El trabajo decente y la contratación equitativa es una respuesta a la migración irregular en Guatemala
OIT lanza una serie regional de publicaciones que revelan información clave y actualizada sobre la migración laboral y movilidad. En esta oportunidad, el capítulo guatemalteco.
20 de agosto de 2021
A nivel mundial, más del 65% de la migración es laboral, por lo tanto, cualquier estrategia para promover una migración segura y abordar sus causas fundamentales, debe tener en su núcleo a las personas trabajadoras.
Esto implica impulsar el trabajo decente y la contratación equitativa e interrelacionarlos con componentes como la creación de empleo, centrándose no sólo en la cantidad sino en la calidad de los puestos de trabajo, los derechos de las personas trabajadoras, la protección social y el diálogo social procurando la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
En el caso de Guatemala, se observa un continuo y creciente número de personas que salen del país, una proporción importante corresponde a personas menores de edad. La principal motivación de migrar es la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Se estima que más de 1,4 millones de guatemaltecos residen en Estados Unidos y que el 33% envía remesas familiares. Entre enero y diciembre del año 2019, 547 personas por cada 100 mil habitantes fueron retornadas desde Estados Unidos y México (OIM 2019), a lo que se suman los desplazamientos internos de manera forzada en comunidades indígenas y campesinas.
Peor aún es la crisis humanitaria de los niños migrantes no acompañados en Estados Unidos, dado que para el año 2014 fueron detectados más de 14.000 niños guatemaltecos en la frontera sur de dicho país, una cifra que se duplicó a más de 30.000 en el 2019.
El Banco Central de Guatemala refiere que para el año 2019, el 13,8% del Producto Interno Bruto (PIB) guatemalteco correspondió al envío de remesas familiares, dato que revela, no sólo la dependencia económica del país respecto a estos ingresos, sino también, la dimensión del incentivo que representa para las personas que deciden migrar.
Desde esta perspectiva, y con el objetivo de generar un espacio de diálogo e intercambio para abordar los factores de vulnerabilidad humana en el ciclo migratorio irregular de Guatemala, así como exponer posibles áreas de acción y componentes que una estrategia conjunta entre distintos interlocutores, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala realizamos el conversatorio “El trabajo decente y la contratación equitativa como respuesta a la migración irregular en Guatemala”.
“El déficit de trabajo decente es una causa estructural de la migración irregular y por ello comprender y generar una estrategia desde esa dimensión significa la oportunidad de crear las condiciones para acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, el respeto a los derechos laborales, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para las familias, así como mejores perspectivas de desarrollo personal y comunitario, en un marco de diálogo social”, detalló Leonardo Ferreira, Director a.i. de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana.
Desde esta visión, priorizar a la juventud, a las mujeres y los pueblos indígenas, permitirá caracterizar y focalizar las acciones según los distintos territorios particularmente en aquellos con mayores tasas de expulsión y retorno.
La Viceministra de Trabajo, Previsión Social y Empleo de Guatemala, Geovanna Salazar fue enfática en que es momento de tomar acciones inmediatas, de la mano de programas de movilidad laboral y búsqueda de oportunidades para generar empleo.
“Estamos mejorando la capacitación de los trabajadores guatemaltecos, con el fin de ampliar su perfil ocupacional y responder a las demandas del mercado laboral; debemos enfocarnos en la mejora de capacidades y aprendizaje de otros idiomas. En estos procesos la OIT ha sido un aliado estratégico”, manifestó la jerarca.
Por su parte, Francisco Mendoza, representante de los Sindicatos Globales y el Movimiento Sindical y Popular Autónomo Guatemalteco recordó que la búsqueda de equidad y justicia social son pilares esenciales para los trabajadores en Guatemala, y esta acción debe darse por medio de la vía del diálogo.
“Estamos comprometidos con este diálogo, sabemos que hay que llegar a concertaciones y que se cumplan los compromisos para superar las grandes dificultades estructurales del país y de las personas trabajadoras guatemaltecas. El apoyo y solidaridad de la OIT como facilitador ha sido estratégico y hoy tenemos ante nosotros una oportunidad tripartita para buscar soluciones a los problemas del país”, añadió Mendoza.
Coincidente con este criterio, Guido Ricci del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) señaló que construir sobre las oportunidades que plantea la nueva realidad es vital, desde las lecciones aprendidas y con la participación de todos los sectores.
“Para las empresas el programa REFRAME de OIT ha sido un apoyo fundamental, pues nos ha permitido avanzar mediante el establecimiento de una guía para la contratación digna y justa. Entremos a ese diálogo tripartito, que ya es maduro en Guatemala, pero hagámoslo con nuevas ideas y de forma abierta”, dijo Ricci.
La OIT reitera su compromiso con la región y en ese sentido, busca colaborar y ser parte en esta estrategia con los gobiernos, trabajadores y empleadores de la región, desde su experiencia práctica e implementando proyectos de desarrollo, así como desde el conocimiento de los contextos locales y la estrecha vinculación con distintos actores.
En esta oportunidad se dieron a conocer los resultados para el capítulo guatemalteco, denominado “Empleo y Migración Guatemala 2021”, el cual destaca que la estructura poblacional de Guatemala evidencia una transformación demográfica hacia 2050, presentando una pirámide poblacional regresiva, la cual configurará el comportamiento de la oferta laboral en el mercado de trabajo.
Un tercio de la población se encuentra entre los 5 y 19 años, lo que representa un bono demográfico significativo y que plantea un potencial para el desarrollo económico y social del país. De este porcentaje, un 47,9% corresponde a hombres y un 51,1% a mujeres.
“La generación de 15 a 19 años más grande en la historia demográfica de Guatemala se está presentando en este momento, esa gran ola de gente joven que está entre la educación secundaria y el trabajo representa un gran reto, pero también una gran oportunidad. Si el país logra que estos jóvenes puedan contar con las competencias del mundo del trabajo, con la conectividad y manejo de idiomas, pueden ser la opción para dar un salto cualitativo al desarrollo”, indicó Álvaro Ramírez, especialista en Empresas Sostenibles y Formación Profesional de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana.
Precisamente, la dinámica demográfica de Guatemala, de cara al año 2050, muestra cambios relacionados con el envejecimiento de la población, un incremento en la edad promedio de sus habitantes y su esperanza de vida al nacer, dada la proporción de personas adultas que es del 41,2%, será necesario un sistema de protección social efectivo y recursos para generar ingresos en la vejez.
Mientras que, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el 2019, el mercado de trabajo mostró un aumento cercano al 0,2%, lo que muestra la capacidad del sistema para crear empleos y absorber los contingentes de personas para acceder a una oportunidad laboral. Es necesario aclarar que estas cifras son previas al impacto de la pandemia, por lo que las proyecciones a futuro podrían variar.
Frente a esta realidad, los flujos migratorios para el año 2020 evidenciaron que 84.311 personas ingresaron al país, al momento que 1.368.431 abandonaron el país. De las personas migrantes un 52,7% son mujeres y la edad promedio de los migrantes se ubica en 36,5 años.
Esto implica impulsar el trabajo decente y la contratación equitativa e interrelacionarlos con componentes como la creación de empleo, centrándose no sólo en la cantidad sino en la calidad de los puestos de trabajo, los derechos de las personas trabajadoras, la protección social y el diálogo social procurando la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
En el caso de Guatemala, se observa un continuo y creciente número de personas que salen del país, una proporción importante corresponde a personas menores de edad. La principal motivación de migrar es la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Se estima que más de 1,4 millones de guatemaltecos residen en Estados Unidos y que el 33% envía remesas familiares. Entre enero y diciembre del año 2019, 547 personas por cada 100 mil habitantes fueron retornadas desde Estados Unidos y México (OIM 2019), a lo que se suman los desplazamientos internos de manera forzada en comunidades indígenas y campesinas.
Peor aún es la crisis humanitaria de los niños migrantes no acompañados en Estados Unidos, dado que para el año 2014 fueron detectados más de 14.000 niños guatemaltecos en la frontera sur de dicho país, una cifra que se duplicó a más de 30.000 en el 2019.
El Banco Central de Guatemala refiere que para el año 2019, el 13,8% del Producto Interno Bruto (PIB) guatemalteco correspondió al envío de remesas familiares, dato que revela, no sólo la dependencia económica del país respecto a estos ingresos, sino también, la dimensión del incentivo que representa para las personas que deciden migrar.
Desde esta perspectiva, y con el objetivo de generar un espacio de diálogo e intercambio para abordar los factores de vulnerabilidad humana en el ciclo migratorio irregular de Guatemala, así como exponer posibles áreas de acción y componentes que una estrategia conjunta entre distintos interlocutores, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala realizamos el conversatorio “El trabajo decente y la contratación equitativa como respuesta a la migración irregular en Guatemala”.
“El déficit de trabajo decente es una causa estructural de la migración irregular y por ello comprender y generar una estrategia desde esa dimensión significa la oportunidad de crear las condiciones para acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, el respeto a los derechos laborales, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para las familias, así como mejores perspectivas de desarrollo personal y comunitario, en un marco de diálogo social”, detalló Leonardo Ferreira, Director a.i. de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana.
Desde esta visión, priorizar a la juventud, a las mujeres y los pueblos indígenas, permitirá caracterizar y focalizar las acciones según los distintos territorios particularmente en aquellos con mayores tasas de expulsión y retorno.
La Viceministra de Trabajo, Previsión Social y Empleo de Guatemala, Geovanna Salazar fue enfática en que es momento de tomar acciones inmediatas, de la mano de programas de movilidad laboral y búsqueda de oportunidades para generar empleo.
“Estamos mejorando la capacitación de los trabajadores guatemaltecos, con el fin de ampliar su perfil ocupacional y responder a las demandas del mercado laboral; debemos enfocarnos en la mejora de capacidades y aprendizaje de otros idiomas. En estos procesos la OIT ha sido un aliado estratégico”, manifestó la jerarca.
Por su parte, Francisco Mendoza, representante de los Sindicatos Globales y el Movimiento Sindical y Popular Autónomo Guatemalteco recordó que la búsqueda de equidad y justicia social son pilares esenciales para los trabajadores en Guatemala, y esta acción debe darse por medio de la vía del diálogo.
“Estamos comprometidos con este diálogo, sabemos que hay que llegar a concertaciones y que se cumplan los compromisos para superar las grandes dificultades estructurales del país y de las personas trabajadoras guatemaltecas. El apoyo y solidaridad de la OIT como facilitador ha sido estratégico y hoy tenemos ante nosotros una oportunidad tripartita para buscar soluciones a los problemas del país”, añadió Mendoza.
Coincidente con este criterio, Guido Ricci del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) señaló que construir sobre las oportunidades que plantea la nueva realidad es vital, desde las lecciones aprendidas y con la participación de todos los sectores.
“Para las empresas el programa REFRAME de OIT ha sido un apoyo fundamental, pues nos ha permitido avanzar mediante el establecimiento de una guía para la contratación digna y justa. Entremos a ese diálogo tripartito, que ya es maduro en Guatemala, pero hagámoslo con nuevas ideas y de forma abierta”, dijo Ricci.
La OIT reitera su compromiso con la región y en ese sentido, busca colaborar y ser parte en esta estrategia con los gobiernos, trabajadores y empleadores de la región, desde su experiencia práctica e implementando proyectos de desarrollo, así como desde el conocimiento de los contextos locales y la estrecha vinculación con distintos actores.
Lanzamiento serie global sobre Migración Laboral y Movilidad
Durante la actividad, también se realizó el lanzamiento de una serie regional de fichas técnicas que revelan información clave y actualizada sobre la migración laboral y movilidad, las cuales serán una fuente esencial para la toma de decisiones.En esta oportunidad se dieron a conocer los resultados para el capítulo guatemalteco, denominado “Empleo y Migración Guatemala 2021”, el cual destaca que la estructura poblacional de Guatemala evidencia una transformación demográfica hacia 2050, presentando una pirámide poblacional regresiva, la cual configurará el comportamiento de la oferta laboral en el mercado de trabajo.
Un tercio de la población se encuentra entre los 5 y 19 años, lo que representa un bono demográfico significativo y que plantea un potencial para el desarrollo económico y social del país. De este porcentaje, un 47,9% corresponde a hombres y un 51,1% a mujeres.
“La generación de 15 a 19 años más grande en la historia demográfica de Guatemala se está presentando en este momento, esa gran ola de gente joven que está entre la educación secundaria y el trabajo representa un gran reto, pero también una gran oportunidad. Si el país logra que estos jóvenes puedan contar con las competencias del mundo del trabajo, con la conectividad y manejo de idiomas, pueden ser la opción para dar un salto cualitativo al desarrollo”, indicó Álvaro Ramírez, especialista en Empresas Sostenibles y Formación Profesional de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana.
Precisamente, la dinámica demográfica de Guatemala, de cara al año 2050, muestra cambios relacionados con el envejecimiento de la población, un incremento en la edad promedio de sus habitantes y su esperanza de vida al nacer, dada la proporción de personas adultas que es del 41,2%, será necesario un sistema de protección social efectivo y recursos para generar ingresos en la vejez.
Mientras que, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el 2019, el mercado de trabajo mostró un aumento cercano al 0,2%, lo que muestra la capacidad del sistema para crear empleos y absorber los contingentes de personas para acceder a una oportunidad laboral. Es necesario aclarar que estas cifras son previas al impacto de la pandemia, por lo que las proyecciones a futuro podrían variar.
Frente a esta realidad, los flujos migratorios para el año 2020 evidenciaron que 84.311 personas ingresaron al país, al momento que 1.368.431 abandonaron el país. De las personas migrantes un 52,7% son mujeres y la edad promedio de los migrantes se ubica en 36,5 años.