Día Mundial de la Asistencia Humanitaria
Las alianzas entre los agentes humanitarios y de desarrollo son esenciales para la inclusión de los refugiados en los sistemas de protección social
Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca cómo una década de trabajo de la OIT demuestra que una colaboración más estrecha entre los agentes humanitarios y los de desarrollo es esencial para integrar a los refugiados en los sistemas nacionales de protección social.
19 de agosto de 2025
GINEBRA (Noticias de la OIT) – En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, la OIT ha publicado Protección social y desplazamiento forzado: lecciones aprendidas de una década de operaciones de la OIT, un nuevo informe que presenta recomendaciones prácticas para promover la inclusión de las personas desplazadas por la fuerza en los sistemas nacionales de protección social.
El momento en que se publica el informe es especialmente crucial, ya que el sistema humanitario mundial se encuentra al límite de sus capacidades. Por ello, el informe tiene por objeto ayudar a los países y a los agentes humanitarios y de desarrollo que los apoyan a mejorar el acceso a la seguridad de los ingresos, la salud y otros servicios esenciales para las personas desplazadas por la fuerza, reduciendo al mismo tiempo la fragmentación y apoyando la cohesión social.
El documento extrae lecciones de las últimas décadas de cooperación de la OIT con los actores humanitarios destinada a facilitar la transición de la respuesta humanitaria de emergencia ad hoc a sistemas de protección social basados en los derechos. El documento también destaca cómo la protección social universal y la igualdad de trato entre nacionales y no nacionales pueden ayudar a tender puentes entre los esfuerzos humanitarios, de paz y de desarrollo.
Los desplazamientos forzados están aumentando en todo el mundo, impulsados por los conflictos, la violencia, los desastres ambientales y la crisis climática. Este desafío creciente exige respuestas basadas en los derechos humanos y que garanticen que las personas desplazadas por la fuerza tengan acceso a protección y servicios esenciales.
La protección social es un derecho humano fundamental, anclado en los derechos a la seguridad social y a la salud, y debe respetarse para todos, incluidos los refugiados y las poblaciones desplazadas. La protección social en materia de salud, en particular, ofrece un punto de entrada sólido para la inclusión, ya que está en consonancia con las prioridades nacionales en materia de salud pública, al tiempo que contribuye a una integración más amplia en los sistemas de protección social.
Shahra Razavi, Directora del Departamento de Protección Social Universal de la OIT
El informe destaca que un enfoque doble, que combine el fortalecimiento de los sistemas nacionales con la inclusión operativa de las personas desplazadas, es la forma más eficaz de avanzar y la que contribuiría a garantizar que nadie se quede atrás.
Las alianzas entre los agentes humanitarios y de desarrollo son esenciales para que estas estrategias de inclusión funcionen. La OIT aporta conocimientos técnicos y normas internacionales, mientras que las organizaciones humanitarias proporcionan acceso directo y conocimientos sobre las comunidades desplazadas. La reciente elaboración de los Principios Comunes al respecto por parte de varios organismos de las Naciones Unidas está en consonancia con las enseñanzas extraídas por la OIT y contribuye a enmarcar estas alianzas en el Nexo entre la Paz, la Protección Social y el Desarrollo.
Vincular la protección social con los programas de medios de vida también es fundamental, ya que proporcionaría a las personas desplazadas un acceso sostenible a las prestaciones, al tiempo que mejoraría sus oportunidades de empleo, sus ingresos y su bienestar general. Para garantizar un impacto a largo plazo, se necesita una financiación sostenible y una promoción más firme, una asistencia basada en los derechos para los grupos vulnerables y la convergencia entre los recursos nacionales e internacionales.
La OIT reafirma su compromiso de apoyar a los países que amplían la cobertura de la protección social a las poblaciones desplazadas y sus comunidades de acogida, al tiempo que avanzan hacia sistemas universales.