OIT y PNUD presentan Informe sobre Desarrollo Humano en Paraguay
Estudio revela que la escasez de trabajo decente impacta fuertemente el proceso de expansión de las libertades de las personas y tiene como consecuencia un bajo índice de desarrollo humano en el país.
1 de julio de 2013
Asunción, Paraguay.- Solo un poco más de 480 mil personas (16,3%) del total de la población ocupada en Paraguay tendría acceso a un empleo de calidad, hecho que impacta directamente en el desarrollo de las personas y en la expansión de sus libertades, esto de acuerdo a un estudio dado a conocer el pasado viernes 28 de junio por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El acto se inició con las palabras del Coordinador Residente de Naciones Unidas en Paraguay, Lorenzo Jiménez de Luis, mientras que la presentación del “Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2013”, estuvo a cargo de Julio Fernández Frutos, Economista Jefe del PNUD y Gerhard Reinecke, Especialista Principal en Políticas de Empleo de la OIT. El informe fue comentado por el encargado de Política Exterior de la Cancillería, Rigoberto Gauto y contó con la presencia del presidente electo del país, Horacio Cartes, autoridades ministeriales y actores sociales.
El estudio buscaba dar cuenta del nivel de desarrollo humano de la población paraguaya, entendida como: la posibilidad de formación de capacidades, conocimientos y habilidades y el aprovechamiento de éstas mediante oportunidades para actividades productivas. Con este fin, definió 4 indicadores claves, que son: población ocupada, no pobreza, tenencia de seguro de salud y el aporte a un seguro para la jubilación.
De acuerdo a estos indicadores, del 100% de la población ocupada, el 75,7% son trabajadores considerados como “no pobres”; de ellos, un 25,9% tienen además seguro de salud, y solo un 16,3% cuentan con un aporte a la jubilación.
Luego, al hacer una división por zona, en la urbana, un 23%(casi 410 mil personas) cuentan con un empleo de calidad, a diferencia del 6% (70 mil personas) que están en la misma situación en las zonas rurales.
En el ámbito de la informalidad, el estudio da cuenta que el proceso de reducción del empleo informal aun es lento, pasando de un 87,1% en 2001 a 81,3% en 2011, afectando – a nivel país – a más de 2 millones de personas.
Respecto a la seguridad social, más trabajadores acceden a ella (35,5% en 2011 versus el 31,7% en 2003), pero la mayoría continua sin cobertura. También se señala que hay más educación, pero persiste el fenómeno de que muchos jóvenes no estudian ni trabajan.
No obstante, se observa que el marco legal e institucional ha presentado algunas mejoras, con la creación de nuevas instancias técnicas dentro del Vice Ministerio del Trabajo, como la Dirección de Seguridad Social y la Dirección de Empleo Juvenil. En este punto, la creación de un Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Empleo, fue calificado como un paso importante hacia una institucionalidad laboral acorde con los desafíos actuales.
Se destacaron también los espacios de diálogo social que han surgido recientemente en torno a temas como el empleo juvenil y el cumplimiento con las normas laborales fundamentales y se expresó la importancia de dar continuidad a estos espacios en los próximos años.
La ratificación de Convenios como el 169 sobre pueblos indígenas y el 189 sobre trabajo decente para trabajadores domésticos, fueron vistos como una expansión del espacio de acción gubernamental, el diálogo social, y la reivindicación de los derechos de los trabajadores.
El acto se inició con las palabras del Coordinador Residente de Naciones Unidas en Paraguay, Lorenzo Jiménez de Luis, mientras que la presentación del “Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2013”, estuvo a cargo de Julio Fernández Frutos, Economista Jefe del PNUD y Gerhard Reinecke, Especialista Principal en Políticas de Empleo de la OIT. El informe fue comentado por el encargado de Política Exterior de la Cancillería, Rigoberto Gauto y contó con la presencia del presidente electo del país, Horacio Cartes, autoridades ministeriales y actores sociales.
El estudio buscaba dar cuenta del nivel de desarrollo humano de la población paraguaya, entendida como: la posibilidad de formación de capacidades, conocimientos y habilidades y el aprovechamiento de éstas mediante oportunidades para actividades productivas. Con este fin, definió 4 indicadores claves, que son: población ocupada, no pobreza, tenencia de seguro de salud y el aporte a un seguro para la jubilación.
De acuerdo a estos indicadores, del 100% de la población ocupada, el 75,7% son trabajadores considerados como “no pobres”; de ellos, un 25,9% tienen además seguro de salud, y solo un 16,3% cuentan con un aporte a la jubilación.
Luego, al hacer una división por zona, en la urbana, un 23%(casi 410 mil personas) cuentan con un empleo de calidad, a diferencia del 6% (70 mil personas) que están en la misma situación en las zonas rurales.
En el ámbito de la informalidad, el estudio da cuenta que el proceso de reducción del empleo informal aun es lento, pasando de un 87,1% en 2001 a 81,3% en 2011, afectando – a nivel país – a más de 2 millones de personas.
Respecto a la seguridad social, más trabajadores acceden a ella (35,5% en 2011 versus el 31,7% en 2003), pero la mayoría continua sin cobertura. También se señala que hay más educación, pero persiste el fenómeno de que muchos jóvenes no estudian ni trabajan.
No obstante, se observa que el marco legal e institucional ha presentado algunas mejoras, con la creación de nuevas instancias técnicas dentro del Vice Ministerio del Trabajo, como la Dirección de Seguridad Social y la Dirección de Empleo Juvenil. En este punto, la creación de un Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Empleo, fue calificado como un paso importante hacia una institucionalidad laboral acorde con los desafíos actuales.
Se destacaron también los espacios de diálogo social que han surgido recientemente en torno a temas como el empleo juvenil y el cumplimiento con las normas laborales fundamentales y se expresó la importancia de dar continuidad a estos espacios en los próximos años.
La ratificación de Convenios como el 169 sobre pueblos indígenas y el 189 sobre trabajo decente para trabajadores domésticos, fueron vistos como una expansión del espacio de acción gubernamental, el diálogo social, y la reivindicación de los derechos de los trabajadores.