Inclusión laboral de personas con discapacidad
Una apuesta por la diversidad
2 de diciembre de 2024
La inclusión de personas con discapacidad genera oportunidades para la innovación y mejora la competitividad de las empresas. Su exclusión representa para los países enfrentar una posible pérdida de hasta el 7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
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María Eugenia QuintanaPunto focal de inclusión de personas con discapacidad de la OIT Argentina
La diversidad es un valor esencial en toda sociedad, tanto en el sector público como el privado. Se trata de un tema cada vez más relevante alrededor del mundo: la inserción laboral de las personas con discapacidad contribuye a crear espacios de trabajo más inclusivos, diversos y positivos.
Pero asegurar la inclusión y la accesibilidad es un desafío de largo aliento. En Argentina, según los últimos datos de la Agencia Nacional De Discapacidad (ANDIS), en uno de cada cinco hogares vive al menos una persona con discapacidad. A su vez, solo trabajan dos de cada diez personas con discapacidad en edad laboral. En muchos casos, estas personas solo acceden a empleos informales, con brechas salariales y entornos inadecuados, con acuerdos laborales no regulados ni registrados.
Las personas con discapacidad no constituyen una minoría: representan al 15 por ciento de la población mundial. Por ese motivo, incorporarlas en los equipos de trabajo mejora la cultura laboral dentro de las empresas u organizaciones y aporta nuevas miradas e ideas. Además, la inclusión de personas con discapacidad genera oportunidades para la innovación y mejora la competitividad de las empresas. Hablamos de que su exclusión representa para los países enfrentar una posible pérdida de hasta el 7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La inclusión efectiva no ocurre de manera espontánea: requiere de esfuerzos coordinados por los gobiernos, las organizaciones de empleadores y los sindicatos, junto con una amplia red de actores de la sociedad civil. Es cambiar el paradigma y poner el foco en las capacidades de la persona que busca un trabajo por sobre la discapacidad. También, el compromiso conjunto y colaborativo es necesario para adaptar los entornos y procesos de acuerdo con las necesidades de estas personas. Del mismo modo, es clave identificar y eliminar las barreras, visibles e invisibles, que obstaculizan el acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones.
Se trata de “ajustes razonables” o adaptaciones necesarias de bajo costo: un escritorio ajustable, un espacio tranquilo o una modificación menor en el horario. Sin embargo, tiene un impacto muy significativo en la calidad de vida y en la productividad de estas personas. Más allá de los aspectos físicos, la adaptación también implica fomentar un entorno de respeto y colaboración.
En este aspecto, el principio “Nada de ellos sin ellos” es especialmente relevante. Para impulsar un cambio cultural en las empresas, las voces de las personas con discapacidad deben ser validadas y escuchadas. Garantizar su participación en la creación de políticas laborales inclusivas asegura verdaderas herramientas de cambio.
La Oficina de País de Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la Argentina desempeña un papel crucial en derribar las barreras estructurales que impiden la inclusión laboral plena.
Junto a los constituyentes tripartitos —gobiernos, organizaciones de empleadores y organizaciones de trabajadores—, la OIT ofrece apoyo técnico para avanzar en la implementación de todas las recomendaciones que da la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPDP). Así, la Oficina incorporó una estrategia de inclusión laboral de personas con discapacidad, en el marco del IV programa de trabajo decente por país (PTDP).
En esta estrategia, la sensibilización cumple un papel fundamental. Asimismo, se destacan acciones para generar capacitaciones y formaciones, que permitan a las empresas generar espacios inclusivos y a las personas con discapacidad desarrollarse de manera independiente en sus espacios de trabajo. La OIT enfoca el proceso de inclusión laboral desde una perspectiva de derechos, abordando temas de igualdad de género y diversidad generacional y cultural, que también influyen en la situación de desventaja de las personas con discapacidad.
En definitiva, promover un mercado de trabajo inclusivo es una oportunidad para construir sociedades más justas, innovadoras y prósperas. El compromiso por la diversidad es más que una necesidad: también es una apuesta que genera beneficios para todas las personas y a la sociedad en su conjunto.