Discurso del Director General, Guy Rider, durante el Encuentro tripartito "Prosperidad con equidad en países miembros del SICA"

28 de junio de 2013

Excelentísima Señora Presidenta de la República de Costa Rica,
Señoras y señores ministros de Estado,
Dirigentes de la Federación de Entidades Privadas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana
Directivos del Consejo Sindical Unitario de América Central, Caribe y México,
Colegas de la OIT,
Señoras y señores,

Excelentísima Señora Presidenta: es un honor estar en su país, país con una reconocida y respetada democracia.

Estar en un país en el que sus ciudadanas y ciudadanos decidieron, el siglo pasado, expresar su vocación pacifista aboliendo el ejército.

Estar en esta Nación en la que sus habitantes han desarrollado una profunda conciencia ambiental, al punto que se han puesto como meta, para el Bicentenario de su Independencia en 2021, convertirse en un país carbono neutral. Como lo señalara en mis palabras de apertura de la reciente Conferencia Internacional del Trabajo: “transitar hacia una economía baja en carbón como motor de desarrollo sustentable es, y se mantendrá, como un desafío central para el mundo del trabajo y para la OIT”.

Una comunidad nacional democrática, pacifista y comprometida con el medio ambiente sólo puede prosperar cuando las políticas son producto de amplios consensos sociales que se traducen en políticas de Estado, como es el caso de su país.

Me honra visitar este país al que han llegado ministras y ministros de trabajo, directivos de organizaciones empresariales y dirigentes sindicales de los países miembros del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), al momento que Costa Rica ejerce su presidencia pro tempore.

Me honra estar en presencia de autoridades de países cuyos mandatarios acordaron “avanzar hacia una Agenda para el Desarrollo que promueva el progreso social y económico incluyente. Dicha agenda deberá incorporar la generación de empleo productivo y trabajo decente como la prioridad más acuciante para impulsar la gobernabilidad democrática y el desarrollo sustentable”.

Dicha agenda recoge lo esencial de la misión de la OIT en el siglo XXI: contribuir con la paz universal promoviendo la justicia social, a través de la generación de pleno empleo formal y trabajo decente para todos.

Es una feliz circunstancia estar con Ustedes en este encuentro tripartito cuando en la recientemente concluida Conferencia Internacional del Trabajo se ha aprobado un nuevo marco de acción para promover y fortalecer el diálogo social, reconociendo que éste se encuentra en el corazón de la democracia y es indispensable para el desarrollo económico y social.

A casi un siglo de la creación de la OIT, la falta de suficientes empleos de calidad sigue en el centro de la agenda de la gente, de los países y de la comunidad internacional. A casi un siglo de la creación de la OIT el trabajo es una necesidad acuciante para millones de seres humanos.

Por eso, Señora Presidenta, me pareció importante aceptar su invitación para participar en este encuentro tripartito con el cual vuestra Presidencia del SICA busca destacar que los antiguos sueños de la integración centroamericana para el progreso de sus habitantes sólo se podrán seguir construyendo con la efectiva asociación de gobiernos y agentes productivos sobre la base sólida de los principios y derechos humanos fundamentales, entre los cuales el trabajo.
Como lo señala la Carta Democrática Interamericana de 2011: “La promoción y el fortalecimiento de la democracia requieren el ejercicio pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas, tal como están consagradas en la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, adoptada en 1998, así como en otras convenciones básicas afines de la OIT. La democracia se fortalece con el mejoramiento de las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores del Hemisferio”.

En América Central es patente el compromiso de la OIT con el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática. Por ello podemos afirmar que:

• El combate contra el trabajo infantil y sus peores formas es una contribución con dicho fortalecimiento.
• La generación de empleo para la juventud ayudará a mejorar las condiciones de seguridad ciudadana y la gobernabilidad.
• Más y mejores empresas permitirán más y mejores empleos, como lo señalara Usted señora Presidenta durante su discurso en la Conferencia Internacional del Trabajo el año pasado.
• La promoción de un piso de protección social constituye una herramienta útil para consolidar las democracias de los países miembros del SICA.
• El diálogo social es el instrumento más eficaz y eficiente para la creación de consensos.
La recuperación del espacio institucional del Consejo de Ministras y Ministros de Trabajo de los países miembros del SICA es un logro importante y espero beneficiarnos mutuamente de éste.

El conjunto de acuerdos a los que han llegado en poco tiempo, especialmente la Agenda Estratégica Regional para Asuntos Laborales y de Trabajo del Sistema de la Integración Centroamericana, muestra una voluntad política que debe traducirse en beneficios concretos para la gente, especialmente más y mejores empleos. Confiamos que trabajadores y empleadores encuentren en dicha Agenda Estratégica un espacio de convergencia que les permita hacer realidad las prioridades allí recogidas:

• Promover mayores oportunidades para que las poblaciones dispongan de empleo productivo y trabajo decente
• Aumentar la cobertura, la eficacia y la sostenibilidad de la protección social
• Promover el cumplimiento efectivo de las normas, principios y derechos fundamentales en el trabajo
• Fortalecer el tripartismo y el diálogo social

En la tarea por traducir en resultados concretos dicha agenda, e ir moldeando un proceso de desarrollo que tenga en su centro a la persona humana, pueden contar con el apoyo de la OIT. Estoy comprometido a que la OIT preste servicios de calidad que estén a la altura de los desafíos que presenta el mundo del trabajo al desarrollo de sus países.

La gran ventaja de la Oficina que me honro en dirigir es que sirva a una Organización que tiene en la participación de empleadores y trabajadores la garantía de que nuestro quehacer institucional se oriente hacia la generación de resultados en el mundo real, en la economía de la gente y sus familias así como en el trabajo de las personas.

La convicción de que el trabajo no es una mercancía ha sido de una potencialidad humanizadora que distingue el progreso integral, el desarrollo humano de la mera acumulación de productos y el crecimiento económico.

• El reconocimiento de la libertad de asociación y la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva es una contribución a la humanización del mundo del trabajo.
• La eliminación del trabajo forzoso u obligatorio en una contribución para vivir en un mundo más civilizado.
• La abolición del trabajo infantil es una contribución a la creación de un mundo más humano.
• La eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación es un aporte decisivo para un mundo más igual.

El respeto por la dignidad humana es lo que sustenta el quehacer normativo de la OIT. Las normas internacionales del trabajo, que han sido recogidas en sus ordenamientos jurídicos, deben ser efectivamente cumplidas. Dicho cumplimiento es una tarea que exige un compromiso de los actores sociales, de los administradores del Estado de Derecho y de la vigilancia de los ciudadanos.

Quisiera compartir con Uds. algo que señalé en la reciente Conferencia Internacional del Trabajo: el involucramiento de la OIT con las empresas. De la calidad del mismo dependerá la pertinencia de la OIT en el presente y futuro. Es evidente que necesitamos conectarnos mejor con las realidades de las empresas y responder más adecuadamente a sus necesidades. Espero contar con sus ideas y apoyo para que la OIT solvente adecuadamente este desafío.

América Latina debe crecer a 7.5% anual para superar la pobreza en 2030. Según el Banco Mundial “Latinoamérica no es solamente la región más desigual del planeta, con enormes diferencias entre la población más pobre y la más rica, sino además muestra grandes diferencias en los resultados de esa lucha. Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay han sido los países más dinámicos en estos últimos quince años, seguidos de la región andina y finalmente México y América Central. En el Cono Sur la extrema pobreza afecta actualmente al 10,6% de la población, al 15,2% en la región andina y el 16,4% en México y América Central, en total unos 80 millones de latinoamericanos”.

La tarea que tienen por delante es que la democracia demuestre su eficiencia para eliminar la pobreza permitiendo una economía que funcione para esos hombres y mujeres que constituyen el 16.4% de vuestra población.

La principal herramienta para lograr un combate sostenible contra la pobreza es la generación de más y mejores trabajos. El rol de los salarios en dicho combate es crucial y también la promoción de la formalización de empresas y sus trabajadores.

El gran desafío de América Latina es absorber la economía informal. Esa será la prioridad en los próximos 20 años. Que el 50% de la actividad productiva no tenga responsabilidad frente al Estado es un costo enorme. Por eso es que cada vez más los países quieren la formalización. El desarrollo pasa por ahí.

Ello es particularmente cierto en el caso de sus países.

Sé que de forma tripartita estamos trabajando en diversos municipios de sus países. Debemos profundizar la dimensión local de la promoción de la formalización de empresas y sus trabajadores para que cada vez más mujeres y hombres puedan ver incorporadas sus energías productivas al esfuerzo nacional por el desarrollo.

Sociedades donde una gran mayoría tenga que sobrevivir en la informalidad y los menos puedan progresar ven mermadas su gobernabilidad democrática.

Los desafíos respecto de sus conciudadanos no son menores que los que se les plantearon a sus predecesores. Hoy también se necesitan dirigentes de gran calibre tanto como de colectivos de mujeres y hombres comprometidos con el progreso para hacer alianzas transversales a favor del trabajo decente, la justicia social y la gobernabilidad democrática. Ello además de valor político tiene positivos impactos socioeconómicos.
Poner a las personas en el corazón de las políticas públicas y de las decisiones económicas privadas es rentable para las sociedades y sus integrantes.
En dicha tarea Ustedes siempre pueden contar con el apoyo de la OIT.