Director Regional de OIT destacó ejemplo de Brasil en lucha contra trabajo forzoso

El Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Jean Maninat, hizo un llamado para atacar el trabajo forzoso “desde todos los frentes” y destacó a Brasil como un ejemplo de lo que se puede hacer para enfrentar “un problema global”

26 de mayo de 2010

BRASILIA - El Director Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Jean Maninat, hizo un llamado para atacar el trabajo forzoso “desde todos los frentes” y destacó a Brasil como un ejemplo de lo que se puede hacer para enfrentar “un problema global”

“Para la OIT, Brasil es un país líder en el combate al trabajo forzoso”, dijo Maninat en Brasilia, donde asistió al I Encuentro Nacional por la Erradicación del Trabajo Esclavo, como se lo denomina en este país, convocado para discutir sobre los avances logrados y los desafíos pendientes.

Los Convenios 25 y 109 de la OIT son las normas internacionales de referencia para el combate al trabajo forzoso, que según estimaciones de la Organización afecta a más de 12 millones de personas en el mundo.

“En pleno siglo XXI, el trabajo forzoso es un problema global, que lamentablemente está presente en todos los continentes del mundo, tanto en los países en desarrollo como en los industrializados”, recordó el Director Regional de la OIT. “Mantiene a nuestras sociedades ancladas a un pasado que creíamos superado, y que da verguenza”.

Maninat destacó el hecho que Brasil haya reconocido la existencia de este problema desde 1995, y dijo que si bien aún hay desafíos pendientes “los avances han sido importantes”, tanto por la liberación de unos 36.000 trabajadores como por las novedades institucionales y las herramientas que se han creado en este país para buscarle una solución.

“La estrategia de Brasil para erradicar el trabajo esclavo es una reserve de buenas experiencias, de la mayor utilidad para otros Estados miembros de la OIT”, y agregó que ya está siendo compartida con otros países, por ejemplo a través de la cooperación sur-sur financiada por Brasil.

Maninat planteó que en el combate al trabajo forzoso se require un compromise amplio al interior de los países. “Es necesaria una gran voluntad política del gobierno y de otros poderes del Estado. La participación de empleadores, de sindicatos es fundamental. Así como la de la sociedad civil. Brasil está demostrando que esto es posible”.

“Las estrategias destinadas a generar más y mejores empleos, es decir trabajo decente, son fundamentales para evitar el trabajo forzoso”, recordó Maninat.