Responder a los cambios demográficos en el mercado laboral de Europa y Asia Central

Un nuevo estudio de la OIT destaca los retos urgentes que plantea el envejecimiento y la disminución de la fuerza laboral en Europa y Asia Central.

25 de junio de 2025

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GINEBRA (Noticias OIT) – La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado un nuevo documento de trabajo titulado Cambio demográfico en Europa y Asia Central: abordar el problema de una fuerza laboral que envejece y se reduce, que pone de relieve cómo unos mercados laborales más inclusivos pueden ayudar a la región a afrontar los desafíos derivados de una transformación demográfica acelerada.

En toda Europa y Asia Central, las poblaciones están envejeciendo. Aunque la velocidad e intensidad del cambio varían entre países y subregiones, se prevé que todas enfrenten los efectos de una sociedad envejecida en un futuro próximo. Para 2050, se estima que la proporción de personas mayores de 65 años respecto a la población en edad de trabajar (15–64 años) aumentará de 28 a 43 por cada 100. Se espera que el número de trabajadores del grupo central de 25 a 54 años disminuya en 35 millones, incluso mientras crecen los grupos de mayor edad, lo que se traducirá en una reducción neta de la fuerza laboral de unos 10 millones. Estos cambios podrían ejercer una presión creciente sobre las economías, los sistemas sociales y los mercados laborales.

“Estos cambios tienen profundas implicaciones para los mercados laborales y el futuro del empleo”, señaló Beate Andrees, Directora Regional para Europa y Asia Central. “El documento de trabajo subraya la necesidad fundamental del diálogo social entre gobiernos, trabajadores y empleadores para garantizar soluciones políticas responsables e inclusivas.”

A pesar de la escasez creciente en el mercado laboral, gran parte del potencial laboral de la región sigue sin aprovecharse. Persisten numerosas barreras –relacionadas con desigualdades en el acceso, las oportunidades y el reconocimiento– que continúan limitando la participación de muchas personas. Responsabilidades de cuidado, brechas en la accesibilidad física y digital, y dificultades para que se reconozcan habilidades y cualificaciones afectan a individuos en diversos contextos, desde zonas urbanas hasta rurales, y tanto a residentes de larga data como a migrantes recientes.

Aunque estos obstáculos adoptan diferentes formas, comparten un efecto común: limitar la capacidad de la región para involucrar plenamente a su población en edad de trabajar. La participación económica sigue siendo desigual, como lo demuestran las brechas en el empleo y los ingresos. En 2024, por ejemplo, las mujeres ganaban en promedio solo el 61,9 % del salario de los hombres, y un 13 % de los jóvenes no estaban empleados ni estudiaban ni recibían formación (NEET). Las personas con discapacidad enfrentan especialmente altos obstáculos para acceder y permanecer en el mercado laboral, a menudo debido a la falta de acceso a formación y a entornos laborales adaptados.

El panorama demográfico es muy diverso. Asia Central y Occidental, con poblaciones relativamente jóvenes, aún podrían beneficiarse de un dividendo demográfico –si existen oportunidades de empleo. Europa Oriental y Meridional, en cambio, ya experimentan una fuerte disminución de la población y emigración. La migración dentro y fuera de la región cumple una doble función: mientras los flujos de salida pueden agravar la escasez de mano de obra, la migración entrante ofrece una oportunidad para cerrar brechas –siempre que las personas migrantes y refugiadas puedan acceder a empleos acordes a sus competencias y experiencia.

El documento no propone acciones concretas, sino que alienta un proceso de reflexión y compromiso. A través del diálogo social, los gobiernos, empleadores y trabajadores pueden identificar soluciones adaptadas a cada contexto nacional, al tiempo que abordan las presiones comunes del cambio demográfico.

En última instancia, el informe presenta la inclusión no solo como un objetivo social, sino como una respuesta práctica al encogimiento de la fuerza laboral. Ampliar el acceso al trabajo decente puede ayudar a Europa y Asia Central a gestionar la transición demográfica mientras se fomenta la cohesión, la resiliencia y un futuro laboral más equitativo.