BEIRUT (OIT Noticias) – Una nueva evaluación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que el reciente conflicto entre Líbano e Israel ha tenido un serio impacto en el mercado laboral del sector privado libanés, agravando una situación económica ya frágil y aumentando la presión sobre trabajadores y empresas en todo el país.
La evaluación indica una pérdida generalizada de empleos, reducción de ingresos y cierre de empresas, especialmente en las zonas directamente afectadas por el conflicto, que comenzó en octubre de 2023 y se intensificó significativamente desde septiembre de 2024 hasta la entrada en vigor del alto el fuego en noviembre.
Los resultados también muestran que los trabajadores informales, las mujeres, los jóvenes y las personas migrantes siguen siendo particularmente vulnerables en el mercado laboral posterior al conflicto.
«La economía de Líbano ha estado bajo una presión severa en los últimos años. El último conflicto ha perturbado aún más los medios de vida y las operaciones empresariales, creando nuevos desafíos para la recuperación», afirmó Ruba Jaradat, directora regional de la OIT para los Estados Árabes. «El informe proporciona una base para diseñar respuestas informadas, inclusivas y coordinadas.»
La encuesta reveló que casi el 25 % de los trabajadores se quedó sin empleo durante el conflicto, con tasas de desempleo e inactividad económica significativamente más altas en las regiones expuestas a bombardeos regulares. Incluso tras el alto el fuego, las pérdidas de empleo siguieron siendo generalizadas, afectando a alrededor del 14 % de los trabajadores encuestados, con un impacto especialmente fuerte en mujeres y jóvenes. Quienes conservaron su empleo tampoco estuvieron a salvo de los efectos del conflicto: el ingreso mensual promedio disminuyó más de un 15 %, y tanto las horas como los días de trabajo también se redujeron.
Cabe destacar que, aunque los trabajadores informales fueron desproporcionadamente afectados por la pérdida de empleo en comparación con quienes tienen un empleo formal, la informalidad sigue siendo generalizada, con un 65 % de los empleados trabajando sin protección social, a menudo sin acceso a condiciones laborales decentes ni a medidas para proteger su estatus laboral.
En el punto álgido del conflicto, alrededor del 37 % de las empresas encuestadas estaban cerradas, y otro 22 % operaba a capacidad reducida. Tras el alto el fuego, el 14 % de las empresas seguía cerrada y otro 17 % sólo parcialmente operativa. Los sectores más afectados fueron la agricultura, la construcción y el turismo, que reportaron los mayores niveles de interrupciones y cierres, según los resultados de la encuesta.
Aunque se observó cierta recuperación después del alto el fuego en comparación con las condiciones durante el conflicto, muchos trabajadores y empresas siguen enfrentando incertidumbre y recursos limitados. Los trabajadores señalaron como sus necesidades más urgentes ingresos más altos, acceso a empleos estables y apoyo a pequeños negocios. Las empresas, por su parte, identificaron el acceso a financiamiento, energía asequible y mayor acceso a mercados como clave para la recuperación.
El informe recomienda una combinación de medidas de recuperación a corto y mediano plazo junto con reformas estructurales a largo plazo. Estas incluyen apoyo financiero específico para los sectores afectados, proyectos de rehabilitación de infraestructura que empleen a un gran número de trabajadores en condiciones decentes, formación de competencias ampliada y sistemas de protección social reforzados.
El informe también destaca la importancia del diálogo social y del fortalecimiento de las capacidades institucionales para garantizar un proceso de recuperación inclusivo y sostenible.
La evaluación se basa en encuestas realizadas a más de 2.200 trabajadores y 700 empresas en Líbano, del 12 al 31 de diciembre de 2024, en colaboración con la Confederación General de Trabajadores Libaneses (CGTL), la Federación Nacional de Sindicatos de Trabajadores y Empleados (FENASOL) y la Asociación de Industriales Libaneses (ALI), con el objetivo de orientar medidas prácticas que apoyen el trabajo decente y la resiliencia económica.