OIT apoya diálogo sindical en Colombia en conmemoración al Día de los Cuidados y el Apoyo
Las principales centrales sindicales de Colombia (CUT, CTC y CGT), junto con la Internacional de Servicios Públicos (ISP) y con el apoyo de la OIT y la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES), realizaron el evento “El cuidado como derecho: desafíos para garantizar el trabajo decente”, un espacio para reflexionar sobre el reconocimiento del cuidado como un derecho humano y su vínculo con la justicia social, la equidad de género y el trabajo decente.
3 de noviembre de 2025
El encuentro reunió a representantes sindicales, organizaciones de trabajadoras del cuidado y entidades de servicios públicos, reafirmando el compromiso colectivo de avanzar hacia la construcción de un sistema nacional de cuidados público, universal y corresponsable, que reconozca el valor económico y social del trabajo del cuidado y promueva la redistribución de estas tareas entre el Estado, las empresas, las comunidades y los hogares.
El primer panel abordó los desafíos normativos, sociales y laborales que implica reconocer el cuidado como un derecho humano y una responsabilidad colectiva. Alejandra Trujillo, coordinadora de proyectos de la FES destacó la reciente Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que marca un hito histórico al reconocer el cuidado como un derecho autónomo que los Estados deben garantizar, redistribuir y valorar. Este pronunciamiento, explicó, obliga a repensar las políticas públicas y los marcos laborales desde una perspectiva de derechos.
Por su parte, Adriana Sierra, coordinadora regional del proyecto Integramos de la OIT, destacó cómo la carga de cuidados afecta el acceso de la población migrante en Colombia al trabajo decente y su reconocimiento laboral. Señaló que muchas personas migrantes, especialmente mujeres (que representan más del 50% de esta población), trabajan en el sector de cuidados en condiciones de informalidad y sin redes de apoyo familiar, lo que limita su inserción laboral. “¿Cómo accedo al trabajo si no tengo con quién dejar a mis hijos?”, cuestionó.
Dory Capera, directora del Departamento de la Mujer de la CUT, destacó que la reforma laboral busca traducir el reconocimiento del derecho al cuidado en avances concretos para las y los trabajadores, basándose en tres ejes: protección del trabajo decente, formalización del empleo y equidad. Señaló que el sector del cuidado requiere una regulación más sólida para democratizar las relaciones laborales y garantizar seguridad social, especialmente en zonas rurales y en el trabajo doméstico, retomando el Convenio 189 de la OIT. Resaltó medidas como las jornadas flexibles para personas con responsabilidades de cuidado, el impulso al aumento de la licencia de paternidad, y la inclusión LGBTIQ+ en licencias parentales.
Cerrando el panel, intervinieron Jhon Jairo Caicedo, presidente de la CTC, y Alexander Paul, representante de la CGT, quienes coincidieron en la necesidad de que el movimiento sindical continúe fortaleciendo la agenda del cuidado desde una perspectiva de derechos. Caicedo destacó que la economía del cuidado ya forma parte de la agenda nacional de la CTC, insistiendo en que debe ser reconocida en todos los ámbitos y espacios y llamando a las organizaciones a multiplicar estas reflexiones en sus bases. Por su parte, Paul advirtió que, aunque existen normas sobre el derecho al cuidado, su cumplimiento es aún débil, especialmente en el sector público. Ambos coincidieron en que el desafío ahora es pasar del reconocimiento a la acción, fortaleciendo la incidencia sindical y el seguimiento al cumplimiento de los convenios internacionales ratificados por Colombia.
El segundo panel, moderado por Susana Barria de la ISP, visibilizó la realidad de las trabajadoras y trabajadores remunerados del cuidado, cuyas labores son esenciales para el bienestar colectivo, pero que con frecuencia enfrentan precarización, bajos salarios y falta de protección social.
Representantes de diversos sectores —trabajo doméstico, salud, primera infancia, discapacidad, adulto mayor y atención a habitantes de calle— coincidieron en la urgencia de dignificar y formalizar el trabajo de cuidado. Ana Salamanca, de la Intersindical de Trabajo Doméstico, subrayó que las trabajadoras domésticas han logrado avances legislativos gracias a la organización sindical, pero aún enfrentan discriminación y ausencia de seguridad social plena. Desde el sector salud, Jenny Liliana Ruiz (ANTHOC) cuestionó: “Nosotros damos cuidado, pero ¿quién cuida de nosotros?”, destacando los riesgos físicos y emocionales que enfrenta el personal de primera línea.
Fabio Melo (SINDISTRITALES) y Daissy Duarte (SINTRADISTRITALES) denunciaron la creciente tercerización y privatización de los servicios de cuidado, que debilitan el carácter público del trabajo de cuidado y precarizan estos empleos. A su vez, María Cecilia Ramírez (UTRADEC) y Xiomara García (SUNET) resaltaron la importancia de fortalecer la formación y cualificación profesional del personal cuidador, especialmente en educación inicial y atención social. El panel concluyó con un llamado a la unidad sindical y a que el Estado asuma la responsabilidad de cuidar a quienes cuidan, integrando las demandas de las trabajadoras remuneradas del cuidado en el diseño del futuro sistema nacional.
Lanzamiento de la publicación de la OIT: “Cuidando desde el territorio”
El evento culminó con la presentación del documento de la OIT titulado “Cuidando desde el territorio: Experiencias de cooperativas y entidades de la economía social y solidaria en América Latina”, a cargo de Carolina Pava, Oficial Nacional de Género de la oficina en Colombia de la OIT.
La publicación recoge los resultados del modelo de intervención Care.Coop implementado desde 2023 en Colombia, Honduras y Bolivia, y que busca promover el trabajo decente en los cuidados comunitarios a través del fortalecimiento de capacidades de cooperativas y otras entidades de la Economía Social y Solidaria (ESS).
El documento analiza cómo, en la región, las mujeres dedican casi el triple de tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado —una de las raíces más profundas de la desigualdad de género en el empleo—. Frente a ello, el modelo Care.Coop propone una intervención multinivel (micro, meso y macro) para reconocer, redistribuir y reducir ese trabajo no remunerado, garantizar trabajo decente en el cuidado remunerado, promover la representación de quienes lo ejercen en instancias de diálogo social y fortalecer tanto las capacidades comunitarias como los marcos institucionales de las políticas de cuidado.
En Colombia, la implementación de Care.Coop se centró en las regiones Caribe (La Guajira y Cesar) y Pacífica (Chocó y Valle del Cauca), donde se mapearon diez organizaciones que proveen cuidados comunitarios, todas lideradas por mujeres y con profundas raíces territoriales.
Las organizaciones identificadas trabajan en contextos de conflicto armado, pobreza y baja presencia institucional, ofreciendo servicios de partería ancestral, cuidado de la niñez, atención a niños, personas mayores y personas con discapacidad. Pese a que su labor sostiene la vida en los territorios, la mayoría de las cuidadoras no recibe remuneración ni cuentan con protección social, manteniendo sus actividades en condiciones de alta informalidad.
A partir de este diagnóstico, se seleccionaron dos experiencias para procesos piloto de fortalecimiento:
- ASOREDIPAR QUIBDÓ (Red Interétnica de Parteras y Parteros de Quibdó), que agrupa a más de 200 parteras y parteros, que logró la creación de la primera Casa de Partería de Quibdó, un hito en el reconocimiento institucional de la partería ancestral como trabajo de cuidado esencial.
- Josa, Mujeres Constructoras de Paz de la Sierra Nevada de Santa Marta (Cesar), conformada por 250 mujeres arhuacas, que avanza en la creación de la Casa del Cuidado Ancestral Arhuaco, espacio comunitario que combina saberes tradicionales, apoyo en las tareas de cuidado y sostenibilidad económica a través de la venta de mochilas artesanales.
Ambas organizaciones fortalecieron su gestión mediante las herramientas ThinkCareCoop y Start.CareCoop de la OIT, desarrollando planes de fortalecimiento e iniciativas sostenibles en articulación con el Ministerio de la Igualdad y el Fondo Mujer.
Estos resultados demuestran cómo el enfoque de la OIT, al integrar la Economía Social y Solidaria con la economía del cuidado, puede contribuir al desarrollo territorial, al reconocimiento de los saberes ancestrales y a la consolidación de los Sistemas territorial y Nacional del Cuidado en Colombia.