Transición de la escuela al trabajo
En Europa Oriental y Asia Central, los jóvenes enfrentan múltiples obstáculos para encontrar un empleo decente
Un nuevo informe de la OIT sobre la transición de la escuela al trabajo en Europa Oriental y Asia Central muestra que se está desperdiciando la oportunidad de absorber una fuerza de trabajo joven bien preparada.
28 de abril de 2015
GINEBRA (OIT Noticias) – En Europa Oriental y Asia Central, más de la mitad de los jóvenes entre 15 y 29 años completaron la educación secundaria, y casi la mitad de los restantes siguen sus estudios, pero la desaceleración económica ha limitado la creación de empleo y hace correr el riesgo de desperdiciar el potencial de un gran número de jóvenes bien formados, señala un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Según el estudio, Labour market transition of young women and men in Eastern Europe and Central Asia (Transición hacia el mercado laboral de los jóvenes en Europa Oriental y Asia Central), muchos jóvenes con un alto nivel de educación pueden esperar encontrar un empleo estable después de largos períodos de desempleo. Sin embargo, no se trata necesariamente de un empleo bien remunerado, que corresponda con su nivel de calificaciones o que ofrezca los beneficios de un empleo formal.
Las conclusiones del estudio se basan en encuestas sobre la transición de la escuela al trabajo realizadas en 2012-13 a jóvenes entre 15 y 29 años en seis países (Armenia, Kirguistán, República de Moldavia, Federación Rusa, ex República Yugoslava de Macedonia y Ucrania), en el marco del Proyecto Work4Youth (W4Y) de la OIT, una asociación mundial entre la OIT y la Fundación MasterCard.
El estudio constata que las tasas de desempleo juvenil varían mucho en la región. Se situaban entre las más altas del mundo en Armenia y la ERY de Macedonia (30 y 43 por ciento respectivamente). En comparación, las tasas de desempleo de la República de Moldavia (14 por ciento), Federación Rusa (12 por ciento) y Ucrania (17 por ciento) parecen moderadas y más cerca del promedio mundial de 13 por ciento en 2014 (para los jóvenes entre 15 y 24 años).
“En muchos de los países estudiados, el desempleo juvenil no sólo es alto en relación al número de personas sin empleo sino también en cuanto a su muy larga duración. Buscar trabajo durante un año o más tiempo tiene consecuencias graves en términos de erosión de las competencias, pérdidas económicas y deterioro de la autoestima para los desempleados de larga duración”, señaló Sara Elder, principal autora del estudio.
La duración promedio de la transición de la escuela al trabajo estable o satisfactorio era de alrededor de dos años para los seis países analizados. A los jóvenes con título universitario logran mejor encontrar un trabajo estable. Los jóvenes poco cualificados – sólo con educación primaria – demoran, en promedio, cuatro veces más tiempo para encontrar un trabajo que los graduados universitarios.
El viceministro de Trabajo y Protección Social de la Población de Azerbaiyán, los representantes de la Confederación nacional de sindicatos de Moldavia, la Asociación de Industriales y Empresarios Rusos y el Foro Europeo de la Juventud participaron en un debate de alto nivel, coordinado por Sandra Polaski, Directora General Adjunta para Políticas de la OIT, a fin de discutir las principales dificultades que enfrentan los jóvenes de la región para entrar en el mercado laboral.
El debate también identificó las prioridades de las políticas económicas y sociales dirigidas a promover el empleo juvenil. “Aunque las necesidades de trabajo de los jóvenes deberían ser abordadas a través de políticas específicas, es importante vincular las estrategias de empleo juvenil con las políticas generales relativas al crecimiento económico, al desarrollo y al empleo”, declaró. “Si la economía sufre, si las inversiones y la creación de empleos son débiles, es imposible creas las buenas oportunidades que los jóvenes merecen.”
Además, representantes de diversas instituciones de la Unión Europea y especialistas de empleo de la OIT presentaron medidas concretas para ayudar a los jóvenes a encontrar un trabajo y buenas prácticas para el desarrollo de competencias.
Según el estudio, Labour market transition of young women and men in Eastern Europe and Central Asia (Transición hacia el mercado laboral de los jóvenes en Europa Oriental y Asia Central), muchos jóvenes con un alto nivel de educación pueden esperar encontrar un empleo estable después de largos períodos de desempleo. Sin embargo, no se trata necesariamente de un empleo bien remunerado, que corresponda con su nivel de calificaciones o que ofrezca los beneficios de un empleo formal.
Las conclusiones del estudio se basan en encuestas sobre la transición de la escuela al trabajo realizadas en 2012-13 a jóvenes entre 15 y 29 años en seis países (Armenia, Kirguistán, República de Moldavia, Federación Rusa, ex República Yugoslava de Macedonia y Ucrania), en el marco del Proyecto Work4Youth (W4Y) de la OIT, una asociación mundial entre la OIT y la Fundación MasterCard.
El estudio constata que las tasas de desempleo juvenil varían mucho en la región. Se situaban entre las más altas del mundo en Armenia y la ERY de Macedonia (30 y 43 por ciento respectivamente). En comparación, las tasas de desempleo de la República de Moldavia (14 por ciento), Federación Rusa (12 por ciento) y Ucrania (17 por ciento) parecen moderadas y más cerca del promedio mundial de 13 por ciento en 2014 (para los jóvenes entre 15 y 24 años).
“En muchos de los países estudiados, el desempleo juvenil no sólo es alto en relación al número de personas sin empleo sino también en cuanto a su muy larga duración. Buscar trabajo durante un año o más tiempo tiene consecuencias graves en términos de erosión de las competencias, pérdidas económicas y deterioro de la autoestima para los desempleados de larga duración”, señaló Sara Elder, principal autora del estudio.
La duración promedio de la transición de la escuela al trabajo estable o satisfactorio era de alrededor de dos años para los seis países analizados. A los jóvenes con título universitario logran mejor encontrar un trabajo estable. Los jóvenes poco cualificados – sólo con educación primaria – demoran, en promedio, cuatro veces más tiempo para encontrar un trabajo que los graduados universitarios.
El estudio de la OIT fue presentado en un Conferencia regional de Work4Youth, que se lleva a cabo esta semana en Ginebra. La Conferencia reúne a representantes de los seis países examinados así como de Azerbaiyán, Montenegro, Serbia y Tayikistán. Las discusiones girarán alrededor de cómo evaluar los datos estadísticos para apoyar la formulación de políticas y su seguimiento a fin de mejorar la transición de la escuela al trabajo de los jóvenes en la región.Es importante vincular las estrategias de empleo juvenil con las políticas generales relativas al crecimiento económico, al desarrollo y al empleo."
Sandra Polaski, Directora General Adjunta para Políticas de la OIT
El viceministro de Trabajo y Protección Social de la Población de Azerbaiyán, los representantes de la Confederación nacional de sindicatos de Moldavia, la Asociación de Industriales y Empresarios Rusos y el Foro Europeo de la Juventud participaron en un debate de alto nivel, coordinado por Sandra Polaski, Directora General Adjunta para Políticas de la OIT, a fin de discutir las principales dificultades que enfrentan los jóvenes de la región para entrar en el mercado laboral.
El debate también identificó las prioridades de las políticas económicas y sociales dirigidas a promover el empleo juvenil. “Aunque las necesidades de trabajo de los jóvenes deberían ser abordadas a través de políticas específicas, es importante vincular las estrategias de empleo juvenil con las políticas generales relativas al crecimiento económico, al desarrollo y al empleo”, declaró. “Si la economía sufre, si las inversiones y la creación de empleos son débiles, es imposible creas las buenas oportunidades que los jóvenes merecen.”
Además, representantes de diversas instituciones de la Unión Europea y especialistas de empleo de la OIT presentaron medidas concretas para ayudar a los jóvenes a encontrar un trabajo y buenas prácticas para el desarrollo de competencias.
Las principales conclusiones del informe:
- Los resultados de la educación en la región son muy buenos: el acceso a la educación es casi universal y los niveles de rendimiento escolar son altos.
- El estancamiento en la creación de empleo da lugar a pérdidas de oportunidades. Las inversiones en educación no se traducen plenamente en la utilización productiva del capital humano.
- Los sistemas de educación y formación técnica y profesional también están bien establecidos en la región, con una participación consistente de jóvenes en la mayoría de los países.
- Invertir en la educación universitaria es rentable en términos de mejores perspectivas de empleo y una transición hacia el mercado laboral más rápida.
- El mercado de trabajo juvenil en la región está influenciado por las cuestiones de género.
- La mayoría de los jóvenes en la región se benefician de una relación de empleo estándar, con un contrato escrito y acceso a los derechos básicos, aunque hay excepciones.
- Los jóvenes se sienten atraídos por la idea de crear una empresa, pero no la ponen en práctica cuando toman decisiones sobre el empleo.
- Los jóvenes en la región muestran una expectativa irreal de trabajar en el sector público.
- La mayoría de los jóvenes utilizan redes informales cuando buscan empleo.
- Los hombres jóvenes, los jóvenes que viven en las zonas urbanas, los que provienen de hogares con mayores ingresos y han terminado la educación superior y tienen padres con estudios superiores tienen ventajas en términos de completar la transición del mercado laboral hacia un empleo estable y/o satisfactorio.