A propósito del día internacional de las trabajadoras del hogar
Formalizar el trabajo doméstico debe ser una prioridad en la agenda por la igualdad en Colombia: OIT
Es importante resaltar los avances en materia de derechos laborales para las mujeres en Colombia y en el mundo, lo que les ha permitido acceder a empleo digno y a mayores oportunidades, sin embargo, también es la ocasión para reconocer el camino que aún falta por recorrer.
30 de marzo de 2024
Bogotá - El trabajo decente no es una realidad para todas las personas trabajadoras del país, especialmente para quienes desempeñan labores que aún son poco valoradas y presentan altas tasas de informalidad.
Este es el caso del trabajo doméstico en Colombia, que según el DANE, es una labor ejercida por más de 680 mil personas, de las cuales un 93% son mujeres y un 82% lo hacen desde la informalidad, sin acceso a la protección social, y con mayor exposición a violencia y acoso en sus entornos de trabajo.
Sobre el trabajo doméstico en Colombia
En Colombia, el 62% de las trabajadoras domésticas en el país reciben un salario mínimo o menos y solo el 20% están afiliadas a salud y pensión. Además, la mayoría de ellas aseguran haber sufrido algún tipo de violencia o acoso en su lugar de trabajo.
Claribed Palacios conoce bien este panorama, no solo por su experiencia de vida sino porque desde la pandemia trabaja a tiempo completo por la protección de las trabajadoras del hogar, pues es la presidenta de la Unión Afrocolombiana de Trabajadoras del Servicios Domésticos (UTRASD) y de la Intersindical de Trabajo doméstico, un ente que agrupa a seis organizaciones de trabajadoras domésticas. Según ella, la desigualdad y la violencia contra las mujeres en las labores de cuidado es permanente.
“Los casos más comunes que escucho son de acoso laboral, acoso sexual y violencia económica”
Claribed Palacios, presidenta de la Unión Afrocolombiana de Trabajadoras del Servicios Domésticos (UTRASD)
Este gremio lleva años exigiendo que su oficio sea reconocido como un trabajo que merece un salario digno y las prestaciones sociales de las que gozan los demás empleados del mundo. Por esa razón la Organización Internacional del Trabajo -OIT- ha promovido la formalización del trabajo doméstico a través de dos normas internacionales del trabajo: el convenio 189 que justamente aborda los derechos laborales de las trabajadoras domésticas, garantizando condiciones de trabajo justas y protección social, y promoviendo su igualdad de trato respecto a otros trabajadores, ratificado por Colombia en 2014; y el Convenio 190 que lucha contra la violencia y el acoso en el trabajo. Este último ya inició el proceso de ratificación en el Congreso de la República en febrero de este año.
Igualmente, la oficina de la OIT en Colombia con su proyecto "Formalización y empoderamiento de las trabajadoras domésticas en el contexto de la economía del cuidado” que se realiza junto al Ministerio del Trabajo, busca fortalecer las capacidades del Estado para la formulación de políticas públicas con enfoque de género, para mejorar las condiciones de trabajo para las trabajadoras domésticas remuneradas, incluyendo su acceso a protección social, licencias y servicios de cuidado.
El camino hacia la dignificación del trabajo doméstico
Aunque Colombia ha avanzado en el reconocimiento de los derechos de las trabajadoras domésticas son varias las tareas que siguen pendientes. Según datos del DANE, desde el 2022 más de 743.000 hogares en el país cuentan con trabajadores de servicio doméstico, lo que evidencia una gran fuerza de trabajo concentrada en estas labores.
De acuerdo con Martha Agudelo, coordinadora nacional de proyectos con foco en Protección Social de OIT; como cualquier trabajador, las trabajadoras domésticas tienen derechos que deben cumplirse; y es justamente en los hogares y sus espacios de trabajo, donde el respeto y el trato digno representan el comienzo hacia la dignificación de su labor. El crear espacios libres de riesgos, violencia y acoso, y con los elementos de protección necesarios para generar entornos de trabajo seguros, es cuidar de la integridad física y mental de las trabajadoras.
Finalmente, según Martha Agudelo, la generación de un contrato laboral que especifique las horas de trabajo, funciones y salario mensual, y la afiliación a la seguridad social, marca la ruta hacia la protección social de esta población históricamente vulnerada.
“Es deber de los empleadores respaldar a las trabajadoras domésticas como pieza fundamental en sus hogares, y esto se logra velando por el cumplimiento de sus derechos y facilitando el cumplimiento de sus deberes”
Martha Agudelo, coordinadora nacional de proyectos con foco en Protección Social de OIT
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