Lanzamiento del Programa Conjunto “Juventud, Empleo y Migración” del F-ODM en Nicaragua.

Intervención de Leonardo Ferreira, Director Adjunto, Oficina Internacional del Trabajo para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana

12 de agosto de 2009

Hoy, en el que se celebra el Día Internacional de la Juventud, debemos reflexionar sobre el desafío de lograr a los y las jóvenes reales oportunidades de alcanzar trayectorias laborales positivas, contribuyendo así a la construcción de sociedades más justas y a cementar la paz social. Para el desarrollo presente y futuro de Nicaragua, es fundamental que sus jóvenes tengan oportunidades de progreso y sean capaces de aprovecharlas ejerciendo responsablemente sus libertades.
Es deseable brindarles oportunidades para realizarse como personas, y eso pasa esencialmente por tener oportunidades de acceder a una adecuada inserción laboral, que les garantice una movilidad socioeconómica positiva. Si más jóvenes puedan acceder a un trabajo decente, mayores serán sus posibilidades de desarrollarse como personas y contribuir así con el progreso de sus familias y de sus sociedades.
Según datos de la Encuesta Nacional de Juventud (2006), para la juventud nicaragüense el tener un buen trabajo o profesión es la primera opción para ser feliz. El valor que más aprecian los y las jóvenes nicaragüenses en la persona que admiran es ser “trabajador/a”; por otro lado, consideran que el desempleo, los bajos salarios y la falta de oportunidades de empleo son los problemas más graves que os afectan y que merman las esperanzas para estudiar y hacer planes para el futuro.
En Nicaragua, la población juvenil asciende a más de 1,2 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años, con elevados niveles de desempleo (9%) y subempleo (47,5%), mientras que alrededor de 1 en cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja. De entre los y las jóvenes ocupados, tan sólo una quinta parte está empleado con seguridad social en salud y pensiones.
Por tanto, es imperativo promover el empleo productivo y el trabajo decente para la juventud, lo que supone impulsar la empleabilidad y el espíritu emprendedor, la adecuada inserción laboral, y la protección social
de los y las jóvenes, con énfasis en los grupos de jóvenes más vulnerables.
Para ello, debe darse prioridad a acciones que fortalezcan el acceso y la calidad de la educación y la formación profesional (especialmente para atender aquellos jóvenes que no estudian ni trabajan), que promuevan una adecuada inserción laboral, en particular en el primer empleo, el desarrollo de la capacidad emprendedora y la adecuada articulación con el sector productivo.
Asimismo, es fundamental promover alianzas entre gobierno, sector privado, organizaciones de trabajadores y empleadores, así como la participación de la juventud, en el diseño y ejecución de estas políticas,
dentro de un marco integral y coordinado.
Estos elementos se encuentran presentes en el Programa que se está lanzando el día de hoy, involucrando conjuntamente a diferentes agencias del Sistema Naciones Unidas en Nicaragua, representando un paso firme hacía el desarrollo de modelos de intervención en las áreas de fomento de la empleabilidad, el emprendedurismo y la inserción laboral para las personas jóvenes más vulnerables, y que encuentre su sostenibilidad en el fortalecimiento de las instituciones nacionales en la materia y en la adopción de arreglos institucionales apropiados.
Saludo a todos los y las jóvenes por este día, y a las agencias de Naciones Unidas y las instituciones nacionales contrapartes por esta iniciativa auspiciosa.