El futuro del trabajo - Principales tendencias

Para garantizar la equidad y la prosperidad de las sociedades, es fundamental resolver la desigualdad de ingresos

23 de febrero de 2017

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Uno de los desafíos más complejos de cara al futuro del trabajo será reducir la desigualdad de ingresos, la cual se mide con el coeficiente de Gini y se mantiene extremadamente elevada en gran parte de los países en desarrollo y emergentes. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe se observa un coeficiente de Gini de casi 50 puntos. Asimismo, en África, algunas partes de Asia y el Pacífico, donde el importante crecimiento económico del último decenio fue distribuido de manera desequilibrada, la considerable desigualdad de ingresos socava los esfuerzos emprendidos para erradicar la pobreza. En regiones de ingreso alto como América del Norte, Europa y Asia Central, se observa que la desigualdad de ingresos se sitúa cerca de máximos históricos y no se espera que disminuya.

Ilustración: Coeficiente de Gini promedio por región, último año con datos disponible


Un elevado nivel de desigualdad de ingresos puede afectar el contrato social y socavar la cohesión social y el buen funcionamiento de las sociedades democráticas. Además, este fenómeno subyace parcialmente a la reducida demanda agregada que se ha observado en años recientes, lo cual podría autoalimentar un ciclo de baja productividad y de crecimiento económico estancado. Es necesario aplicar políticas adecuadas para garantizar que el contrato social abarque a los grupos más vulnerables de la sociedad e involucre a todos los actores, incluidos aquellos que operan entre fronteras nacionales. En particular, hace falta centrarse en distribuir de manera más equitativa y justa los recursos entre la sociedad.