LA MUNDIALIZACIUN CAMBIA LA FISONOMÍA DE LAS INDUSTRIAS DE LOS TEXTILES, EL VESTIDO Y EL CALZADO

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La distribución geográfica de la producción de las industrias de los textiles, el vestido y el calzado (TVC) ha cambiado radicalmente en los últimos 25 años, entrañando a la vez pérdidas considerables del volumen de empleo en Europa y Norteamérica e importantes aumentos en Asia y otras partes del mundo en desarrollo. En un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo se dice que, en muchos países, esta tendencia ha sido correlativa a un desplazamiento de la producción desde el sector estructurado de la economía al sector no estructurado, lo que en general ha tenido consecuencias negativas en los niveles de remuneración y las condiciones de trabajo.

Comunicado de prensa | 28 de octubre de 1996

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La distribución geográfica de la producción de las industrias de los textiles, el vestido y el calzado (TVC) ha cambiado radicalmente en los últimos 25 años, entrañando a la vez pérdidas considerables del volumen de empleo en Europa y Norteamérica e importantes aumentos en Asia y otras partes del mundo en desarrollo. En un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo( Nota 1 ) se dice que, en muchos países, esta tendencia ha sido correlativa a un desplazamiento de la producción desde el sector estructurado de la economía al sector no estructurado, lo que en general ha tenido consecuencias negativas en los niveles de remuneración y las condiciones de trabajo.

Sin perjuicio de lo anterior, los datos disponibles también sugieren que la mundialización ha generado un aumento neto del empleo a escala mundial y que el sector no estructurado "fomenta el crecimiento del empleo en los países en desarrollo, especialmente en las industrias del vestido y el calzado". Asimismo, en el informe se señala que el empleo en los establecimientos del sector estructurado ha variado muy poco desde 1980 y que, de hecho, los ingresos reales han aumentado en varios países industrializados.

Se calcula que las industrias TVC del sector estructurado emplean a un total de 23,6 millones de trabajadores en todo el mundo. "Nadie sabe a ciencia cierta cuántas personas están ocupadas en el sector no estructurado, pero esta cifra pudiera ser de cinco a diez veces mayor" dice el Sr. Kari Tapiola, Director General Adjunto de la OIT.

El informe, preparado por el personal del Programa de Actividades Sectoriales de la OIT, servirá de base para los debates de la "Reunión tripartita sobre la mundialización en las industrias del calzado, los textiles y el vestido", que tendrá lugar en Ginebra del 28 de octubre al 1 de noviembre y a la que asistirán representantes de los gobiernos, las organizaciones de empleadores y los sindicatos de 34 países de mayor importancia por lo que se refiere a la producción, la exportación y la importación de textiles, calzado y vestido.

En dicha reunión se tratarán cuestiones relativas al trabajo y el empleo en las industrias TVC; se espera que de ella surjan orientaciones sobre las medidas que han de tomarse a escala nacional e internacional para fomentar el empleo, los derechos fundamentales de los trabajadores y buenas condiciones de trabajo en todo el sector.

Gran parte de la capacidad de producción y de los puestos de trabajo se ha desplazado a los países en desarrollo. Entre 1970 y 1990, el aumento del número de trabajadores en las industrias TVC

fue de 597 por ciento en Malasia, 416 por ciento en Bangladesh, 385 por ciento en Sri Lanka, 334 por ciento en Indonesia, 271 por ciento en Filipinas y 137 por ciento en Corea.

Hoy en día, las industrias TVC de China emplean a 5,3 millones de personas, el mayor número de trabajadores del sector en el mundo, lo que representa un aumento de dos millones con respecto a 1980.

En el mismo período, de 1970 a 1990, el empleo en las industrias TVC de los países desarrollados disminuyó considerablemente. En efecto, las reducciones del número de trabajadores en el sector fueron de 58 por ciento en Alemania, 55 por ciento en el Reino Unido, 49 por ciento en Francia y 31 por ciento en los Estados Unidos. Con respecto a este último país, cabe señalar que, aun cuando la mano de obra del sector es todavía de 1,6 millones de personas, en 1980 empleaba a 2,5 millones de trabajadores.

La reducción del empleo ha sido aún más drástica en el norte de Europa. Entre 1980 y 1990, la pérdida de puestos de trabajo fue de 73 por ciento en Finlandia y de 65 por ciento en Suecia y Noruega.

Si bien es cierto que, en lo que atañe al sector estructurado, los datos presentados por el informe refutan "la hipótesis de que la mundialización provoca la compresión del ingreso real en los países de ingresos altos", por otra parte ponen de manifiesto que "entre los trabajadores de las industrias TVC de los países de ingresos altos y los de los países de ingresos bajos existen diferencias salariales cada vez mayores."

En 1992, por ejemplo, los costos salariales promedio por hora (comprenden los salarios y las cotizaciones sociales) en las industrias textiles, del vestido y del cuero eran de 18,40 dólares en Alemania, 15,70 dólares en Italia, 13,40 dólares en Francia, 10,30 dólares en Japón, 10,50 dólares en Canadá, 10,00 dólares en EE.UU. y 9,70 dólares en España.

Compárense las cifras anteriores con el costo promedio por hora en México (1,70 dólares), Hong Kong (3,70 dólares), Corea (3,80 dólares) y Taiwán, China (4,20 dólares).

El informe de la OIT hace notar que para hacer frente a la rápida evolución de las pautas de la demanda, en las industrias TVC se generalizó la práctica consistente en que "muchos puestos de trabajo a tiempo completo en la fábrica se convirtieron en empleos temporales y a tiempo parcial, especialmente en las industrias del vestido y del calzado. Además, aumentó el recurso al trabajo a domicilio y el que se efectúa en los pequeños talleres". En casi todo el mundo, el salario de los trabajadores a domicilio se basa en el sistema de trabajo a destajo y suele ser inferior al de la mano de obra fabril que trabaja en condiciones equivalentes. El informe indica que el primer, y hasta la fecha único, convenio internacional relativo a los derechos de los trabajadores a domicilio fue adoptado por la OIT en junio de 1996 (Convenio núm. 177).

Según el informe, "el trabajo infantil sigue estando muy extendido en los sectores estudiados" y ha ido aumentando en años recientes debido al crecimiento del sector no estructurado y a la extensión del trabajo a domicilio. Sin embargo, bajo la creciente presión de grupos de consumidores, así como de los gobiernos, los sindicatos, las organizaciones de empleadores y diversas ONG, esta tendencia ha comenzado a invertirse. Entre las medidas significativas que se han tomado cabe destacar la adopción de "códigos de ética" por varias de las grandes empresas multinacionales, como Levi's, The Gap, Reebok y otras.

En la industria del vestido, el número de talleres clandestinos ha crecido en forma exponencial en los últimos años. En muy pocos de estos establecimientos se respeta la legislación del trabajo y buena parte de ellos contratan inmigrantes en situación irregular. En muchos talleres se practica la falsificación de productos de marcas famosas, actividad que, según estimaciones, representa más del 5 por ciento del comercio mundial de prendas de vestir.

El grado de repercusión de la mundialización de las industrias TVC difiere en función del país y de la rama de actividad de que se trate.

Industria del vestido

Actualmente, más del 60 por ciento de las prendas de vestir exportadas en el mundo se fabrican en los países en desarrollo. Asia es el primer proveedor mundial, pues produce más del 32 por ciento de las prendas de vestir destinadas a la exportación.

La transformación de Asia en el principal proveedor mundial se llevó a cabo en un proceso que puede describirse como de tres oleadas sucesivas de la producción.

Durante la primera, la República de Corea, Singapur, el territorio de Hong Kong y Taiwán lograron excelentes resultados dentro de sus propias fronteras. Pronto, ello les permitió comenzar a reducir la producción interna e invertir masivamente en otros países asiáticos donde los costos eran inferiores. Fue así como entre 1985 y 1990 la producción de Filipinas, Indonesia, Tailandia y Malasia aumentó enormemente, hasta ocupar el primer lugar de las exportaciones en el mercado mundial.

Entonces, estos países comenzaron a su vez a invertir o a redistribuir parte de su producción en los países de la tercera oleada de producción: Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka y, más recientemente, Laos, Nepal y Viet Nam.

Ahora bien, China ha logrado convertirse en el primer país productor y proveedor mundial de prendas de vestir - en la actualidad contribuye con casi el 13 por ciento de la oferta mundial -, a pesar de que no contó con la subcontratación de la producción de otros países. En cambio, China ha prosperado aplicando una política gubernamental que fomenta el desarrollo de industrias textiles y del vestido cuya producción está orientada hacia el mercado exterior.

En el continente americano, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) ha hecho de México un proveedor privilegiado de vestido en Canadá y los Estados Unidos. Este último país es el primer comprador mundial de esta industria, con un volumen de importaciones que representa el 24 por ciento del mercado mundial.

Por otra parte, los inversores extranjeros que habían previsto la firma del TLC montaron en México una industria del vestido que, con 8.000 empresas, está en una posición de gran ventaja con respecto a sus competidores de América Latina.

En Europa central y oriental, Bulgaria, Hungría, Polonia, Rumania y la República Checa se están conviertiendo paulatinamente en importantes proveedores del mercado europeo.

Cada uno de estos países se ha especializado en una determinada gama de productos; el volumen de sus exportaciones a los países de la OCDE ha registrado un aumento sostenido desde mediados de la década de 1980 (pasando de 2.400 millones de dólares en 1987 a 5.200 millones de dólares en 1991).

A partir de 1991, el vacío dejado por ex Yugoslavia incitó a los inversores y empresarios extranjeros a trasladar sus actividades a otros países. Croacia, la Federación de Rusia, Eslovenia y Ucrania se conviertieron entonces en los países de acogida de las actividades reubicadas por los industriales europeos del vestido.

En varios casos, se construyeron fábricas ultramodernas, capaces de competir con los mejores industriales occidentales y de garantizar la producción de artículos que respondan a las normas de calidad europeas.

Marruecos, Mauritania, Túnez y, más recientemente, Madagascar se han convertido en importantes productores de prendas de vestir, y están exportando la mayor parte de su producción a los países industrializados. Sin embargo, la mundialización de las industrias TVC ha tenido escasos efectos en el conjunto de los países africanos.

Industria textil

Los mayores cambios de la industria textil se registraron en el decenio de 1960, a raíz de la rápida aparición de nuevos centros de producción en Asia.

En una primera etapa, muchos de estos centros acogieron las actividades de la industria del vestuario que exigían menores aportes de capital; luego, emplearon las utilidades generadas por la exportación de estos productos para poner en marcha su propia producción textil.

Otros países en desarrollo entraron en el mercado gracias a las inversiones de las empresas multinacionales.

Con el surgimiento de los nuevos centros de producción, en el trascurso del decenio de 1970 se registró un aumento de la parte del mercado mundial ocupada por los textiles provenientes de los países en desarrollo. En estos países, la producción de determinadas fibras aumentó casi en 300 por ciento, y hacia 1980 representaba más del 21 por ciento del mercado mundial.

En las dos últimas décadas, la producción textil de Asia ha seguido aumentando vigorosamente, hasta alcanzar un crecimiento promedio de 3,6 por ciento anual. En ese mismo período, la producción de los países industrializados registró un aumento medio de tan solo 0,2 por ciento anual.

No obstante la tendencia al desplazamiento geográfico de la producción, los países industrializados siguen al frente de la producción mundial de textiles, gracias a los pasos de gigante que han dado en la modernización del aparato de producción.

En 1990, Alemania era aún el principal exportador mundial de textiles (12 por ciento del valor total de las exportaciones mundiales), seguida por Italia (8,6 por ciento de las exportaciones mundiales). Otros cuatro países industrializados figuraban en la lista de los diez primeros exportadores mundiales: Bélgica (5,7 por ciento); Francia (5,5 por ciento); Japón (5,3 por ciento) y Estados Unidos (4,5 por ciento).

Los demás grandes exportadores eran países asiáticos: el territorio de Hong Kong, con 7,4 por ciento del valor de las exportaciones mundiales, ocupaba el tercer lugar en la lista; venían luego China, con 6,5 por ciento, en cuarto lugar, Taiwán, con 5,7 por ciento, en sexto lugar y la República de Corea, con 5,6 por ciento, en séptimo lugar.

Industria del calzado

La industria del calzado se asemeja mucho a la industria del vestido, tanto por su estructura como por las características de producción y comercialización. En la mayoría de los países que han llegado a ser grandes productores y exportadores de prendas de vestir, la industria del calzado también ha cobrado importancia.

Sin embargo, no han seguido esta vía países como, por ejemplo, Brasil y México, que descuellan en la industria del calzado pero tienen poquísimo peso en la del vestido; otros países, como Singapur, son grandes productores de prendas de vestir, pero no de calzado.

En casi todos los países donde los costos de producción son más elevados se ha registrado una disminución de la producción de calzado. En los Estados Unidos, la industria del calzado viene mermando desde finales del decenio de 1970 en una proporción mayor que en cualquier otro país industrializado, aunque también se hayan registrado disminuciones significativas Francia, Alemania y el Reino Unido, en años posteriores.

La producción también ha bajado, aunque más lentamente, en los principales países productores de Europa meridional: Italia, desde 1985, España, desde 1988 y Portugal, desde 1991.

Al igual que en el caso de las industrias textiles y del vestido, gran parte de la producción de calzado se ha desplazado a los países en desarrollo, capaces de producir altos porcentajes del total mundial a costos muy inferiores.

En 1992, por ejemplo, Asia y el Oriente Medio produjeron el 63,2 por ciento del total de pares de zapatos fabricados en el mundo, a pesar de que estas regiones representaban tan solo el 43,5 por ciento del consumo mundial de este género.

Lo contrario ocurrió en América del Norte y América Central, que fabricaron sólo el 6,4 por ciento del calzado del mundo, en circunstancias que consumían el 20,6 por ciento de la producción mundial total.

Los países de Europa occidental fabrican y consumen, respectivamente, 11,7 por ciento y 18,2 por ciento de la producción mundial de calzado.


Países

%

Países

%

Finlandia

Suecia

Noruega

Austria

Polonia

Siria

Francia

Hungría

Países Bajos

Reino Unido

Nueva Zelandia

Alemania

España

Australia

Argentina

Estados Unidos


-71.7
-65.4
-64.9
-51.5
-51.0
-50.0
-45.4
-43.1
-41.7
-41.5
-40.9
-40.2
-35.3
-34.7
-32.9
-30.1

Mauricio

Indonesia

Marruecos

Jordania

Jamaica

Malasia

México

China

Rep. Islámica de Iran

Turquía

Filipinas

Honduras

Chile

Kenya

Israel

Venezuela


344.6
177.4
166.5
160.8
101.7
101.2
85.5
57.3
34.0
33.7
31.8
30.5
27.2
16.1
13.4
7.9

Nota 1 :
Mundialización de las industrias del calzado, los textiles y el vestido. Informe para el debate de la Reunión tripartita sobre la incidencia en el empleo y en las condiciones de trabajo de la mundialización de las industrias del calzado, los textiles y el vestido. ISBN 92-2-310182-4. Oficina Internacional del Trabajo, 1996.

Nota 2 :
Fuente: Oficina Internacional del Trabajo.
Además de las industrias citadas, incluye la rama del cuero.