Impulsar la justicia social, promover el trabajo decente
La OIT es un organismo especializado de las Naciones Unidas
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La OIT y su aporte a la reconstrucción con trabajo decente en Chile
El Proyecto “Reconstrucción con Empleo” de la OIT, trabajó especialmente en los ámbitos de intervención y generación de capacidades en las zonas más afectadas por el terremoto y tsunami de 2010
Santiago de Chile.- Relevar la centralidad que cumple el empleo en todas las etapas de respuesta a los desastres, y propiciar una reconstrucción con trabajo decente en el país, fueron algunos de los principales objetivos de la cooperación brindada por el Proyecto “Reconstrucción con Empleo”, de la Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina, el que se ejecutó tras el megaterremoto y tsunami que afectó a gran parte del país el día 27 de febrero de 2010.
Ambos desastres naturales generaron un fuerte impacto en las condiciones de vida de las personas, en la infraestructura pública y privada, en la actividad económica y en el empleo, estimándose una pérdida aproximada – solo en términos monetarios- de 29 mil 663 millones de dólares, equivalente a un 18% del PIB del año 2009.
En este contexto, Juan Somavia, Director General de la OIT, junto con manifestar su solidaridad frente a las consecuencias de este desastre, ofreció al gobierno chileno la cooperación de la OIT para generar una “reconstrucción con empleo”.
Así surge en Chile el proyecto que adoptó el mismo nombre, el cual desarrolló acciones tendientes a: relevar la importancia del diálogo social tripartito en la reconstrucción, apoyar la micro, pequeña y mediana empresa en la generación de trabajo decente, impulsar el desarrollo económico local en un escenario de post crisis, colaborar en la planificación de la recuperación económica y social con participación de los actores, así como la equidad de género y la situación de los grupos más vulnerables.
La experiencia internacional de la OIT en estas materias permitió dar respuestas frente a la crisis, principalmente en dos dimensiones: la intervención, desde la fase de detección de necesidades, al desarrollo de labores de recuperación y reconstrucción; y la generación de capacidades para el futuro.
Dimensionando la magnitud de la catástrofe
En una primera etapa, las acciones de cooperación y asistencia técnica entregadas por la OIT se centraron en tres grandes iniciativas tendientes a dimensionar la magnitud de la catástrofe en relación al empleo e identificar las áreas críticas donde se concentraba el mayor daño, para luego impulsar allí nuevas acciones.
La primera de ellas fue el proyecto “Impacto del Terremoto sobre el Empleo”, que entregó una evaluación del impacto del terremoto en esta materia, a través de un trabajo en terreno en las cuatro regiones que, a juicio de organismos gubernamentales, presentaban mayor nivel de daño(VI, VII, VIII y IX). Allí, se aplicaron más de 4.000 encuestas a empresas grandes, medianas, pequeñas y emprendimientos unipersonales y se realizaron más de 300 entrevistas a actores claves del territorio, lo que permitió crear una radiografía de la situación en ese momento, que luego convergió en una propuesta de políticas públicas y acciones concretas en pos de la recuperación de estas zonas.
La entonces Ministra del Trabajo y Previsión Social de Chile, Camila Merino, en su intervención en la 99ª Reunión de la OIT, realizada en Ginebra en junio de 2010, destacó “(En lo referido al Plan de Reconstrucción del país)…no puedo dejar de destacar y agradecer el aporte que realizó la OIT a nuestro país a través de la elaboración de un completo estudio de campo en las zonas azotadas por el terremoto, lo que nos permitió contar con elementos de juicio adecuados para generar un trabajo más focalizado y que respondía a las necesidades reales”.
Una segunda instancia fue el proyecto “Impacto del Terremoto en Tierra de Neruda”, el cual, en el marco del Programa Nacional de Trabajo Decente, desarrolló un programa piloto de reconstrucción con empleo y diálogo social, en las comunas de Retiro, Parral y Longaví. Resultado de esta iniciativa y sus múltiples acciones, se dio origen al Plan de Desarrollo Económico Local de Tierra de Neruda, el que ya se está implementando en los territorios involucrados.
Una tercera línea la constituyó el proyecto “Construcción Participativa de la Visión Insular del Archipiélago Juan Fernández”, el cual buscó construir una propuesta de desarrollo económico desde la visión de los propios actores locales y habitantes de este lugar. En este proceso, se realizaron una serie de jornadas participativas en las Islas Robinson Crusoe, Alejandro Selkirk, y en el continente, en la ciudad de Valparaíso.
Luego, se plantearon los lineamientos estratégicos y se fortalecieron redes de apoyo para la difusión y ejecución de los diversos proyectos surgidos desde las mesas y jornadas de trabajo, que se sustentaron en: la participación activa de la comunidad, la transparencia y la optimización del uso de los recursos laborales locales.
De la reconstrucción al desarrollo con trabajo decente
El actuar oportuno de la OIT, generando información relevante, articulando a los diferentes actores, facilitando las instancias de diálogo tras la catástrofe y proyectando el trabajo realizado hacia la protección del empleo, empieza ya a dar múltiples frutos.
Por ejemplo, en enero de 2012 se firmó un Memorando de Entendimiento entre el Gobierno Regional del Maule y la OIT para instalar una Agenda de Fomento y Calidad del Empleo en la Región, que abarca tres áreas cruciales: empleo juvenil; productividad en el sector agrícola; condiciones laborales y salud y seguridad en el trabajo.
Así también, son centrales los aportes realizados en el ámbito de la recuperación del empleo y desarrollo económico y en la promoción del diálogo social tripartito, que ha sustentado los procesos de diagnóstico, diseño e implementación de las políticas públicas y de los programas que han acompañado el proceso de reconstrucción.
Además, el esfuerzo desplegado por la OIT ha sentado precedentes en cuanto a metodologías y formas de enfrentar este tipo de situaciones, las que podrán ser replicadas o complementadas ante procesos de la misma naturaleza en diversos lugares del mundo.