Discurso en la presentación del informe “Combatiendo la desigualdad desde lo básico: Piso de protección social e igualdad de género”.
2 de octubre de 2012
El Piso de Protección Social es una iniciativa que surge ante la crisis económica que se iniciara en 2008 y sus consecuencias, las cuales hoy vemos -en directo- desde las calles de Madrid, Lisboa o Atenas, por ejemplo.
Ante la gravedad de la crisis, tanto en términos de desempleo como de desprotección de una parte importante de la población, el Sistema de Naciones Unidas adopta una serie de medidas entre las que se encuentra la Iniciativa de Piso de Protección Social, co-liderada por la OIT y la OMS. Para contribuir a los debates en torno a las políticas que el piso de protección social debía incorporar, se creó un Grupo Consultivo presidido por la Directora de ONU Mujeres, la Sra. Michelle Bachelet.
Dada la importancia que la seguridad social reviste para la protección de las personas trabajadoras, desde la OIT se da seguimiento a esta iniciativa. En su más alta instancia de representación tripartita -la Conferencia Internacional del Trabajo- organizaciones de empleadores, de trabajadores y los gobiernos aprobaron -por amplia mayoría- la Recomendación 202 sobre “Pisos nacionales de protección social”, en junio de este año.
La seguridad social es uno de los cuatro objetivos estratégicos del trabajo decente que promueve la OIT, junto a las normas, la generación del empleo y el diálogo social. Estos cuatro objetivos están, además, tienen en la igualdad de género un eje transversal que debe integrarse en todas las acciones tendientes a lograr su cumplimiento.
La importancia capital de esta igualdad para lograr trabajo decente es reconocida en la Recomendación mencionada.
Los mercados laborales de la región no han sido capaces de convertirse en una puerta de acceso universal a la seguridad social. Esto hace que un porcentaje importante de la población quede excluida de ella. Y dentro de este contingente de personas desprotegidas, las mujeres son el grupo mayoritario. De hecho, las mujeres que se han integrado al mercado de trabajo siguen teniendo más problemas de empleo, siendo mayoría en el sector informal, y –además- las encargadas de las responsabilidades familiares. Son, por tanto, uno de los grupos a cuyas necesidades deberían dar respuesta de manera prioritaria los pisos nacionales de protección social.
Y este es precisamente el objetivo del documento que se presenta hoy: visibilizar la situación de las mujeres, sus necesidades específicas y la importancia de que se tomen medidas a su favor en el marco de los pisos nacionales de protección social.
La incorporación sostenida de las mujeres al mercado de trabajo no ha venido acompañada de cambios a lo interno de los hogares. Han sido las mujeres las que haciendo malabarismos y trabajando jornadas intensas han procurado conciliar ambos mundos. Esto es cada vez menos viable y se comienza a hablar de crisis de los cuidados, a la que las sociedades deberán dar respuesta.
El Salvador ha ratificado el Convenio núm. 156 de la OIT sobre trabajadores con responsabilidades familiares y por tanto ha adquirido el compromiso de diseñar políticas que promuevan la conciliación entre el trabajo y la vida familiar. Políticas que deben partir del principio de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres.
Para la OIT, es fundamental que el diseño de esas políticas se haga a través del diálogo social puesto que las organizaciones de empleadores y de trabajadores tienen mucho que decir. En estos momentos estamos trabajando con ANEP para que algunas de sus empresas asociadas pongan en marcha un plan piloto con medidas específicas para promover esta conciliación. La misma importancia se le da al tema en el sector sindical, que lo incluye en las negociaciones colectivas.
Este documento es un esfuerzo conjunto de PNUD, ONU Mujeres y OIT para poner a disposición de los países una herramienta que les permita analizar, de manera sistemática, sus políticas sociales desde el punto de vista de género. Esta presentación debería ser el inicio de un proceso de reflexión con los actores nacionales, que permita realizar una auto-evaluación y recomendar medidas específicas para la integración de las necesidades de las mujeres en la protección social.
El hecho de que se presente en El Salvador no es casual. Entre otros factores:
Estoy convencido que un mundo mejor será aquel en el que hombres y mujeres podamos ejercer los derechos inherentes a nuestra libertad y estemos adecuadamente protegidos de las contingencias que tiene la vida, por sistemas financieramente sustentables.
Para ello son indispensables más y mejores empleos, creados a través de más y mejores empresas en países donde haya adecuadas políticas públicas tanto económicas como sociales. En fin, son indispensables democracias que funcionen.
Ante la gravedad de la crisis, tanto en términos de desempleo como de desprotección de una parte importante de la población, el Sistema de Naciones Unidas adopta una serie de medidas entre las que se encuentra la Iniciativa de Piso de Protección Social, co-liderada por la OIT y la OMS. Para contribuir a los debates en torno a las políticas que el piso de protección social debía incorporar, se creó un Grupo Consultivo presidido por la Directora de ONU Mujeres, la Sra. Michelle Bachelet.
Dada la importancia que la seguridad social reviste para la protección de las personas trabajadoras, desde la OIT se da seguimiento a esta iniciativa. En su más alta instancia de representación tripartita -la Conferencia Internacional del Trabajo- organizaciones de empleadores, de trabajadores y los gobiernos aprobaron -por amplia mayoría- la Recomendación 202 sobre “Pisos nacionales de protección social”, en junio de este año.
La seguridad social es uno de los cuatro objetivos estratégicos del trabajo decente que promueve la OIT, junto a las normas, la generación del empleo y el diálogo social. Estos cuatro objetivos están, además, tienen en la igualdad de género un eje transversal que debe integrarse en todas las acciones tendientes a lograr su cumplimiento.
La importancia capital de esta igualdad para lograr trabajo decente es reconocida en la Recomendación mencionada.
Los mercados laborales de la región no han sido capaces de convertirse en una puerta de acceso universal a la seguridad social. Esto hace que un porcentaje importante de la población quede excluida de ella. Y dentro de este contingente de personas desprotegidas, las mujeres son el grupo mayoritario. De hecho, las mujeres que se han integrado al mercado de trabajo siguen teniendo más problemas de empleo, siendo mayoría en el sector informal, y –además- las encargadas de las responsabilidades familiares. Son, por tanto, uno de los grupos a cuyas necesidades deberían dar respuesta de manera prioritaria los pisos nacionales de protección social.
Y este es precisamente el objetivo del documento que se presenta hoy: visibilizar la situación de las mujeres, sus necesidades específicas y la importancia de que se tomen medidas a su favor en el marco de los pisos nacionales de protección social.
La incorporación sostenida de las mujeres al mercado de trabajo no ha venido acompañada de cambios a lo interno de los hogares. Han sido las mujeres las que haciendo malabarismos y trabajando jornadas intensas han procurado conciliar ambos mundos. Esto es cada vez menos viable y se comienza a hablar de crisis de los cuidados, a la que las sociedades deberán dar respuesta.
El Salvador ha ratificado el Convenio núm. 156 de la OIT sobre trabajadores con responsabilidades familiares y por tanto ha adquirido el compromiso de diseñar políticas que promuevan la conciliación entre el trabajo y la vida familiar. Políticas que deben partir del principio de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres.
Para la OIT, es fundamental que el diseño de esas políticas se haga a través del diálogo social puesto que las organizaciones de empleadores y de trabajadores tienen mucho que decir. En estos momentos estamos trabajando con ANEP para que algunas de sus empresas asociadas pongan en marcha un plan piloto con medidas específicas para promover esta conciliación. La misma importancia se le da al tema en el sector sindical, que lo incluye en las negociaciones colectivas.
Este documento es un esfuerzo conjunto de PNUD, ONU Mujeres y OIT para poner a disposición de los países una herramienta que les permita analizar, de manera sistemática, sus políticas sociales desde el punto de vista de género. Esta presentación debería ser el inicio de un proceso de reflexión con los actores nacionales, que permita realizar una auto-evaluación y recomendar medidas específicas para la integración de las necesidades de las mujeres en la protección social.
El hecho de que se presente en El Salvador no es casual. Entre otros factores:
- El Plan Quinquenal de Desarrollo 2012-2014 incluye, como instrumento fundamental para cumplir con sus metas, la creación de un Sistema de Protección Social Universal y políticas sociales estratégicas para garantizar un piso de protección social para toda la población.
- En los últimos años El Salvador se ha dotado de un marco legal moderno en materia de protección de los derechos de la mujer y combate a la violencia de género. En poco tiempo ha sancionado la Ley de igualdad, aquella para una vida libre de violencia para las mujeres y la ley general de prevención de riesgos en los lugares de trabajo, que también incorpora el combate a la discriminación por razones de género.
- Además, El Salvador cuenta con una política de igualdad de género que incorpora un eje específico denominado “Cuidado y protección social”.
Estoy convencido que un mundo mejor será aquel en el que hombres y mujeres podamos ejercer los derechos inherentes a nuestra libertad y estemos adecuadamente protegidos de las contingencias que tiene la vida, por sistemas financieramente sustentables.
Para ello son indispensables más y mejores empleos, creados a través de más y mejores empresas en países donde haya adecuadas políticas públicas tanto económicas como sociales. En fin, son indispensables democracias que funcionen.