Discurso de Virgilio Levaggi durante el lanzamiento oficial de la Estrategia Nacional de Empleo-Costa Rica, 2014

14 de agosto de 2014

Señor Presidente Constitucional de la República
Señores Ministros de Economía, Industria y Comercio y de Trabajo y Seguridad Social
Distinguidas autoridades del país
Señor Director CINTERFOR
Señoras y Señores:
El pasado mayo, el Consejo de Gobierno acordó colocar el empleo como objetivo estratégico institucional del Estado Costarricense para combatir la pobreza y la desigualdad.
Agradezco la oportunidad que se ha brindado a la OIT de cooperar en la formulación de la Estrategia Nacional de Empleo y Producción. Al respecto el Asistente del Director General para Políticas de la OIT, vuestro compatriota José Manuel Salazar, me indicó que encontraba sólido el documento que conoció y en línea con las mejores prácticas de la OIT.
1. Dicha Estrategia hace eco de las aspiraciones que recoge el Pacto Mundial por el Empleo, aprobado por las representaciones tripartitas (gobiernos, empresarios y trabajadores) de los Estados miembros de la OIT, en 2009. El Pacto propone políticas centradas en el empleo para que los países las adapten en función de sus necesidades, guiado por los compromisos asumidos por la OIT y sus mandantes en la “Declaración sobre la justicia social para una globalización equitativa” (2008).
A fines de 2011, la Canciller Merkel y los responsables de la OCDE (a la cual aspira Costa Rica), la Organización Mundial del Comercio, la OIT, el FMI y el Banco Mundial señalaron que “Sólidas políticas macroeconómicas tienen que ir mano a mano con esfuerzos para aumentar el empleo inspirados en la Agenda de Trabajo Decente de la OIT y del Pacto Mundial por el Empleo adoptado en 2009”.
La atención a la generación de empleo es prioritaria en países como los Estados Unidos. Allí el Congreso estableció que los objetivos estatutarios de la política monetaria –recogidos en el Acta de la Reserva Federal- son fomentar pleno empleo, precios estables y tasas de interés moderadas a largo plazo.
El Pacto por México -suscrito por el PRI, el PAN y el PRD en 2012, para realizar reformas específicas que proyecten a su país hacia un futuro más próspero- señala: “El mejor instrumento para terminar con la pobreza es el empleo. El Estado debe generar las condiciones que permitan el crecimiento económico que resulte en la creación de empleos estables y bien remunerados”.
Los gobiernos del Presidente Lula son ejemplos de lo puede lograr una gran coalición con los actores del mundo productivo -empleadores y trabajadores- alrededor del objetivo de generar más y mejores empleos, a partir de la articulación de políticas económicas y sociales. Durante su administración, en Brasil, se crearon un promedio de 100 mil puestos de trabajo formales por mes, con carteira assinada.
2. Si se acepta la posibilidad de gerenciar el gran cambio en que vivimos y no sólo ser sujetos pasivos del mismo, entonces se puede pretender civilizar la globalización a partir de la humanización de la economía, poniendo en su corazón al mundo del trabajo… en cuyo centro debe estar la persona.
En “Hard choices” (2014) la ex-Secretaria de Estado norteamericana, recuerda su conferencia, sobre “Globalización y el próximo Milenio” de 1999 en la que se preguntaba si una mayor interdependencia económica llevaría a mayor crecimiento, estabilidad e innovación para la gente alrededor del mundo. Ella sugirió, en aquella ocasión, que “había que poner rostro humano a la economía global dando a los trabajadores en todo el mundo una participación en el crecimiento económico, dotándolos de los recursos para que alcanzaran sus beneficios”. Concluye la Sra. Clinton que hoy la urgencia de estas preocupaciones sólo se ha intensificado.
Una cosa es que la economía crezca y otra que se afirme un modelo de desarrollo que merezca el calificativo de humano.
Un modelo de desarrollo que merezca dicho calificativo pone a la gente primero. Ese modelo genera bienestar compartido y, por ello, es sustento adecuado para la gobernabilidad democrática.
Un desarrollo que merezca el calificativo de humano debe generar trabajo decente.
Más y mejores empleos generados por más y mejores empresas son indispensables para que en la prosperidad participen las grandes mayorías.
En la Costa Rica de todos la cantidad y la calidad del trabajo deben ir de la mano.
3. El trabajo ha sido, es y será componente sustantivo del contrato social que sustenta la gobernanza de las democracias. El empleo de calidad sigue siendo el medio principal para que las personas definan su identidad y su posición en la sociedad pues permite participar en la vida productiva y generar ingresos, contribuye con la formación de la autoestima y la realización personal; además es el camino idóneo para salir de la pobreza de forma definitiva.
El trabajo que dignifica y permite el desarrollo de las propias capacidades no es cualquier trabajo; no es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso digno y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquél que excluye el diálogo tripartito, ni el que no respeta la libertad sindical.
Trabajo decente es aquella ocupación productiva que es justamente remunerada y que se ejerce en condiciones de libertad, equidad, seguridad y respeto a la dignidad humana.
Trabajo decente es el que se merecen todos y cada uno de los costarricenses.
4. La asociación del Ministerio de Trabajo con el de Economía evidencia la naturaleza multisectorial del crecimiento económico con generación de empleo.
La Estrategia no ignora que uno de los problemas de la Patria Grande Latinoamericana es su crecimiento económico moderado, a lo largo del tiempo, debido al bajo crecimiento de la productividad1.
Poner la política laboral en el corazón del proceso de toma de decisiones económicas, tanto públicas como privadas, es crucial para que la persona retorne al centro de la política y de la economía y para que la democracia sea más democracia.
Poner el empleo en el corazón del desarrollo es poner a la gente primero.
La Estrategia que hoy se presenta será mejorada por la interacción con los agentes productivos y con instituciones públicas a nivel nacional y local. La Estrategia debe sustentarse en alianzas sólidas con emprendedores y trabajadores.
6. Con la Estrategia que se anuncia, creo que Costa Rica se coloca -como en otros momentos de su historia- a la vanguardia. Esta vez, en la primera línea de los esfuerzos por un desarrollo que merezca el calificativo de humano a partir de un compromiso con el trabajo de la gente y con la gente que trabaja y produce.
Confío, Sr. Presidente, que la OIT pueda ser útil en la ejecución de esa Estrategia. Entendemos que ella es responsabilidad de la ciudadanía de su país y de sus legítimas autoridades.
Concluyo con una idea del Director General de la OIT: “Si no hay empleos suficientes, no puede haber un crecimiento económico sostenible. Si la economía no puede crecer, no puede crear empleos”. Esta lógica, que parece evidente, no lo ha sido tanto en la historia económica del último siglo. Por ello creo que la Estrategia Nacional de Empleo y Producción de Costa Rica es una orientación positiva para el sendero que debe recorrer vuestra democracia hasta al Bicentenario de la Independencia Nacional.
Vuestro país, al igual que el mío, cumplirá el Bicentenario de su Independencia en 2021. Confío que, en dicha fecha, peruanos y costarricenses no sólo conmemoremos una efeméride patria más sino que todos nuestros compatriotas tengan motivos para celebrar dicho aniversario porque viven en democracia, tienen trabajo y pueden progresar.


1 “Esta tendencia merece atención de parte de los gobiernos y de los actores sociales. El crecimiento de la productividad es una condición necesaria, aunque no la única, para aumentos sostenibles en los niveles de vida de la población. Algunos de los factores asociados con el bajo crecimiento de la productividad son la falta de inversión y crédito, la volatilidad macroeconómica, los déficits de infraestructura, la escasa innovación tecnológica, la desarticulación entre el sistema educativo y el mercado de trabajo y la insuficiencia de las políticas de desarrollo productivo. Una de las causas que la OIT y otras instituciones han enfatizado es la falta de diversificación productiva y la poca articulación entre los sectores económicos”; Ryder, G.; Informe del Director General a la XVII Reunión Regional Americana de la OIT; n.48s.