Me niego a aceptar que juntos no podamos poner fin al trabajo infantil en esta generación"
Kailash Satyarthi, premio Nobel de la paz de 2014, en la Cumbre sobre el Mundo del Trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 11 de junio de 2015
Un destacado defensor de la educación universal y la participación de niños y niñas en la campaña contra el trabajo infantil, Kailash Satyarthi, junto con Malala Yousafzai, recibieron el premio Nobel de la paz en 2014 por su “lucha contra la represión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”.
La OIT lleva trabajando con el Sr. Satyarthi desde principios de los años noventa a través de la Fundación Child Workers in Asia y de la pionera organización para los niños que fundó, Bachpan Bachao Andolan (Campaña para Salvar a la Infancia), que contribuyó al desarrollo del enfoque integrado basado en zonas de la OIT para luchar contra el trabajo infantil. Después, la OIT colaboró con el Sr. Satyarthi a través de la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil, creada con apoyo de la OIT para defender una nueva norma para combatir el trabajo infantil en sus peores formas. Después de cruzar 107 países en la primavera de 1999, la Marcha Mundial llegó a Ginebra, donde la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó por unanimidad el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182). Con 180 ratificaciones, rápidamente se ha convertido en el Convenio de la OIT más ratificado.
El premio Nobel de la paz es un tributo a la valentía, perseverancia y principios de la UGTT, la UTICA y sus socios. Saludo su compromiso con los derechos humanos y la democracia. La OIT se complace de estar asociada con ellos y sus actividades."
Guy Ryder, Director General de la OIT
En 2015, el premio Nobel de la paz fue concedido al Cuarteto de Diálogo Nacional Tunecino, la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), la Confederación de Derechos Humanos Tunecina para la Industria, el Comercio y la Artesanía (UTICA), la Liga Tunecina de Derechos Humanos (LTDH) y la Orden Tunecina de Abogados (ONAT), que facilitaron una negociación y un acuerdo pacíficos sobre una nueva constitución adoptada en 2014.
Esto llegó como la consecuencia natural del trabajo previo de la OIT de apoyo a la UGTT y UTICA para desarrollar un contrato social para Túnez en 2012, en parte a través de un proyecto sobre el diálogo social de la OIT financiado por Noruega. El contrato social que resultó de dicho trabajo fue firmado el 14 de enero de 2013 y marcó un hito en el avance político en el país.
En 2014, con la ayuda de la OIT, el Ministro de Asuntos Sociales de Túnez también formuló un proyecto de ley que establecía las funciones primarias y las modalidades del Consejo de Trabajo Nacional.