas de accidentes mortales. Millones de trabajadores agrícolas resultan gravemente heridos en accidentes de trabajo con maquinaria agrícola o se envenenan con pesticidas u otros productos agroquímicos. Además, el subregistro generalizado de las muertes, las lesiones y las enfermedades profesionales en el sector agrícola hace pensar que la situación real de la seguridad y la salud en el trabajo de los trabajadores agrícolas probablemente sea peor de lo que indican las estadísticas oficiales.

Buena parte del trabajo agrícola es, por naturaleza, físicamente exigente. El riesgo de accidentes aumenta con el cansancio, la utilización de herramientas poco ergonómicas, las dificultades del terreno, la exposición a condiciones climáticas extremas y la mala salud general que se asocian a trabajar y vivir en comunidades rurales remotas. Estos problemas se ven agravados por el hecho de que las condiciones de trabajo y de vida terminan solapándose. Los agricultores de subsistencia, los trabajadores asalariados y sus familias viven en lugares donde se sufren los efectos indirectos de los riesgos en el trabajo mencionados anteriormente.

Las condiciones de trabajo pueden variar de país a país, según los métodos de trabajo utilizados, desde los métodos extensivos altamente mecanizados de plantaciones comerciales hasta los métodos intensivos tradicionales de la agricultura de subsistencia de pequeña escala. Encontramos los grupos más vulnerables en la agricultura de subsistencia familiar, los jornaleros, trabajadores de temporada o migrantes sin tierra que trabajan en las plantaciones, y, por supuesto, en los niños trabajadores. En la mayoría de los países sólo algunas categorías de trabajadores agrícolas están cubiertos por la legislación nacional, las prestaciones en caso de accidente del trabajo o los regímenes de seguro. Un gran número de trabajadores agrícolas carecen por tanto de cualquier forma de protección social. Cuando existe reglamentación nacional, a menudo se aplica sólo de manera esporádica. La aplicación efectiva puede ser escasa debido a una insuficiente inspección del trabajo, una escasa comprensión y formación en relación con los riesgos y su prevención tanto por parte de los empleadores como de los trabajadores, y unos bajos niveles de sindicación entre los trabajadores agrícolas.

La OIT reconoce el carácter particularmente peligroso del trabajo agrícola en su Convenio sobre la seguridad y la salud en la agricultura (núm. 184), adoptado en 2001. Participa en la promoción de un programa de formación voluntario, participativo y orientado a la acción llamado Mejoras laborales en el desarrollo de los barrios (WIND).