Transición justa
Emprender en verde: la apuesta de Cuenca por una economía más justa y sostenible
A través del programa Cuenca Sostenible II, casi 100 emprendedores —migrantes y nacionales en Ecuador— fortalecieron sus negocios con enfoque ambiental y social. Tres de ellos, Rosmery, Teodoro y Majo, reflejan cómo la ciudad impulsa un modelo territorial que combina sostenibilidad, inclusión y trabajo decente.
25 de noviembre de 2025
Cuenca (OIT Noticias) - En su pequeño taller del sur de Cuenca, entre cartones reutilizados y figuras de colores, Rosmery Hernández da forma a una nueva piñata. La mesa está llena de recortes de papel que, en otros tiempos, habrían terminado en la basura. Hoy, tras su paso por Cuenca Sostenible II y su formación con la metodología Mi Negocio Verde de OIT, cada pedazo tiene un nuevo sentido. "Resulta que yo era ecológica y no lo sabía. Sin querer queriendo ya estaba cuidando el medioambiente", sonríe.
Rosmery llegó desde Venezuela y encontró en Cuenca un lugar donde reconstruir su vida. Como muchas personas en situación de movilidad humana, comenzó desde cero, probando distintos oficios hasta que su creatividad la llevó a emprender. Su piñatería creció poco a poco, pero fue la capacitación —impulsada por el Municipio de Cuenca, con la asistencia técnica de la OIT— lo que le dio una nueva mirada: la sostenibilidad podía ser el centro de su modelo de negocio.
La formación le permitió identificar mejoras para su emprendimiento y comprender la importancia de reducir el impacto ambiental en todo su proceso de producción. Aprendió a aplicar las cuatro R —reducir, reutilizar, reciclar y recuperar— desde la selección de materiales hasta la disposición de los residuos.
Estamos botando oro. Lo que para otros es basura, para nosotros los emprendedores es un producto, una inversión; es dinero.
explica Rosemery.
Un modelo territorial para avanzar hacia una economía verde
Cuenca es hoy una ciudad diversa y solidaria. A lo largo de los años, Cuenca ha pasado de ser un punto de origen de la migración ecuatoriana a convertirse en un territorio dinámico donde conviven emprendedores locales, población retornada y personas migrantes y refugiadas, como Rosmery, que buscan nuevas oportunidades.
Consciente de ese potencial, el Municipio de Cuenca y la OIT impulsaron la segunda edición de Cuenca Sostenible, una apuesta por el desarrollo económico local a través de emprendimientos verdes y sostenibles. En esta nueva edición —implementada con el apoyo financiero de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) a través del proyecto Integramos de OIT—, el programa incorporó un enfoque de movilidad humana con perspectiva de género. Su meta fue ofrecer herramientas concretas para que mujeres y hombres migrantes puedan desarrollar o fortalecer sus emprendimientos, contribuyendo así a la integración económica y social de las comunidades de acogida
La primera fase del programa tuvo una premisa sencilla pero estratégica: para que los esfuerzos perduren, la ciudad debe contar con capacidad instalada. Por eso, se formó a un grupo de 10 profesionales cuencanos —funcionarios municipales, representantes de la academia y de organizaciones empresariales— como facilitadores de la metodología Mi Negocio Verde de OIT, lo que garantizará la continuidad y expansión del modelo en el futuro.
Ellos, a su vez, replicaron la formación con casi 100 emprendedores de la ciudad, lo que refleja un interés claro en la ciudad por negocios que combinen rentabilidad, impacto social y responsabilidad ambiental.
La formación con Mi Negocio Verde se organizó en dos rutas:
• personas con negocios en marcha que buscaban “enverdecer” sus procesos, y
• personas que estaban comenzando una idea de negocio verde desde cero.
A lo largo de varias semanas, los participantes aprendieron a identificar oportunidades verdes, mejorar sus procesos productivos, reducir residuos y transformar sus operaciones hacia modelos más eficientes y respetuosos con el entorno.
Emprendimientos que reflejan la transición justa
En distintos barrios y parroquias de Cuenca, estos aprendizajes ya se traducen en cambios reales dentro de talleres, tiendas y espacios turísticos. Cada emprendimiento es distinto, pero todos comparten un punto de encuentro: la decisión de avanzar hacia modelos productivos más responsables y con impacto en su comunidad.
Rosmery es uno de los rostros más visibles de este proceso. Uno de los cambios más significativos tras la capacitación ha sido dejar de usar espumaflex —un material no biodegradable— y sustituirlo por cartón o madera reciclada en sus piñatas giratorias. Incluso los pequeños restos de foam mix que antes descartaba ahora los transforma en letras o figuras pequeñas para decorar. Esta transición ha reducido considerablemente la cantidad de residuos generados en su taller y le ha permitido ahorrar en insumos, incrementando así sus márgenes de ganancia.
Pero el impacto no ha sido solo económico. Rosmery ha fortalecido su sentido de comunidad, aportando con su trabajo en actividades colectivas. “Siempre que hay eventos en mi iglesia, yo me encargo de las decoraciones y de los recuerditos para los niños”, dice con orgullo. Además, sueña con crecer lo suficiente como para poder dar empleo a personas de su barrio cuando reciba pedidos grandes.
Si un vecino necesita trabajo, quiero poder decirle que venga, que me ayude y yo le pago.
dice Rosmery Hernández, con esperanza.
A pocos kilómetros del taller de Rosmery, Teodoro Gutiérrez impulsa un cambio similar desde su propio arte. Artesano de tercera generación, retomó la costura y el diseño de accesorios durante la pandemia y, con la formación de Cuenca Sostenible II, revisó cada etapa de su proceso productivo: ahora sustituirá maquinaria para reducir hasta un 70 por ciento el consumo eléctrico, incorporará vapor para ahorrar agua y tiempo, y fortalecerá su trabajo con comunidades indígenas, integrando bordados tradicionales y retazos de macana reciclada en sus diseños. Para él, la sostenibilidad es también un legado.
Ahora yo tengo mi corazón verde… Tengo 60 años y una hija de 6. ¿Qué le voy a dejar? Algo verde
dice, Teodoro Gutiérrez, convencido de que cada decisión suma para las nuevas generaciones.
Y en las montañas de Tarqui, otra mirada complementaria se suma a este cambio: la de Majo Guillén, quien encontró en el turismo responsable una manera de cuidar el entorno y generar oportunidades. Desde su emprendimiento de domos geodésicos en un terreno familiar, aplicó herramientas de Cuenca Sostenible II para evaluar su impacto y fortalecer prácticas orientadas a la conservación. Prioriza la reintroducción de especies nativas, protege luciérnagas manteniendo áreas sin luces intensas, y trabaja con mujeres productoras creando circuitos de huertos orgánicos para excursiones.
El impacto económico de su negocio también empieza a notarse: ha generado empleo para jóvenes de la zona, muchos de los cuales no han podido acceder a la universidad y encuentran en el turismo una oportunidad para aprender y desarrollarse. Con el capital semilla, impulsa acciones ambientales concretas y consolida un concepto claro.
Me gustaría que mi negocio se posicione como un punto verde… un turismo con propósito a donde vengas y te lleves algo, una huellita en el corazón y un compromiso con el entorno
sueña Majo Guillén
Una ciudad que apuesta por el trabajo decente y la sostenibilidad
Las historias de estos tres emprendedores se sostienen sobre una arquitectura institucional sólida. Cuenca Sostenible II articula al Municipio de Cuenca con aliados estratégicos como la OIT, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Empresa Pública de Desarrollo Económico (EDEC), la Universidad de Cuenca y la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE). Juntos, no solo han logrado formar a emprendedores verdes y formadores de Mi Negocio Verde, sino que también habilitaron rutas de financiamiento verde para apoyar los mejores planes de negocio.
En total, 26 personas recibieron capital semilla para fortalecer sus emprendimientos sostenibles, un paso decisivo para que sus ideas se conviertan en negocios formales y generadores de empleo.
Para Cristian Zamora, alcalde de Cuenca, este modelo muestra la capacidad de la ciudad para avanzar hacia una economía más inclusiva:
Esta iniciativa impulsa emprendimientos verdes e inclusivos y apoya a quien más lo necesita. El capital semilla que entregamos permitirá que estas ideas de negocio crezcan con un enfoque social y ambiental
señala el alcalde de Cuenca
Cuenca Sostenible II demuestra que la transición justa no es solo un concepto, sino un camino concreto: formar a quienes acompañan, capacitar a quienes emprenden, financiar ideas sostenibles y crear un entorno donde migrantes, retornados y cuencanos puedan progresar juntos.
Rosmery, Teodoro y Majo representan esa apuesta colectiva. Sus historias muestran cómo un modelo territorial bien diseñado puede abrir oportunidades reales, fortalecer la cohesión social y generar negocios que cuidan el ambiente mientras promueven trabajo decente.
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