Argentina y Brasil comparten buenas prácticas para erradicar el trabajo forzoso y la trata de personas
Representantes de ambos países se reunieron para intercambiar experiencias y lecciones aprendidas en torno a estos graves delitos. El rol de la inspección laboral, los instrumentos de reparación de daños y asistencia a las víctimas y el marco legal sobre el tema son los ejes centrales del encuentro.
13 de noviembre de 2018
Una docena de funcionarios de Estado, técnicos y representantes de organismos internacionales de Brasil y Perú viajó a Buenos Aires para participar de una reunión técnica, enfocada en la erradicación del trabajo forzoso y la trata de personas. Se trata de una misión de intercambio de buenas prácticas e iniciativas en esa materia, promovida por la oficina de país de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, la Alianza contra el Trabajo Forzoso y la Agencia Brasileña de Cooperación, con el apoyo de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) y la Secretaría de Coordinación Institucional de la Procuración del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
En dos jornadas de trabajo, los especialistas se preparan para compartir información sobre el rol de la inspección del trabajo en la erradicación del trabajo forzoso y la trata de personas, los mecanismos e instrumentos de reparación de daños y asistencia a las víctimas y la evolución legislativa en materia de ambos delitos.
“La cooperación que hoy nos convoca, tiene como eje promover un intercambio orientado a aumentar las capacidades nacionales para combatir uno de los temas centrales en la OIT: el trabajo forzoso y la trata de personas”, dijo el director de la OIT en Argentina, Pedro Américo Furtado de Oliveira, en el arranque de la actividad. “Justamente se trata de ello”, añadió, “de ayudar a nuestros mandantes a subsanar las lagunas en los principios y derechos fundamentales en el trabajo”.
De acuerdo con el director de la OIT, la Cooperación Sur Sur y Triangular es un tema esencial para esa agencia de las Naciones Unidas. “Es una pieza clave en el desarrollo de la Agenda 2030, donde se contempla en su meta 17.9 de aumentar el apoyo internacional para realizar actividades de creación de capacidad, eficaces y específicas, que respalden los planes nacionales de implementación de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, destacó Furtado de Oliveira.
“Lo que nos proponemos es mejorar las tareas vinculadas con la prevención, la detección y sobre todo al tratamiento de las víctimas”, dijo Gustavo Ponce, de la OIT Argentina, punto focal de la oficina en trabajo forzoso y trabajo infantil, quien expuso durante el panel “El contexto del trabajo forzoso y la trata de personas en Argentina: un panorama general – avances, retos y desafíos”. “La idea es generar un intercambio horizontal entre las experiencias de Brasil y Argentina”, precisó. A su vez, María Alejandra Mángano, fiscal cotitular de la PROTEX, valoró: “Las cooperaciones interregionales son muy efectivas porque tienen en cuenta las características propias de nuestra región”.
La delegación brasileña está conformada por una docena de especialistas, referentes de organizaciones internacionales y funcionarios de Estado. Ellos son: Antonio Mello –director de proyecto de la OIT Brasil–, Fernanda Carvalho –oficial nacional de proyectos de la OIT Brasil–, Mônica Salmito Noleto –analista de proyectos de ABC–, Thiago Gurjão –representante del Ministerio Público de Trabajo–, Catarina Von Zuben –representante del Ministerio Público de Trabajo–, Andreia Donin –representante de la Secretaría de Inspección del Trabajo–, Matheus Viana –representante de la Secretaría de Inspección del Trabajo–, Ana Carolina Roman –representante del Ministerio Público Federal–, Carlos Henrique Haddad –representante del Poder Judicial brasileño–, Mônica Sifuentes –representante del Poder Judicial brasileño–, Marina Bernardes de Almeida –representante del Comité Nacional pela Enfrentamiento al Tráfico de Pessoas (CONATRAP)– y Dante Viana –representante de la Comisión Nacional para la Erradicación do Trabajo Esclavo (CONATRAE)
La experiencia de Brasil y Perú
En el ámbito del proyecto Consolidando y difundiendo esfuerzos para combatir el trabajo forzoso en Brasil y Perú, financiado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL), la Organización Internacional del Trabajo promovió un amplio proceso de Cooperación Sur-Sur con Perú en materia de enfrentamiento al trabajo forzoso y trata. Esto se debió a la larga trayectoria de Brasil en el primer tema y, por otro lado, a la experiencia de Perú en abordar la trata de personas.
Con ese antecedente y ante una demanda oficial del gobierno Argentino, que manifestó interés en emprender un proceso de cooperación similar, la OIT y el USDOL organizaron una misión técnica entre Brasil y Argentina para fortalecer la lucha del país en el enfrentamiento al trabajo forzoso y la trata de personas. En el marco de ese intercambio, Brasil pretende conocer sobre herramientas de inteligencia e información especialmente en materia de trata de personas, tema en el que Argentina tiene un gran avance en la región.
En Brasil, un país con una historia marcada por la esclavitud, el trabajo forzoso tiene un lugar prioritario en la agenda política. De hecho, ese país lleva más veinte años dedicado a combatir esa violación de derechos humanos. Asimismo, desarrolló instrumentos reconocidos internacionalmente que incluso inspiran a otras naciones para replicarlos y adaptarlos a su propia realidad.
La cooperación con Perú reflejó en reconocidos resultados que impulsaron al gobierno para tomar medidas de inspección de cara a combatir el trabajo forzoso y fortalecer la legislación específica. En la misma línea, el proceso permitió bilateral permitió intercambiar inteligencia entre inspecciones de los dos países. Esto hizo posible actuar sobre las rutas de trata de personas y prestar mejor apoyo a las víctimas peruanas que eventualmente sean encontradas en Brasil en condiciones de explotación.
A su turno, Brasil aprovechó las lecciones aprendidas sobre la aplicación de la norma penal en materia de trata, un paso muy reciente que ese país ha dado en su ordenamiento jurídico para reconocer ese delito en concordancia con los lineamientos establecidos en el Protocolo de Palermo.
En dos jornadas de trabajo, los especialistas se preparan para compartir información sobre el rol de la inspección del trabajo en la erradicación del trabajo forzoso y la trata de personas, los mecanismos e instrumentos de reparación de daños y asistencia a las víctimas y la evolución legislativa en materia de ambos delitos.
“La cooperación que hoy nos convoca, tiene como eje promover un intercambio orientado a aumentar las capacidades nacionales para combatir uno de los temas centrales en la OIT: el trabajo forzoso y la trata de personas”, dijo el director de la OIT en Argentina, Pedro Américo Furtado de Oliveira, en el arranque de la actividad. “Justamente se trata de ello”, añadió, “de ayudar a nuestros mandantes a subsanar las lagunas en los principios y derechos fundamentales en el trabajo”.
De acuerdo con el director de la OIT, la Cooperación Sur Sur y Triangular es un tema esencial para esa agencia de las Naciones Unidas. “Es una pieza clave en el desarrollo de la Agenda 2030, donde se contempla en su meta 17.9 de aumentar el apoyo internacional para realizar actividades de creación de capacidad, eficaces y específicas, que respalden los planes nacionales de implementación de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, destacó Furtado de Oliveira.
“Lo que nos proponemos es mejorar las tareas vinculadas con la prevención, la detección y sobre todo al tratamiento de las víctimas”, dijo Gustavo Ponce, de la OIT Argentina, punto focal de la oficina en trabajo forzoso y trabajo infantil, quien expuso durante el panel “El contexto del trabajo forzoso y la trata de personas en Argentina: un panorama general – avances, retos y desafíos”. “La idea es generar un intercambio horizontal entre las experiencias de Brasil y Argentina”, precisó. A su vez, María Alejandra Mángano, fiscal cotitular de la PROTEX, valoró: “Las cooperaciones interregionales son muy efectivas porque tienen en cuenta las características propias de nuestra región”.
La delegación brasileña está conformada por una docena de especialistas, referentes de organizaciones internacionales y funcionarios de Estado. Ellos son: Antonio Mello –director de proyecto de la OIT Brasil–, Fernanda Carvalho –oficial nacional de proyectos de la OIT Brasil–, Mônica Salmito Noleto –analista de proyectos de ABC–, Thiago Gurjão –representante del Ministerio Público de Trabajo–, Catarina Von Zuben –representante del Ministerio Público de Trabajo–, Andreia Donin –representante de la Secretaría de Inspección del Trabajo–, Matheus Viana –representante de la Secretaría de Inspección del Trabajo–, Ana Carolina Roman –representante del Ministerio Público Federal–, Carlos Henrique Haddad –representante del Poder Judicial brasileño–, Mônica Sifuentes –representante del Poder Judicial brasileño–, Marina Bernardes de Almeida –representante del Comité Nacional pela Enfrentamiento al Tráfico de Pessoas (CONATRAP)– y Dante Viana –representante de la Comisión Nacional para la Erradicación do Trabajo Esclavo (CONATRAE)
La experiencia de Brasil y Perú
En el ámbito del proyecto Consolidando y difundiendo esfuerzos para combatir el trabajo forzoso en Brasil y Perú, financiado por el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL), la Organización Internacional del Trabajo promovió un amplio proceso de Cooperación Sur-Sur con Perú en materia de enfrentamiento al trabajo forzoso y trata. Esto se debió a la larga trayectoria de Brasil en el primer tema y, por otro lado, a la experiencia de Perú en abordar la trata de personas.
Con ese antecedente y ante una demanda oficial del gobierno Argentino, que manifestó interés en emprender un proceso de cooperación similar, la OIT y el USDOL organizaron una misión técnica entre Brasil y Argentina para fortalecer la lucha del país en el enfrentamiento al trabajo forzoso y la trata de personas. En el marco de ese intercambio, Brasil pretende conocer sobre herramientas de inteligencia e información especialmente en materia de trata de personas, tema en el que Argentina tiene un gran avance en la región.
En Brasil, un país con una historia marcada por la esclavitud, el trabajo forzoso tiene un lugar prioritario en la agenda política. De hecho, ese país lleva más veinte años dedicado a combatir esa violación de derechos humanos. Asimismo, desarrolló instrumentos reconocidos internacionalmente que incluso inspiran a otras naciones para replicarlos y adaptarlos a su propia realidad.
La cooperación con Perú reflejó en reconocidos resultados que impulsaron al gobierno para tomar medidas de inspección de cara a combatir el trabajo forzoso y fortalecer la legislación específica. En la misma línea, el proceso permitió bilateral permitió intercambiar inteligencia entre inspecciones de los dos países. Esto hizo posible actuar sobre las rutas de trata de personas y prestar mejor apoyo a las víctimas peruanas que eventualmente sean encontradas en Brasil en condiciones de explotación.
A su turno, Brasil aprovechó las lecciones aprendidas sobre la aplicación de la norma penal en materia de trata, un paso muy reciente que ese país ha dado en su ordenamiento jurídico para reconocer ese delito en concordancia con los lineamientos establecidos en el Protocolo de Palermo.