En OIT: Presentan Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad
Informe en su nueva edición estuvo dedicado a temas de empleo de calidad y territorio en países de Latinoamérica.
7 de mayo de 2014
Santiago de Chile.- Organizado por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP) con el apoyo de la OIT, el pasado lunes 5 de mayo se presentó en la sede de la OIT en esta ciudad, el Informe Latinoamericano sobre pobreza y desigualdad 2013: Empleo de Calidad y Territorio.
El Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2013 analiza la desigual distribución territorial de las oportunidades de acceso a empleos de calidad en la región, y busca contribuir a una mejor comprensión sobre los factores, características y condiciones propias de los territorios que determinan la generación de mejores oportunidades de empleo en algunos lugares más que en otros.
Fueron parte del evento, Linda Deelen, Especialista Principal en Pequeña Empresa y Desarrollo Económico Local, de la OIT para el Cono Sur; Lorena Flores, Investigadora y Analista del Ministerio de Trabajo y Federico Burone, Director Regional para América Latina y el Caribe del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo – IDRC.
“El argumento del informe plantea que el lugar donde nacen y viven las personas en América Latina determina fuertemente sus oportunidades de acceso a un empleo de calidad y que las dificultades que trae consigo el empleo precario constituyen obstáculos no solo para quienes lo sufren, sino también para el desarrollo integral de los países”, indica Ignacia Fernández, investigadora de Rimisp y coordinadora del Informe, en conjunto al economista Jorge Rodríguez.
“El empleo es fundamental para resolver los problemas que surgen a raíz de la pobreza y la desigualdad, pero no se trata solo de crear empleo, sino de qué tipo de trabajo y en qué condiciones para el trabajador. En esta versión 2013 del estudio nos concentramos en analizar la situación de millones de latinoamericanos que trabajan en condiciones poco dignas, con jornadas mal definidas, bajos sueldos, falta de protección médica y social y pérdida de derechos laborales asociada, en muchos casos, a la expansión de la subcontratación”, agregó Fernández.
Por su parte, Linda Deelen, de OIT, señaló que "mientras las brechas territoriales en materia de educación y salud se están cerrando, las brechas en dinámica económica y empleo siguen siendo importantes en los países de América Latina. Cerrar estas brechas y generar más empleo de calidad requiere un enfoque de diálogo social. En la actualidad son pocos los territorios que activamente promueven la creación de espacios de diálogo, la negociación colectiva y el fortalecimiento de los actores sociales", indicó.
El estudio además propone que las posibilidades de que un territorio logre generar más o menos empleos de calidad está determinado por la forma en que interactúan tres conjuntos de factores principales: primero -y frecuentemente considerado como el más influyente-, el tipo de estructura económica-productiva del territorio, es decir, la predominancia que allí tiene un determinado sector productivo por sobre otros.
Un segundo factor son las políticas públicas que se implementen en un territorio, entendiendo por tales la institucionalidad laboral, las políticas de fomento productivo y la protección social. El tercer factor corresponde a la extensión de los espacios de diálogo social, que se relaciona con el grado de sindicalización existente, pero también con el tipo de relaciones que se establecen entre los representantes del Estado, de las empresas y de los trabajadores.
El Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2013 analiza la desigual distribución territorial de las oportunidades de acceso a empleos de calidad en la región, y busca contribuir a una mejor comprensión sobre los factores, características y condiciones propias de los territorios que determinan la generación de mejores oportunidades de empleo en algunos lugares más que en otros.
Fueron parte del evento, Linda Deelen, Especialista Principal en Pequeña Empresa y Desarrollo Económico Local, de la OIT para el Cono Sur; Lorena Flores, Investigadora y Analista del Ministerio de Trabajo y Federico Burone, Director Regional para América Latina y el Caribe del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo – IDRC.
Desigualdad y Empleo
“El argumento del informe plantea que el lugar donde nacen y viven las personas en América Latina determina fuertemente sus oportunidades de acceso a un empleo de calidad y que las dificultades que trae consigo el empleo precario constituyen obstáculos no solo para quienes lo sufren, sino también para el desarrollo integral de los países”, indica Ignacia Fernández, investigadora de Rimisp y coordinadora del Informe, en conjunto al economista Jorge Rodríguez.
“El empleo es fundamental para resolver los problemas que surgen a raíz de la pobreza y la desigualdad, pero no se trata solo de crear empleo, sino de qué tipo de trabajo y en qué condiciones para el trabajador. En esta versión 2013 del estudio nos concentramos en analizar la situación de millones de latinoamericanos que trabajan en condiciones poco dignas, con jornadas mal definidas, bajos sueldos, falta de protección médica y social y pérdida de derechos laborales asociada, en muchos casos, a la expansión de la subcontratación”, agregó Fernández.
Por su parte, Linda Deelen, de OIT, señaló que "mientras las brechas territoriales en materia de educación y salud se están cerrando, las brechas en dinámica económica y empleo siguen siendo importantes en los países de América Latina. Cerrar estas brechas y generar más empleo de calidad requiere un enfoque de diálogo social. En la actualidad son pocos los territorios que activamente promueven la creación de espacios de diálogo, la negociación colectiva y el fortalecimiento de los actores sociales", indicó.
El estudio además propone que las posibilidades de que un territorio logre generar más o menos empleos de calidad está determinado por la forma en que interactúan tres conjuntos de factores principales: primero -y frecuentemente considerado como el más influyente-, el tipo de estructura económica-productiva del territorio, es decir, la predominancia que allí tiene un determinado sector productivo por sobre otros.
Un segundo factor son las políticas públicas que se implementen en un territorio, entendiendo por tales la institucionalidad laboral, las políticas de fomento productivo y la protección social. El tercer factor corresponde a la extensión de los espacios de diálogo social, que se relaciona con el grado de sindicalización existente, pero también con el tipo de relaciones que se establecen entre los representantes del Estado, de las empresas y de los trabajadores.