Entró en vigor Protocolo sobre Trabajo Forzoso
Panamá se constituyó en el primer país de la región de América Central en suscribir el protocolo que entró en vigor el 9 de noviembre de 2016.
10 de noviembre de 2016
El Protocolo sobre trabajo forzoso de la OIT, que fue adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2014, entró en vigor el 9 de noviembre de este año, siendo Panamá el primer país de América Central que suscribe el compromiso.
Además de Panamá, el compromiso ha sido ratificado por Níger, Noruega, el Reino Unido. Mauritania, Mali, Francia, la República Checa y Argentina, países que ahora tienen la obligación de cumplir con las obligaciones establecidas en el Protocolo.
Los países que se comprometan con el protocolo en referencia deben adoptar medidas eficaces para prevenir y eliminar el trabajo forzoso, proteger a las víctimas y facilitarles el acceso a la justicia, según enfatizó, esta semana, el Director General de la OIT, Guy Ryder, en una declaración conjunta con las Secretarias Generales de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y de la Confederación Sindical Internacional (CSI).
Por su parte, la Secretaria de la OIE, Linda Kromjong, afirmó que el Protocolo cambiará la vida de millones de mujeres y hombres atrapados en el trabajo forzoso. “Todos tenemos un papel que desempeñar, y si unimos nuestras fuerzas, la erradicación del trabajo forzoso está a nuestro alcance”, señaló.
Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional destacó el carácter jurídicamente vinculante del Protocolo. “Esto significa que mientras más gobiernos lo ratifiquen y garanticen que sea implementado, más cerca estaremos de poner fin a la esclavitud de una vez por todas”, dijo.
21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. Son las más vulnerables de las sociedades, e incluyen a los trabajadores agrícolas, los migrantes, los marinos, las mujeres y niñas obligadas a introducirse en la explotación sexual comercial, y otros que también son sometidos a abusos, explotados, con poca o ninguna remuneración.
La OIT estima que el trabajo forzoso genera 150.000 millones de dólares anuales en ganancias ilícitas. Frente a este desafío la OIT, junto a la CSI y la OIE, dirigen la campaña “50 for freedom” con la finalidad de sensibilizar a la opinión pública sobre el problema y motivar al menos a 50 países a ratificar el Protocolo de aquí a 2018.
La lucha de la OIT contra el trabajo forzoso se da desde la adopción, en 1930, de un convenio, casi universalmente ratificado, que lo define como todo trabajo impuesto a una persona bajo amenaza y para el cual no ha dado libremente su consentimiento.
Los convenios de la OIT relacionados con el trabajo forzoso son el Convenio Relativo al Trabajo Forzoso u Obligatorio (No.29) de 1930 y el Convenio Relativo a la Abolición del Trabajo Forzoso (No.105) de 1959.
Además de Panamá, el compromiso ha sido ratificado por Níger, Noruega, el Reino Unido. Mauritania, Mali, Francia, la República Checa y Argentina, países que ahora tienen la obligación de cumplir con las obligaciones establecidas en el Protocolo.
Los países que se comprometan con el protocolo en referencia deben adoptar medidas eficaces para prevenir y eliminar el trabajo forzoso, proteger a las víctimas y facilitarles el acceso a la justicia, según enfatizó, esta semana, el Director General de la OIT, Guy Ryder, en una declaración conjunta con las Secretarias Generales de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y de la Confederación Sindical Internacional (CSI).
Por su parte, la Secretaria de la OIE, Linda Kromjong, afirmó que el Protocolo cambiará la vida de millones de mujeres y hombres atrapados en el trabajo forzoso. “Todos tenemos un papel que desempeñar, y si unimos nuestras fuerzas, la erradicación del trabajo forzoso está a nuestro alcance”, señaló.
Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional destacó el carácter jurídicamente vinculante del Protocolo. “Esto significa que mientras más gobiernos lo ratifiquen y garanticen que sea implementado, más cerca estaremos de poner fin a la esclavitud de una vez por todas”, dijo.
21 millones de personas en el mundo son víctimas del trabajo forzoso. Son las más vulnerables de las sociedades, e incluyen a los trabajadores agrícolas, los migrantes, los marinos, las mujeres y niñas obligadas a introducirse en la explotación sexual comercial, y otros que también son sometidos a abusos, explotados, con poca o ninguna remuneración.
La OIT estima que el trabajo forzoso genera 150.000 millones de dólares anuales en ganancias ilícitas. Frente a este desafío la OIT, junto a la CSI y la OIE, dirigen la campaña “50 for freedom” con la finalidad de sensibilizar a la opinión pública sobre el problema y motivar al menos a 50 países a ratificar el Protocolo de aquí a 2018.
La lucha de la OIT contra el trabajo forzoso se da desde la adopción, en 1930, de un convenio, casi universalmente ratificado, que lo define como todo trabajo impuesto a una persona bajo amenaza y para el cual no ha dado libremente su consentimiento.
Los convenios de la OIT relacionados con el trabajo forzoso son el Convenio Relativo al Trabajo Forzoso u Obligatorio (No.29) de 1930 y el Convenio Relativo a la Abolición del Trabajo Forzoso (No.105) de 1959.