5 preguntas

Promover el trabajo decente a través de la conducta empresarial responsable en Argentina

Las empresas poseen la capacidad de contribuir de manera positiva en la promoción del trabajo decente en sus áreas de influencia. Integrar la conducta empresarial responsable en sus operaciones y cadenas de suministro no solo mejora su desempeño, sino que impulsa a una transición productiva eficiente, competitiva, socialmente justa y ambientalmente sostenible.

2 de diciembre de 2025

A continuación, se aborda por qué es relevante adoptar este enfoque, cómo puede implementarse, qué normativa lo respalda, qué experiencias recientes se han desarrollado en sectores productivos en Argentina y cómo contribuye la OIT para avanzar en esta dirección.

1#

¿Por qué es relevante para las empresas incorporar la conducta empresarial responsable en sus operaciones y cadenas de suministro?

La conducta empresarial responsable (CER) representa una expectativa clave hacia las empresas: que operen en observancia de los derechos humanos tanto en sus actividades directas como en sus relaciones comerciales. Esta expectativa no se limita al cumplimiento normativo, sino que incluye también a la prevención, mitigación y reparación de posibles impactos negativos sobre las personas y el ambiente.

Incorporar la CER en las políticas y sistemas de gestión no solo responde a exigencias éticas y legales, sino que ofrece beneficios concretos para las empresas. Les permite:

  • mejorar la productividad en el corto plazo,
  • disminuir riesgos potenciales,
  • fortalecer la capacidad de respuesta a mercados más exigentes,
  • generar alternativas para reducir costos y acceder a financiamiento,
  • lograr una mejor relación con sus grupos de interés o partes interesadas, y
  • adaptarse a la creciente normativa que vela por el respeto de los Derechos Humanos en las cadenas de valor[1].

Para avanzar en este camino, las empresas cuentan con una herramienta fundamental: la debida diligencia en derechos humanos y laborales. Este proceso, preventivo y dinámico, se basa en la participación significativa de todas las partes interesadas —incluidas las personas trabajadoras— y permite identificar, prevenir, mitigar y responder ante las consecuencias negativas que puedan surgir en sus operaciones, productos o servicios. La debida diligencia requiere diálogo social y una mirada colectiva, orientada a garantizar el respeto de los derechos humanos y a promover el trabajo decente en toda la cadena de suministro.

2#

¿Cuáles son los principales instrumentos internacionales que orientan la conducta empresarial responsable?

A nivel global, existen tres instrumentos internacionales que se han consolidado como referencias clave para orientar la conducta empresarial responsable. Estos documentos expresan expectativas claras sobre cómo deben actuar las empresas para respetar los derechos humanos y laborales, y están alineados en su enfoque, complementándose mutuamente.

  • La Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social (Declaración EMN), adoptada por la OIT y consensuada por gobiernos, empleadores y trabajadores, ofrece orientaciones concretas para que las empresas potencien su impacto positivo en el desarrollo económico y social. En Argentina, se ha definido un Punto Focal Nacional para promover activamente sus principios a nivel local.
  • Por su parte, las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, formuladas por los gobiernos a las empresas con operaciones internacionales, orientan a las empresas en sus contribuciones positivas al desarrollo económico, ambiental y social, al tiempo buscan minimizar los posibles impactos negativos asociados a sus actividades. Estas directrices abarcan todas las áreas clave de la responsabilidad empresarial, incluyendo derechos humanos, laborales, medio ambiente, lucha contra el cohecho, protección al consumidor, divulgación de información, ciencia y tecnología, competencia y tributación.
  • Por último, los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos ofrecen un marco normativo ampliamente respaldado por actores internacionales, estatales y de la sociedad civil. Basados en el enfoque de “Proteger, Respetar y Remediar”, estos principios establecen responsabilidades tanto para los Estados como para las empresas, y proporcionan criterios para evaluar el respeto de los derechos humanos en el ámbito empresarial.

3#

¿Cómo pueden las empresas incorporar la conducta empresarial responsable en sus prácticas de gestión y qué herramientas tienen a disposición para hacerlo?

Las empresas pueden integrar la conducta empresarial responsable mediante políticas internas alineadas con estándares internacionales, evaluaciones de riesgos en derechos laborales y ambientales, y mecanismos de debida diligencia de manera concreta y adaptada a sus necesidades. La OIT, en colaboración con socios estratégicos, como la Organización Internacional de Empleadores (OIE), ha puesto a disposición herramientas que facilitan este proceso.

Una de ellas es la herramienta de autoevaluación basada en la Declaración EMN, que facilita a las empresas comparar sus políticas y prácticas con los principios internacionales en materia laboral y social. Es aplicable a organizaciones de todos los tamaños y sectores, y promueve una revisión interna orientada a la mejora continua.

También está disponible el Compliance Assessment Tool (CAT) del programa Better Work, diseñado para evaluar el cumplimiento de las normas internacionales fundamentales del trabajo y de la legislación laboral nacional directamente en el lugar de trabajo. Esta herramienta resulta especialmente útil para empresas que operan en sectores con alta exposición a riesgos laborales.

Por último, las empresas pueden recurrir a las herramientas de debida diligencia desarrolladas para promover los derechos humanos y fundamentales del trabajo. Se trata de una serie de guías, cuestionarios y recursos para identificar, prevenir, mitigar y remediar riesgos laborales en sus operaciones y cadenas de suministro. Son flexibles y adaptables a distintos sectores y contextos regionales, facilitando una implementación efectiva y participativa.

En conjunto, estos recursos ofrecen a las empresas un marco operativo para avanzar hacia modelos de gestión más responsables, sostenibles y alineados con los estándares internacionales.

4#

¿Qué experiencias recientes se han desarrollado en Argentina para promover la conducta empresarial responsable en sectores productivos específicos?

En marco de la asistencia técnica de la Oficina de País de la OIT para la Argentina y en articulación con actores clave del mundo del trabajo, se han impulsado iniciativas concretas orientadas a promover prácticas empresariales sostenibles basadas en el respeto de los derechos humanos y laborales, con un enfoque adaptado a las particularidades de cada cadena de valor.

En la cadena vitivinícola, se implementó el protocolo SustentArg, una herramienta desarrollada junto a Bodegas de Argentina que promueve el desarrollo sostenible en los establecimientos que integran esta cadena de valor.

En el sector agropecuario, se puso en marcha la certificación empresarial Prácticas Laborales Sostenibles, una iniciativa del RENATRE con asistencia de la OIT, que reconoce a las empresas rurales que cumplen con la normativa laboral nacional y aplican una gestión responsable.

Por su parte, en la cadena automotriz se elaboró la guía Conducir con perspectiva, que reúne recomendaciones elaboradas de manera participativa con representantes del sector. Con base en procesos de autoevaluación, capacitación y concertación, brinda orientaciones para identificar oportunidades de mejora en materia de derechos humanos.

Finalmente, para el sector textil y de confecciones se desarrolló el conjunto de herramientas ¡Buen trabajo!, diseñadas tanto para marcas que operan con proveedores locales como para talleres que forman parte de la cadena extendida de producción, y que abordan los riesgos laborales específicos del sector a partir de una evaluación previa.

5#

¿Cómo contribuye la OIT en la promoción la conducta empresarial responsable en los sectores productivos de Argentina?

Con su mandato, experiencia y conocimientos especializados en el ámbito laboral, su enfoque normativo del desarrollo y su estructura tripartita basada en el diálogo social, la OIT se encuentra en una posición única para promover la conducta empresarial responsable (CER) como un camino estratégico para la realización del trabajo decente en las cadenas de suministro.

En este marco, alienta a las empresas —sin importar su tamaño o sector— a orientar sus operaciones con los principios consagrados en las normas internacionales del trabajo y, en particular, con las orientaciones de la Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social.

Para acompañar este proceso, la OIT pone a disposición herramientas integradas, prácticas y multidisciplinarias que permiten a las empresas avanzar en la implementación de la CER de manera concreta. Estos recursos facilitan la autoevaluación, el cumplimiento normativo y la debida diligencia en derechos humanos y laborales. Su carácter escalable es una de sus principales fortalezas: pueden ser aplicadas en diversos sectores, territorios y públicos, lo que los convierte en instrumentos valiosos para construir entornos laborales más justos, sostenibles y alineados con los estándares internacionales.

La invitación está abierta: cada empresa puede encontrar en estas herramientas un punto de partida para transformar sus prácticas y contribuir desde su sector al trabajo decente.

[1] Ver por ejemplo: Directiva sobre diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial, Directiva 2024/1760 del Parlamento Europeo y del Consejo.

Proyectos relevantes

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Proyecto CERALC - Fase II

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