Año Internacional
La OIT llama a presentar promesas de acción para erradicar el trabajo infantil
En el marco del Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil, la OIT convoca a las partes interesadas en todos los niveles –regiones, países, empresas y personas a título individual– a identificar acciones significativas que puedan llevar a cabo en 2021. Hay tiempo hasta la medianoche del 15 de mayo.
10 de mayo de 2021
(Buenos Aires, OIT Argentina) – El Año Internacional de la Eliminación del Trabajo Infantil está muy avanzado y sigue cobrando impulso. Desde su lanzamiento mundial en enero, la campaña recibió un fuerte apoyo de muchos países mediante la presentación de promesas de acción para erradicar el trabajo infantil. En este contexto, la Alianza 8.7 extendió el plazo para acercar esas propuestas hasta las 11:59 p.m. (CET) del 15 de mayo de 2021.
“El futuro está en nuestros manos. Invito a todas las personas e instituciones de Argentina a que envíen su compromiso lo antes posible y esperamos trabajar junto a ellas durante todo el año, para demostrar un progreso real para poner fin al trabajo infantil”, dijo Yukiko Arai, directora de la OIT en el país.
Las propuestas pueden enviarse desde la página web oficial del Año Internacional.
En esa línea, Arai destacó: “Frente al impacto de la pandemia generada por la COVID-19, la urgencia de consolidar nuestros esfuerzos e intensificar la eliminación del trabajo infantil es más vigente y necesaria que nunca”. De hecho, de acuerdo con la directora, la crisis sanitaria y económica actual podría intensificarse y poner en riesgo los importantes avances de los últimos años.
En todo el mundo, el trabajo infantil afecta a 152 millones de personas entre 5 y 15 años. En América Latina y el Caribe, la cifra alcanza a más de 10,5 millones.
En Argentina, 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes realiza al menos una actividad productiva, según los datos más recientes de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA 2016/17). En las zonas rurales del país, el trabajo infantil alcanza a 2 de cada 10 niños y niñas de entre 5 y 15 años y representa al 43,5 por ciento de los adolescentes de entre 16 y 17 años.
Entre las actividades más comunes que realizan los niños, niñas y adolescentes, se encuentran las de cortar y apilar ladrillos, vender panes en su barrio, cortar el pasto, hacer mandados, cuidar a sus hermanas o hermanos menores, trabajar en la construcción, alimentar animales, buscar y acarrear agua y leña. La pobreza de los hogares, entre una diversidad de dimensiones, es una de las principales causas del trabajo infantil.
De acuerdo con datos de la OIT para la región de América Latina y el Caribe, la pandemia causó la pérdida de al menos 34 millones de empleos. Dado que los ingresos laborales representan en promedio entre 70 y 90 por ciento de los ingresos familiares totales, estas reducciones señalan grandes pérdidas para numerosos hogares, con impactos significativos sobre los niveles de pobreza.
Según estimaciones de la CEPAL, la pobreza podría tener un retroceso de 15 años en la región; el número de personas pobres aumentaría a 231 millones, de ellas 118 millones serían mujeres. Por su parte, la pobreza extrema presentaría un retroceso de 30 años, alcanzando 96 millones de personas.
“Con el aumento de la pobreza, el cierre de las escuelas y el limitado acceso a los servicios de protección social, niños, niñas y adolescentes vulnerables podrían verse empujados a incorporarse al mercado laboral”, explicó Yukiko Arai, quien agregó: “Argentina cuenta con un compromiso histórico de los representantes del gobierno, los trabajadores y el sector empleador para unir esfuerzos y promover estrategias de prevención y erradicación del trabajo infantil. Estamos ahora en un año clave para lograr avances más concretos en los derechos de niños, niñas y adolescentes y pasar del compromiso a la acción”.
Durante el lanzamiento virtual del Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil, a comienzos de 2021, la Alianza 8.7 convocó a las partes interesadas de todos los niveles –regiones, países, empresas, organizaciones y personas a título individual– a renovar esos compromisos. En esa misma línea, la OIT invitó a sus representantes tripartitos a renovar las promesas expresadas en 2017 o bien a presentar nuevas propuestas.
La novedad más significativa de la nueva solicitud radica en que, en esta oportunidad, la OIT solicita a sus mandantes que propongan objetivos concretos, medibles y realizables durante el presente año.
Los años internacionales se seleccionan porque son de interés para la mayoría de los países y contribuyen a la cooperación internacional para resolver problemas globales.
Argentina contribuyó en gran medida a la declaración de este año internacional. De hecho, en 2017, el país fue sede de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil y, desde entonces, ocupa la vicepresidencia de la Alianza 8.7.
Durante la presidencia argentina de la Cumbre del G20 en 2018, tanto los ministros de Trabajo como los Líderes del grupo destacaron la importancia de redoblar esfuerzos para alcanzar la meta 8.7. De hecho, la declaración de Ministros de Trabajo de Mendoza acordó la estrategia del G20 para erradicar el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la trata de personas y la esclavitud moderna en el mundo del trabajo.
Con estos antecedentes, entre otros, el gobierno argentino y los representantes sindicales y empresarios del país lograron reunir el apoyo de la comunidad internacional en torno a este año conmemorativo.
El 4 de agosto de 2020 (en plena pandemia de la COVID-19), se logró la ratificación universal del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182) de la OIT. A la luz de este significativo acontecimiento histórico, sumamente alentador para la protección de la niñez en todo el mundo, la OIT reiteró que no escatimará esfuerzos para contribuir a materializar el compromiso de los Estados Miembros ratificantes, de los organismos del sistema de las Naciones Unidas y de los asociados de la Alianza 8.7 en aras de la erradicación del trabajo infantil para 2025.
El Año Internacional en 2021 brinda una oportunidad crucial para acelerar la acción hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En particular, se relaciona con la Meta 8.7 sobre poner fin al trabajo infantil para 2025.
“El futuro está en nuestros manos. Invito a todas las personas e instituciones de Argentina a que envíen su compromiso lo antes posible y esperamos trabajar junto a ellas durante todo el año, para demostrar un progreso real para poner fin al trabajo infantil”, dijo Yukiko Arai, directora de la OIT en el país.
Las propuestas pueden enviarse desde la página web oficial del Año Internacional.
En esa línea, Arai destacó: “Frente al impacto de la pandemia generada por la COVID-19, la urgencia de consolidar nuestros esfuerzos e intensificar la eliminación del trabajo infantil es más vigente y necesaria que nunca”. De hecho, de acuerdo con la directora, la crisis sanitaria y económica actual podría intensificarse y poner en riesgo los importantes avances de los últimos años.
En todo el mundo, el trabajo infantil afecta a 152 millones de personas entre 5 y 15 años. En América Latina y el Caribe, la cifra alcanza a más de 10,5 millones.
En Argentina, 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes realiza al menos una actividad productiva, según los datos más recientes de la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (EANNA 2016/17). En las zonas rurales del país, el trabajo infantil alcanza a 2 de cada 10 niños y niñas de entre 5 y 15 años y representa al 43,5 por ciento de los adolescentes de entre 16 y 17 años.
Entre las actividades más comunes que realizan los niños, niñas y adolescentes, se encuentran las de cortar y apilar ladrillos, vender panes en su barrio, cortar el pasto, hacer mandados, cuidar a sus hermanas o hermanos menores, trabajar en la construcción, alimentar animales, buscar y acarrear agua y leña. La pobreza de los hogares, entre una diversidad de dimensiones, es una de las principales causas del trabajo infantil.
De acuerdo con datos de la OIT para la región de América Latina y el Caribe, la pandemia causó la pérdida de al menos 34 millones de empleos. Dado que los ingresos laborales representan en promedio entre 70 y 90 por ciento de los ingresos familiares totales, estas reducciones señalan grandes pérdidas para numerosos hogares, con impactos significativos sobre los niveles de pobreza.
Según estimaciones de la CEPAL, la pobreza podría tener un retroceso de 15 años en la región; el número de personas pobres aumentaría a 231 millones, de ellas 118 millones serían mujeres. Por su parte, la pobreza extrema presentaría un retroceso de 30 años, alcanzando 96 millones de personas.
“Con el aumento de la pobreza, el cierre de las escuelas y el limitado acceso a los servicios de protección social, niños, niñas y adolescentes vulnerables podrían verse empujados a incorporarse al mercado laboral”, explicó Yukiko Arai, quien agregó: “Argentina cuenta con un compromiso histórico de los representantes del gobierno, los trabajadores y el sector empleador para unir esfuerzos y promover estrategias de prevención y erradicación del trabajo infantil. Estamos ahora en un año clave para lograr avances más concretos en los derechos de niños, niñas y adolescentes y pasar del compromiso a la acción”.
Las promesas
Durante la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil en Buenos Aires, en 2017, los representantes de gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores presentaron sus promesas (action pledges) con la Meta 8.7 de la Agenda 2030.Durante el lanzamiento virtual del Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil, a comienzos de 2021, la Alianza 8.7 convocó a las partes interesadas de todos los niveles –regiones, países, empresas, organizaciones y personas a título individual– a renovar esos compromisos. En esa misma línea, la OIT invitó a sus representantes tripartitos a renovar las promesas expresadas en 2017 o bien a presentar nuevas propuestas.
La novedad más significativa de la nueva solicitud radica en que, en esta oportunidad, la OIT solicita a sus mandantes que propongan objetivos concretos, medibles y realizables durante el presente año.
Un año especial con décadas de historia
En 2019, durante la 73° Asamblea General de las Naciones Unidas, los Estados miembros adoptaron por unanimidad la Resolución 72/327 de la ONU que declara al 2021 como el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IYECL, por sus siglas en inglés).Los años internacionales se seleccionan porque son de interés para la mayoría de los países y contribuyen a la cooperación internacional para resolver problemas globales.
Argentina contribuyó en gran medida a la declaración de este año internacional. De hecho, en 2017, el país fue sede de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil y, desde entonces, ocupa la vicepresidencia de la Alianza 8.7.
Durante la presidencia argentina de la Cumbre del G20 en 2018, tanto los ministros de Trabajo como los Líderes del grupo destacaron la importancia de redoblar esfuerzos para alcanzar la meta 8.7. De hecho, la declaración de Ministros de Trabajo de Mendoza acordó la estrategia del G20 para erradicar el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la trata de personas y la esclavitud moderna en el mundo del trabajo.
Con estos antecedentes, entre otros, el gobierno argentino y los representantes sindicales y empresarios del país lograron reunir el apoyo de la comunidad internacional en torno a este año conmemorativo.
El 4 de agosto de 2020 (en plena pandemia de la COVID-19), se logró la ratificación universal del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182) de la OIT. A la luz de este significativo acontecimiento histórico, sumamente alentador para la protección de la niñez en todo el mundo, la OIT reiteró que no escatimará esfuerzos para contribuir a materializar el compromiso de los Estados Miembros ratificantes, de los organismos del sistema de las Naciones Unidas y de los asociados de la Alianza 8.7 en aras de la erradicación del trabajo infantil para 2025.
El Año Internacional en 2021 brinda una oportunidad crucial para acelerar la acción hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En particular, se relaciona con la Meta 8.7 sobre poner fin al trabajo infantil para 2025.