Reunión de OIT/Cinterfor
Formación Profesional para el Desarrollo Productivo y el Trabajo Decente
Intervención de José Manuel Salazar-Xirinachs, Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe.
13 de mayo de 2015
-Distinguido (s) señores Ministros de Trabajo de México y de la República Argentina
-Distinguidos Presidentes y altos ejecutivos de las Instituciones de Formación Profesional
-Distinguidos líderes empresariales y sindicales
-Colegas de OIT y de OIT Cinterfor
-Señores y señoras
Es un gusto estar aquí a pocos días de asumir la responsabilidad de Director Regional para AL y el Caribe de la OIT.
Estoy con mucho entusiasmo de asumir este nuevo reto y volver a trabajar intensamente en una región tan llena de oportunidades y retos. Y ciertamente la oportunidad de maximizar la contribución de CINTERFOR y fortalecer la cooperación entre sus influyentes instituciones miembro es una que me motiva y entusiasma con particular fuerza.
Para ir al meollo de los temas, yo quisiera hacer tres puntos:
1. Reiterar la convicción, muy bien expresada en las conclusiones de la Reunión Regional de la OIT en Octubre pasado en Lima, de que los principales problemas del modelo de crecimiento económico y social de ALC son los de la productividad, la desigualdad, la informalidad y la exclusión social. Y que estos problemas requieren que el norte o rumbo fundamental de las políticas económicas y sociales de AL sea el crecimiento sostenible e inclusivo basado en políticas de transformación productiva que generen más y mejores empleos, aumenten la productividad y reduzcan la informalidad y la desigualdad.
2. Segundo, que la inversión en capital humano es un ingrediente central, si no el más importante para un crecimiento y una transformación productiva más incluyente que reduzca pobreza y fortalezca las clases medias, genere más empleos formales, y reduzca desigualdad. Y es también un ingrediente central para posicionar a la región de manera beneficiosa en las nuevas geografías mundiales de calificaciones y de innovación tecnológica.
3. Y tercero, que las instituciones de formación profesional reunidas en CINTERFOR tienen una responsabilidad central y un aporte decisivo que hacer en este reposicionamiento del modelo de crecimiento, y de generación de empleo. I. Los retos: productividad, informalidad, desigualdad, exclusión
Conviene detenerse por unos momentos en la definición del crecimiento inclusivo, para saber con precisión de qué estamos hablando.
La definición más completa que uno puede ubicar es una que define al crecimiento inclusivo como aquel que...
En otras palabras, AL no pasa el primer criterio de la definición de crecimiento inclusivo, crecimiento alto y sostenido por décadas. El crecimiento continúa siendo volátil y errático y dependiente de relativamente pocos productos de exportación.
Si ahondamos un poco en el análisis, nos encontramos con que una de las causas fundamentales para un crecimiento de este tipo es el bajo crecimiento de la productividad y sus grandes diferencias entre sectores y regiones:
Y esta es la razón fundamental por la que los retos de la productividad y los de la desigualdad no solo están relacionados, sino que son caras de una misma moneda. La desigualdad está arraigada en ese terreno caracterizado por grandes diferencias de productividad entre sectores y regiones, es decir, está arraigada en el modelo de crecimiento.
Esto significa que la desigualdad no se puede atacar solo con instrumentos de política social, algo más fundamental tiene que cambiar. Se requieren políticas de desarrollo productivo y de recursos humanos que hagan que el modelo de crecimiento tenga más tracción en los mercados de trabajo. Este es un tema central, si no el tema central, en el nuevo diagnóstico y la nueva visión de nuestras realidades.
II. El papel del capital humano
Ahora bien: ¿Cuáles son las brechas de capital humano en la región y por qué es el capital humano tan importante? Este es mi segundo punto.
La educación y el entrenamiento son importantes, en primer lugar, porque todos los diagnósticos y mapas de pobreza y exclusión son claros en que la pobreza se reduce con el nivel de educación y con la calidad del empleo.
Pero no se trata solo de reducir pobreza, se trata también de sacar a ALC de la trampa del ingreso medio. Y para eso debemos apostarle muy fuerte y cerrar las brechas de educación y entrenamiento a todos los niveles, poner sistemas de formación a lo largo de la vida y eliminar las numerosas desconecciones entre los sistema de educación formal y vocacional y los sectores productivos, incluyendo aquellos sectores dinámicos y de tecnologías altas y medias vinculados o con potencial de vincularse con las Cadenas Mundiales de Valor y funcionar como sectores tractores o locomotoras del crecimiento.
Aunque los países de AL han hecho importantes avances en materia de educación, y por ejemplo, el acceso a educación primaria es casi universal, hay brechas importantes cuando nos comparamos con los países de la OCDE a varios niveles:
La matrícula en pre-escolar permanece baja: 66% vs 83% en OCDE. Esto es un serio problema tanto para el rendimiento de los jóvenes en secundaria y terciaria como en sus habilidades blandas o no técnicas.
La matrícula en secundaria es también baja, 74% vs 91% en OCDE, y el cuadro es peor cuando se considera la alta deserción.
Y también es baja en educación universitaria, 42% vs 71 en los países de la OCDE.
Estas son brechas grandes que deben cerrarse.
Pero los problemas más serios están en la calidad y la relevancia de la educación.
Varios diagnósticos de parte del BID, el Banco Mundial, la CAF, la CEPAL y nosotros mismos en OIT señalan algunas de estas brechas:
III. El papel y retos de las instituciones de formación vocacional y de la cooperación entre políticas públicas, empleadores y trabajadores.
Es por ese tipo de agenda y por la centralidad de la inversión en recursos humanos tanto para el aumento de la productividad, la innovación y la transformación productiva, como para la reducción de la desigualdad, la informalidad y la pobreza, que el trabajo de sus instituciones y de la red CINTERFOR es tan importante.
Se trata nada menos que del reposicionamiento del modelo de crecimiento, de desarrollo productivo y empleo.
Y no debemos olvidar que la urgencia de esta agenda está dada también por el contexto internacional, uno en que en la nueva etapa de la globalización hay nuevas geografías de habilidades. Por ejemplo, se estima que en los últimos 15 años, los países asiáticos han más que duplicado el número de graduados universitarios. Hay una verdadera carrera entre la educación y la tecnología, y la calidad de los recursos humanos es un determinante fundamental del clima de inversión de un país.
Para una gestión exitosa en materia de recursos humanos en la nueva etapa del desarrollo productivo de ALC se requieren varias condiciones, dos de ellas fundamentales:
Es necesario un trabajo conjunto a lo interno del sector público entre ministerios de trabajo, y los ministerios de la producción como el de industrias, agricultura, comercio exterior y las agencias de atracción de inversiones y promoción de exportaciones. Y es necesario tener nuevos diseños institucionales para una mejor cooperación con los sectores privados y sindicales.
Las experiencias recientes en materia de Consejos de Competitividad e Innovación son alentadoras en este sentido.
A la luz de este contexto, me parece que la idea del relanzamiento de CINTEFOR que se está manejando en esta reunión es sumamente oportuna e importante, y me complace y motiva mucho que a partir del 1 de Junio voy a ser parte, como Director de OIT para la región, de esta comunidad de instituciones y de este proyecto de relanzamiento y de sus renovadas ambiciones de colaboración.
Muchas gracias.
-Distinguidos Presidentes y altos ejecutivos de las Instituciones de Formación Profesional
-Distinguidos líderes empresariales y sindicales
-Colegas de OIT y de OIT Cinterfor
-Señores y señoras
Es un gusto estar aquí a pocos días de asumir la responsabilidad de Director Regional para AL y el Caribe de la OIT.
Estoy con mucho entusiasmo de asumir este nuevo reto y volver a trabajar intensamente en una región tan llena de oportunidades y retos. Y ciertamente la oportunidad de maximizar la contribución de CINTERFOR y fortalecer la cooperación entre sus influyentes instituciones miembro es una que me motiva y entusiasma con particular fuerza.
Para ir al meollo de los temas, yo quisiera hacer tres puntos:
1. Reiterar la convicción, muy bien expresada en las conclusiones de la Reunión Regional de la OIT en Octubre pasado en Lima, de que los principales problemas del modelo de crecimiento económico y social de ALC son los de la productividad, la desigualdad, la informalidad y la exclusión social. Y que estos problemas requieren que el norte o rumbo fundamental de las políticas económicas y sociales de AL sea el crecimiento sostenible e inclusivo basado en políticas de transformación productiva que generen más y mejores empleos, aumenten la productividad y reduzcan la informalidad y la desigualdad.
2. Segundo, que la inversión en capital humano es un ingrediente central, si no el más importante para un crecimiento y una transformación productiva más incluyente que reduzca pobreza y fortalezca las clases medias, genere más empleos formales, y reduzca desigualdad. Y es también un ingrediente central para posicionar a la región de manera beneficiosa en las nuevas geografías mundiales de calificaciones y de innovación tecnológica.
3. Y tercero, que las instituciones de formación profesional reunidas en CINTERFOR tienen una responsabilidad central y un aporte decisivo que hacer en este reposicionamiento del modelo de crecimiento, y de generación de empleo. I. Los retos: productividad, informalidad, desigualdad, exclusión
Conviene detenerse por unos momentos en la definición del crecimiento inclusivo, para saber con precisión de qué estamos hablando.
La definición más completa que uno puede ubicar es una que define al crecimiento inclusivo como aquel que...
- Es alto y sostenido por varias décadas
- Está basado en una base amplia y diversificada de sectores
- Crea empleos productivos
- Reduce pobreza
- Reduce las desigualdades excesivas de ingresos
- Y uno que además es carbono neutral y amistoso con el ambiente.
- Ese es el nuevo modelo de crecimiento al que todos aspiramos.
- La pobreza se redujo del 44% en el 2002 a 28% en el 2013
- Las tasas de empleo se incrementaron de 52% a 56% en el mismo período
- Los salarios reales aumentaron 1.8% anual
- La cobertura de la protección social aumentó.
- El empleo informal se redujo del 52% al 48% y
- Las clases medias crecieron en algunos países
- Todos estos datos están en el reporte del DG de la OIT a la reunión regional Americana de Octubre pasado.
En otras palabras, AL no pasa el primer criterio de la definición de crecimiento inclusivo, crecimiento alto y sostenido por décadas. El crecimiento continúa siendo volátil y errático y dependiente de relativamente pocos productos de exportación.
Si ahondamos un poco en el análisis, nos encontramos con que una de las causas fundamentales para un crecimiento de este tipo es el bajo crecimiento de la productividad y sus grandes diferencias entre sectores y regiones:
- La productividad promedio de AL es la mitad de la de los Estados Unidos. Y la mayoría de los países no están cerrando la brecha, sino que esta se está ensanchando. Un estudio del BID en el 2010 llama a esto la "tragedia de AL"
- Las estructuras productivas de la región continúan caracterizadas por lo que la CEPAL llama la "heterogeneidad estructural", las grandes diferencias de productividad entre sectores y entre regiones geográficas, a lo interno de los países.
- Las exportaciones continúan concentradas en una mayoría de casos en pocos productos primarios
- Y, causa y efecto de todo esto, la región muestra enormes brechas en educación, habilidades de la mano de obra, y capacidades de innovación.
Y esta es la razón fundamental por la que los retos de la productividad y los de la desigualdad no solo están relacionados, sino que son caras de una misma moneda. La desigualdad está arraigada en ese terreno caracterizado por grandes diferencias de productividad entre sectores y regiones, es decir, está arraigada en el modelo de crecimiento.
Esto significa que la desigualdad no se puede atacar solo con instrumentos de política social, algo más fundamental tiene que cambiar. Se requieren políticas de desarrollo productivo y de recursos humanos que hagan que el modelo de crecimiento tenga más tracción en los mercados de trabajo. Este es un tema central, si no el tema central, en el nuevo diagnóstico y la nueva visión de nuestras realidades.
II. El papel del capital humano
Ahora bien: ¿Cuáles son las brechas de capital humano en la región y por qué es el capital humano tan importante? Este es mi segundo punto.
La educación y el entrenamiento son importantes, en primer lugar, porque todos los diagnósticos y mapas de pobreza y exclusión son claros en que la pobreza se reduce con el nivel de educación y con la calidad del empleo.
Pero no se trata solo de reducir pobreza, se trata también de sacar a ALC de la trampa del ingreso medio. Y para eso debemos apostarle muy fuerte y cerrar las brechas de educación y entrenamiento a todos los niveles, poner sistemas de formación a lo largo de la vida y eliminar las numerosas desconecciones entre los sistema de educación formal y vocacional y los sectores productivos, incluyendo aquellos sectores dinámicos y de tecnologías altas y medias vinculados o con potencial de vincularse con las Cadenas Mundiales de Valor y funcionar como sectores tractores o locomotoras del crecimiento.
Aunque los países de AL han hecho importantes avances en materia de educación, y por ejemplo, el acceso a educación primaria es casi universal, hay brechas importantes cuando nos comparamos con los países de la OCDE a varios niveles:
La matrícula en pre-escolar permanece baja: 66% vs 83% en OCDE. Esto es un serio problema tanto para el rendimiento de los jóvenes en secundaria y terciaria como en sus habilidades blandas o no técnicas.
La matrícula en secundaria es también baja, 74% vs 91% en OCDE, y el cuadro es peor cuando se considera la alta deserción.
Y también es baja en educación universitaria, 42% vs 71 en los países de la OCDE.
Estas son brechas grandes que deben cerrarse.
Pero los problemas más serios están en la calidad y la relevancia de la educación.
- Los 8 países LA que participan en las pruebas PISA están en el tercio más bajo de los 65 países medidos en las tres materias, matemáticas, ciencias y lectura.
- En educación terciaria, hay desconección entre la oferta de graduados y las necesidades del desarrollo productivo: predominan carreras en ciencias sociales y educación y escasean las ingenierías, las ciencias básicas y las carreras tecnológicas.
Varios diagnósticos de parte del BID, el Banco Mundial, la CAF, la CEPAL y nosotros mismos en OIT señalan algunas de estas brechas:
- El gasto público en formación profesional se estima en solo 0,4% del PIB
- Solo un porcentaje relativamente bajo de trabajadores recibe entrenamiento, por ejemplo, 15% en Chile, 24% en Colombia, 10% en República Dominicana, 5.5% en Honduras, 4,3% en Panama, 24% en Uruguay.
- Según las encuestas del Banco Mundial, solo 43% de las empresas ofrecen entrenamiento a sus trabajadores, y estas son en su mayoría las empresas exportadoras, las extranjeras y las más grandes. Mucho menos las PYMES.
- El grado de alineación y articulación con las necesidades del sector privado,
- Mejores sistemas de anticipación de necesidades formativas con una visión prospectiva
- La introducción más sistemática y con mayor nivel de ambición de la formación dual,
- Mayor certificación y reconocimiento de competencias,
- Más atención al empresarialismo y a la articulación con los eco sistemas empresariales,
- Mayor foco en las llamadas habilidades siglo 21, que integren no solo la formación técnica sino competencias como pensamiento crítico, creatividad, comunicación y colaboración, así como calidades de carácter como persistencia, adaptabilidad, curiosidad, iniciativa, y liderazgo.
- También hay necesidades de mayor articulación con políticas activas de empleo y de atención a colectivos vulnerables.
- Y de último pero de carácter estratégico, mayor avance hacia sistemas que ofrezcan oportunidades de formación continua y a lo largo de la vida.
III. El papel y retos de las instituciones de formación vocacional y de la cooperación entre políticas públicas, empleadores y trabajadores.
Es por ese tipo de agenda y por la centralidad de la inversión en recursos humanos tanto para el aumento de la productividad, la innovación y la transformación productiva, como para la reducción de la desigualdad, la informalidad y la pobreza, que el trabajo de sus instituciones y de la red CINTERFOR es tan importante.
Se trata nada menos que del reposicionamiento del modelo de crecimiento, de desarrollo productivo y empleo.
Y no debemos olvidar que la urgencia de esta agenda está dada también por el contexto internacional, uno en que en la nueva etapa de la globalización hay nuevas geografías de habilidades. Por ejemplo, se estima que en los últimos 15 años, los países asiáticos han más que duplicado el número de graduados universitarios. Hay una verdadera carrera entre la educación y la tecnología, y la calidad de los recursos humanos es un determinante fundamental del clima de inversión de un país.
Para una gestión exitosa en materia de recursos humanos en la nueva etapa del desarrollo productivo de ALC se requieren varias condiciones, dos de ellas fundamentales:
- Primero, un trabajo tripartito y basado en el diálogo social, este es precisamente el tipo de institucionalidad y de acción colectiva que se requiere para hacer bien las cosas en materia de recursos humanos.
- Segundo, una vinculación o anclaje muy fuerte de las políticas de recursos humanos con las políticas de desarrollo productivo. Todas las experiencias internacionales exitosas, así como las de la región, nos dan esta lección. Para esto, hay que tener como país, políticas claras de desarrollo productivo en primer lugar. Y en este sentido es muy positivo que luego de algunas décadas de timidez en esta materia, generadas por algunas discusiones económicas estériles o por demasiada atención a los problemas macroeconómicos y del corto plazo, la agenda de políticas industriales, de productividad y de desarrollo productivo estén fuertemente hoy en día de regreso en la atención de la política pública latinoamericana, con visión de más largo plazo.
Es necesario un trabajo conjunto a lo interno del sector público entre ministerios de trabajo, y los ministerios de la producción como el de industrias, agricultura, comercio exterior y las agencias de atracción de inversiones y promoción de exportaciones. Y es necesario tener nuevos diseños institucionales para una mejor cooperación con los sectores privados y sindicales.
Las experiencias recientes en materia de Consejos de Competitividad e Innovación son alentadoras en este sentido.
A la luz de este contexto, me parece que la idea del relanzamiento de CINTEFOR que se está manejando en esta reunión es sumamente oportuna e importante, y me complace y motiva mucho que a partir del 1 de Junio voy a ser parte, como Director de OIT para la región, de esta comunidad de instituciones y de este proyecto de relanzamiento y de sus renovadas ambiciones de colaboración.
Muchas gracias.