Nelson Mandela (1918-2013)

Declaración de Guy Ryder, Director General de la OIT, sobre la muerte de Nelson Mandela

5 de diciembre de 2013

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Hoy, un país, un continente y el mundo entero están unidos en el dolor y lamentan la muerte de Nelson Mandela, uno de los verdaderos gigantes de nuestro tiempo. De manera personal, y en nombre de la Organización Internacional del Trabajo, expreso mi más sentido pésame a su familia y mi profunda simpatía a las personas y al Gobierno de Sudáfrica.

Hemos perdido un paladín de la libertad, de la tolerancia y del diálogo. Con gracia, humildad y dignidad sobresalió entre todos nosotros en la búsqueda de la paz y la justicia social. Su pasión, su compromiso, su perseverancia, su integridad y, sobre todo, su humanidad enriquecieron al mundo.

Nelson Mandela personificó los valores de la OIT: libertad, equidad, seguridad y dignidad. Estos valores estuvieron en el corazón de su misión por la lucha contra el apartheid y en su esfuerzo por lograr los objetivos de desarrollo nacionales. Él, quizás más que ninguna otra persona, tuvo una profunda comprensión del papel del trabajo para alcanzar una sociedad justa. Para él, el trabajo decente significaba “el derecho no sólo a sobrevivir sino a prosperar y a tener una calidad de vida digna y gratificante”.

En 1990, la OIT tuvo el privilegio de recibir a Nelson Mandela, entonces Vicepresidente del Congreso Nacional Africano, en ocasión de la 77.a reunión de su Conferencia Internacional del Trabajo.

Con una sinceridad conmovedora agradeció a nuestros mandantes el apoyo en la lucha contra el régimen del apartheid y declaró ante nuestra asamblea: “Todos nosotros en la Isla de Robben y en otras cárceles podíamos escuchar con mucha claridad sus voces que demandaban nuestra liberación. Esto nos sirvió de inspiración.” Él pidió que “caminemos juntos la última milla”. La OIT se siente honrada por haber desempeñado su pequeño papel en ese recorrido. En 2007, la OIT le otorgó el primer Premio sobre Investigación de Trabajo Decente. Para nosotros, Nelson Mandela será una fuente de inspiración permanente.

En este momento de tristeza, también celebramos la vida y la sabiduría de este extraordinario ser humano. Él nos dio motivo para creer que la esperanza sigue viva aún en las horas más oscuras, que la justicia puede prevalecer, y que lo que parece imposible puede ser alcanzado.

Que cada uno de nosotros, en su ámbito respectivo, honre la memoria de este gran hombre comprometiéndose a perseguir el ideal de justicia social a través del diálogo pacífico en este mundo turbulento. Sería bueno que prestáramos atención a su llamado: “Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos.”