OIT pronostica desempleo de 5.45% para Panamá en 2019

Para este año, la proyección de desempleo en Panamá será de 4.62%; mientras que para 2019 la cifra se ubicará en 5.45%, según proyecta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su más reciente informe titulado Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, tendencias 2015.

30 de enero de 2015

Para este año, la proyección de desempleo en Panamá será de 4.62%; mientras que para 2019 la cifra se ubicará en 5.45%, según proyecta la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su más reciente informe titulado Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, tendencias 2015.


El documento señala que la persistencia de las desigualdades en ingresos ocasionará un aumento del desempleo en los próximos cinco años, e incluso se habla de que para el año 2019 se espera que 212 millones de personas en el mundo no tendrán trabajo, comparados con los 201 millones de personas que actualmente se encuentran sin ocupación.

Virgilio Levaggi, director regional de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana, sostiene que el informe hace proyecciones en base al desempeño esperado de la economía y la vinculación del crecimiento económico con el mercado de trabajo.

Los datos más recientes de la Contraloría General de la República demuestran que la tasa de desempleo en Panamá hasta agosto de 2014 se ubicaba en 4.8%. En tanto, la OIT proyecta para este país una tasa de desempleo abierto de alrededor de 5% para este año, lo que no es un indicador preocupante, dice el vocero regional de la OIT. Este argumento lo respalda Rolando Gordón, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá.

Ambos destacan que Panamá es una economía con gran apertura al comercio externo y con vocación hacia los servicios. Así que un crecimiento lento o cualquier volatilidad en el comercio internacional afectan el desempeño de su economía, que ha mostrado buen dinamismo, pese a la crisis global.

Sin embargo, añade Levaggi, el país muestra señales de desajustes en el mercado laboral entre la oferta y la demanda de competencias, la calidad y la formación profesional y en la coordinación entre las instituciones que conforman el sistema de educación y formación profesional.

Para el director regional de la OIT, el Gobierno nacional y los sectores laborales en Panamá están trabajando para encauzar adecuadamente uno de los principales desafíos del mercado nacional: el desajuste entre la oferta y la demanda de competencias técnicas.

Manifiesta que hay que prestar atención a las brechas sectoriales territoriales en materia de empleo productivo y trabajo decente, así como aquellas de género y las que afrontan los jóvenes.

Gordón comparte el criterio de Levaggi, pues muchos jóvenes salen graduados del colegio sin tener ningún tipo de formación técnica que les permita desarrollarse en el campo laboral.

De hecho, Alberto Alesi, director de Operaciones de ManpowerGroup para Centroamérica y República Dominicana, asegura que en la mayoría de los estudios que hacen sobre escasez de talento, los dos factores que más marcan son la falta de conocimientos técnicos y de experiencia.

Entre los candidatos disponibles para trabajar contra aquellas vacantes ofertadas; las que tienen bajo nivel de conocimientos como obreros y ayudantes son de las que más dispone el mercado. Esto es lo que llama el ejecutivo la base de la pirámide.

En tanto, en la cúspide de la pirámide están los perfiles especializados, que son los que menos están disponibles. “Si la desigualdad en términos sociales aumenta y no hay grandes obras que requieran de mucho personal no calificado, se producirá un aumento natural en los índices de desempleo”, admite.

Mientras que Alberto Herrera, secretario general de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá (CGTP), tiene una visión más global al indicar que en la región hay una tendencia a incrementarse el desempleo, producto del fracaso de las políticas neoliberales que directamente han impactado a la clase trabajadora, lo que también afecta las grandes obras o el funcionamiento de multinacionales establecidas en el país que han tenido que reducir su mano de obra, y que luego quedan en la economía informal.

En este aspecto, Gordón expresa que el problema que debe atacar Panamá es la informalidad, ya que de cada 100 trabajadores, 39 están en esta condición. Sin embargo, Levaggi opina que este desafío lo ha comprendido el actual gobierno, ya que se estableció una alta comisión (integrada por actores productivos, académicos y sector público) para brindar sugerencias orientadas a transformar —de manera integral —el sistema de educación y formación técnica para el trabajo.

Se intentó obtener una opinión del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) sobre el tema, pero al cierre de esta edición no dieron respuesta.

Desigualdad

En América Latina y en particular en Centroamérica, la desigualdad está muy vinculada a la estructura y al funcionamiento de los mercados laborales.

La desigualdad ha tendido a la baja en Latinoamérica, pero aún persisten niveles que requieren de un crecimiento económico inclusivo, que reduzca las brechas en el mercado laboral. Para el logro de este objetivo son necesarias políticas para mejorar la educación media (técnica) y la formación profesional, como vehículo para alentar la movilidad social, fomentar la igualdad de oportunidades; así como la competitividad de la economía, explica Levaggi.

Además debe ampliarse la cobertura de los sistemas de pensiones, de forma de incorporar mayores contingentes de asalariados informales y trabajadores por cuenta propia a la seguridad social. La adecuada valorización de los salarios mínimos para reducir los diferenciales entre los trabajadores calificados y no calificados es importante.

Por ejemplo, en Panamá no hay igualdad entre el salario de una mujer y un hombre. “A igual salario, igual trabajo, pero no hay una igualdad de los ingresos”, enfatiza Herrera de la CGTP.

La OIT también menciona que el desempleo en los jóvenes es mayor al que se registra en la población adulta: tres veces más. En 2014, casi 74 millones de personas de entre 15 y 24 años estaban buscando trabajo.

Herrera destaca que cuando los jóvenes salen graduados de las universidades hay pocas oportunidades de insertarse en el mercado laboral, y si consiguen empleos, no son bien remunerados.

Tomado de: Martes Financiero, 27 de enero, Panamá