Nueva iniciativa de la OIT promoverá el desarrollo de habilidades profesionales y los derechos, la equidad y la inclusión de las personas transgénero en el mundo del trabajo

Lanzado en el mes que se celebra la Visibilidad Trans en Brasil, el proyecto PRIDE promoverá formación a 300 personas en diferentes lugares del país y se desarrollará en alianza con la Central Única de los Trabajadores y organizaciones de la sociedad civil LGBTQIA+.

27 de enero de 2022

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Brasilia – A través del desarrollo de competencias profesionales y socioemocionales, una nueva iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) promoverá la inclusión y el trabajo decente para 300 personas LGBTQIA+, con foco prioritario en la población trans.

El proyecto “PRIDE: Promoción de los Derechos, la Diversidad y la Igualdad en el mundo del trabajo” será implementado por la OIT en alianza con el Instituto +Diversidade, Casa Neon Cunha y la Central Única de los Trabajadores (CUT). El proyecto también apoya la incorporación de políticas de no discriminación y la promoción del trabajo decente junto a gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores/as y el sector privado.

Estigma, prejuicio y empleabilidad


Históricamente, Brasil ha jugado un papel importante en la firma de tratados internacionales, como la ratificación del Convenio 111 de la OIT sobre “Discriminación en Materia de Empleo y Ocupación”, que resultó en un marco legal sobre derechos humanos, que, entre otros avances, reconoce y protege las personas LGBTQIA+. En 2018, por ejemplo, el Supremo Tribunal Federal dictaminó que las personas trans tienen derecho a reclamar la adecuación del registro civil, cambiando el nombre por el más adecuado a su identidad, sin necesidad de cirugías ni decisiones judiciales.

Sin embargo, persisten las brechas institucionales, los datos oficiales sobre discriminación y prejuicio contra las personas LGBTQIA+ son limitados y las tasas de crímenes de odio revelan su amplitud. Según el Observatorio para la Diversidad e Igualdad de Oportunidades en el Trabajo, de la OIT y del Ministerio Público del Trabajo (MPT), solo 49 de los 5.570 municipios brasileños tenían un consejo municipal dedicado a los derechos de las personas Lesbianas, Bisexuales, Travestis y Transexuales (LGBTT) en 2019.

El estigma y la discriminación basada en la orientación sexual, identidad de género, expresión de género y características sexuales impiden la igualdad de oportunidades y la garantía de los derechos laborales a la población LGBTQIA+. En este escenario, las personas trans, en particular, enfrentan barreras sociales, económicas y culturales aún mayores para acceder al mercado laboral formal, lo que las expone al riesgo de formas de trabajo peligrosas y explotadoras, incluida la trata de personas con fines de trabajo forzoso.

“Vivimos en una sociedad que tiene un enorme prejuicio y la mayoría de las familias no saben cómo tratar con una persona transgénero. A menudo recurren a actividades informales que son muy agresivas, como la prostitución”, explica Symmy Larrat, coordinadora de Proyectos en Casa Neon Cunha y presidenta de la Asociación Brasileña de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis, Transexuales e Intersexos (ABGLT).

Incluso las personas con alto nivel educativo y cualificación profesional siguen enfrentándose a dificultades en la rectificación de documentos, a la transfobia en los procesos selectivos y a diversas formas de exclusión y discriminación, lo que no solo dificulta el acceso al mercado laboral de las personas trans, sino también su estabilidad y promoción profesional.

“Hemos visto que la pandemia ha puesto de relieve las desigualdades y exclusiones que existen en nuestras sociedades y en el mundo del trabajo. Debemos asegurarnos de que la salida de la crisis sea totalmente inclusiva y centrada en las personas, por eso es importante garantizar calidad de vida y trabajo decente para los grupos de personas más excluidos socialmente, como es el caso de la población trans”, destaca Camila Almeida, coordinadora nacional del Proyecto PRIDE en la Oficina de la OIT en Brasil.

“El proyecto PRIDE se basa en el reconocimiento de la discriminación como causa profunda de la negación de la igualdad de oportunidades y, por lo tanto, de la garantía del trabajo decente para la población LGBTQIA+ en situación de vulnerabilidad. El trabajo decente sólo puede lograrse en una sociedad donde todas las personas sean libres de existir en toda su diversidad, identidad y potencial”, añade ella.

Experiencia exitosa


El proyecto PRIDE incorpora y amplía las buenas prácticas para la inclusión de personas en situación de vulnerabilidad en el mercado laboral, recopiladas durante la implementación del proyecto Cocina&Voz.

Desde 2017, Cocina&Voz ha formado a más de 494 personas de diferentes grupos (personas LGBTQIA+, egresos del sistema penal, mujeres sobrevivientes de violencia doméstica) como auxiliares de cocina en siete estados brasileños. Cocina&Voz es el resultado de una alianza con el Ministerio Público del Trabajo, responsable de su financiamiento, a través de multas y términos de ajuste de conducta, además de ser parte del grupo para coordinar y desarrollar la metodología y las actividades. Para coordinar técnicamente el componente de formación profesional, el proyecto cuenta con la colaboración voluntaria de la cocinera Paola Carosella y, en el componente de voz, de la Casa Poema, con las poetas y actrices Elisa Lucinda y Geovana Pires.


“Encontramos una oportunidad de unir esfuerzos para promover y aumentar el programa Cocina&Voz, ahora en el ámbito de PRIDE”, dijo João Torres, presidente ejecutivo del Instituto +Diversidade.

A partir de este año, el proyecto PRIDE beneficiará directamente a 300 personas, en diferentes localidades del país, además de apoyar la creación de políticas de promoción del trabajo decente dirigidas a la población LGBTQIA+, a partir del diálogo con gobiernos, organizaciones de trabajadores(as) y de empleadores(as), y el sector privado.

PRIDE se estructura en torno a tres ejes:
  • Reunir experiencias de éxito, como el Cocina&Voz, para el desarrollo de competencias profesionales y necesidades de aprendizaje de personas LGBTQIA+ en situación de mayor vulnerabilidad socioeconómica y orientadas a la empleabilidad en el sector de la cocina y la hostelería;
  • Desarrollar las capacidades del gobierno, las organizaciones de empleadores y de trabajadores, la sociedad civil y las organizaciones LGBTQIA+ para lograr los objetivos nacionales de promoción del trabajo decente para las personas LGBTQIA+
  • Difundir modelos, estrategias y lecciones aprendidas de Brasil que puedan ser adoptadas en otros países y contextos.

Para la Secretaria Nacional de Políticas Sociales y Derechos Humanos de la CUT, Jandhyra Uehara, la participación de la población trans en el diálogo social es importante.

“Necesitamos incluir a las personas trans en los sindicatos, en las agendas de reivindicación, cláusulas y convenios colectivos para lograr cambios sostenibles e inclusivos en el mundo del trabajo”, explica.

También es importante señalar que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo afectan de manera desproporcionada a las personas LGBTQIA+, en particular a las personas trans. El Convenio 190 de la OIT sobre Violencia y Acoso establece la adopción de un enfoque inclusivo, integrado y necesariamente sensible al género para garantizar el derecho a la igualdad de oportunidades y la no discriminación, con especial atención a los grupos de población en situación de vulnerabilidad.

Durante el mes en el que se celebra la Visibilidad Trans en Brasil, la OIT reitera su campaña global para poner fin a la violencia en el trabajo y ratificar el Convenio 190.

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