Servicios públicos de urgencia

Las emergencias no deberían ser un obstáculo para el trabajo decente

El cambio climático, que aumentará la probabilidad de desastres naturales, es uno de los principales motores del futuro del trabajo. Según el especialista de la OIT en el sector de los servicios públicos, Carlos Carrión Crespo, es esencial que los trabajadores del sector público que enfrentan las consecuencias de estos desastres tengan un trabajo decente.

Opinión | 18 de julio de 2018
Empleo de urgencia después del tifón Haiyan
En noviembre 2013, tuve la oportunidad de hacer una visita de trabajo a Manila. No sabía que mi viaje coincidiría con la llegada del súper tifón Yolanda, conocido como Haiyan fuera de Filipinas. El tifón desarrolló vientos de hasta 380 km por hora, dejando un saldo de 6.300 muertos, 22.000 desaparecidos y la devastación del paisaje.

Me quedé en Manila para contribuir con las actividades de apoyo de la OIT al Gobierno de Filipinas y presencié el colapso inmediato de los servicios públicos locales, incluido el transporte marítimo, esencial para llevar la ayuda alimentaria a las personas afectadas en la isla de Leyle. Pude constatar que los servicios públicos de urgencia tenían una gran necesidad de apoyo y estaba contento de poder hacer mi parte al representar a la OIT en los programas ONU-Filipinas a cargo de la salud y el agua.

Cuatro años más tarde, observé a distancia el impacto que dos huracanes consecutivos, Irma y Maria, tuvieron en mi isla natal de Puerto Rico, con vientos de hasta 280 km por hora. Si bien la cifra oficial de muertes, 64, fue mucho menor que la de Filipinas, el colapso de la red de distribución de energía eléctrica provocó la pérdida de la mayor parte del abastecimiento de agua, de la instalaciones de saneamiento y salud y la calidad de vida de mi familia, amigos y vecinos. Las nuevas estimaciones que incluyen las consecuencias de la tormenta llevan el número de muertos a miles, centenares de veces más alto que la estimación inicial.

En tanto que especialista en servicios públicos, estos desastres me mostraron no sólo la importancia de servicios públicos de urgencia eficaces sino también cuánto estos dependen de la estructura general de prevención, preparación y respuesta a las situaciones de emergencia. Me enseñaron además que los servicios públicos de urgencia no se limitan a la policía, los bomberos y los servicios médicos de emergencia, sino que incluyen a las autoridades locales, las infraestructuras públicas y una miríada de otros servicios públicos. Otro aspecto igualmente importante que comprendí es que la coordinación entre el gobierno y las agencias de las Naciones Unidas, respetando la soberanía nacional, es crucial en todos los esfuerzos dirigidos a reducir los riesgos a la vida y la salud y para garantizar el acceso de población a los servicios esenciales.

Pero todas estas actividades deben ser realizadas por personal preparado, bien formado y que opere en condiciones de trabajo decente. Por este motivo, se celebró en Ginebra una Reunión de Expertos en abril 2018, a fin de adoptar las Directrices sobre el trabajo decente en los servicios públicos de urgencia. A la cual participaron expertos de organizaciones de trabajadores y de empleadores y de 24 gobiernos. Las Directrices, que pueden ser aplicadas a todo tipo de urgencias y desastres, contienen propuestas de acción para ofrecer seguridad del empleo, garantías de seguridad y salud en el lugar de trabajo y protección social para todos los trabajadores de los servicios públicos de urgencia, incluidos los voluntarios, de manera que puedan dedicar todas sus energías a proteger a las comunidades contra los efectos de los desastres. Contienen además recomendaciones en materia de diálogo social, formación y coordinación interinstitucional de manera que los funcionarios públicos puedan compartir sus conocimientos, participar en las decisiones relativas al lugar de trabajo y estén bien preparados para hacer frente a la creciente amenaza relacionada con los desastres, las epidemias, el cambio climático y los ataques violentos que afectan a la población.

Esperamos que estas Directrices contribuyan al debate cada vez más intenso sobre las soluciones que permitan limitar la pérdida de vidas humanas y reducir los riesgos para la seguridad y la salud provocados por los desastres, y promover el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, en particular la Meta 1.5 para “fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras crisis y desastres económicos, sociales y ambientales”. Los gobiernos y los proveedores de servicios públicos de urgencia, así como los sindicatos que representan a los trabajadores de los servicios públicos de urgencia, pueden consultar estas directrices cuando se preparan para responder a una situación de desastre y de urgencia con una mano de obra bien formada y equipada para las tareas que tendrá que cumplir y que ha participado plenamente en la elaboración de estos programas.

Por Carlos Carrion Crespo, Especialista de la OIT en el sector de los servicios públicos