La protección social, esencial para la justicia climática en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo
A pesar de ser responsables de una mínima proporción de las emisiones de carbono, los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo se llevan la peor parte de la crisis climática. Cerrar las brechas de protección social puede permitirles enfrentar los retos climáticos.
GINEBRA (Noticias de la OIT) - Una nueva nota de información de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela cómo un mejor acceso a la protección social puede hacer que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) sean menos vulnerables a la crisis climática, y destaca la necesidad de la solidaridad internacional para ayudar a cubrir las brechas de financiamiento.
Para los PEID, los fenómenos meteorológicos extremos y la subida del nivel del mar ponen en peligro los medios de subsistencia y amenazan la existencia de algunos Estados. Al mismo tiempo, la falta de acceso a la protección social está limitando su capacidad para enfrentar y adaptarse a los riesgos climáticos, indica la nota.
Actualmente, sólo el 43,5 por ciento de la población de los PEID tiene acceso a la protección social, en comparación con el promedio mundial de 52,4 por ciento. La principal causa de esta brecha es la falta de inversión, señala el informe, ya que los PEID sólo destinan el 7,1 por ciento del PIB a protección social y salud, muy por debajo del promedio mundial de 19,3 por ciento.
Sin embargo, los PEID pueden construir y desarrollar sus sistemas de protección social colmando estas brechas. Para algunos de ellos, aumentar gradualmente las cotizaciones a la seguridad social y los impuestos sobre la renta y el patrimonio puede ser una opción. Otras opciones son la inclusión de consideraciones climáticas en las políticas de protección social, la reforma de las subvenciones a los combustibles fósiles y la ecologización de los fondos de pensiones.
El apoyo de la comunidad internacional sigue siendo crucial, debido a la difícil situación fiscal a la que se enfrentan muchos PEID.
La nota advierte, además, que las actuales reducciones de la solidaridad internacional ponen en peligro a los PEID y les impiden construir sistemas de protección social lo suficientemente fuertes como para soportar la crisis climática. Para proteger a los que están en primera línea de la crisis, el informe pide que la ayuda financiera internacional se base en la justicia climática. Esto significa reconocer que los PEID tienen una responsabilidad histórica insignificante en las emisiones y, por tanto, en la crisis climática. En consecuencia, la ayuda financiera internacional debería incluir una compensación por los daños y los perjuicios destinada a apoyar la protección social.